“Malestar por los servicios prestados”

Redacción

Por Redacción

Al señor Luis Ángel Cueto, de Cueto y Cía. Servicios Sociales, General Roca, quiero manifestarle mi malestar por los servicios recibidos de parte de esa empresa el pasado 23 de marzo, cuando falleció mi mamá, Elcira García, quien era afiliada y con todas las cuotas al día, desde hace muchos años. En primer lugar mi malestar comenzó cuando llamamos al encargado del servicio en esta localidad, dado que integrantes de la familia (hijos) queríamos mejorar el ataúd. El señor que nos atendió nos llevó para ver y arreglar precio, pero sólo tenía uno para ofrecer y lo único que lo diferenciaba del que estaba pagando era un crucifico que tiene sobre la tapa, todo el resto era igual y se abonó en efectivo una diferencia de $ 9.500. El encargado manifestó que la empresa no tenía otro en el lugar para ofrecer y, de querer otro, había que solicitarlo a General Roca. Se imagina más de 300 kilómetros de distancia, con más de seis horas para ir y volver, para poder verlos y consultar precios. Engorroso el trámite, ¿no? Llegamos a la sala velatoria, un lugar deprimente por lo que significa pero más aun cuando en ella se encuentran tantas falencias. Hoy, a unos días (un poco más tranquila), quiero que conozca esos “errores”, como los llama el encargado y por lo que pide disculpas. Lo cierto es que para obtener este servicio se paga durante muchos años, hasta que dejamos este mundo, y por ser tan caro uno lo mínimo que pretende es que sea óptimo. Llegamos a la sala alrededor de las 20. Nos recibió un joven, quien después de un rato nos dijo que se retiraba porque al día siguiente tenía que trabajar en otra empresa. A todo esto, quiero manifestar que nos encontramos con la sala sucia, sin los elementos necesarios de higiene, los baños sin agua. El joven, antes de retirarse, nos dijo que nos sirviéramos lo que quisiéramos, que en la cocina había café. Cuando entramos a la cocina, había un café frío; quisimos calentarlo y prendimos un anafe al que sólo le funcionaba una hornalla con fuego corona. Quisimos preparar mate, pero no había agua. Luego llegaron dos jóvenes y les solicitamos café, té, agua caliente, etc. y que por favor sirvieran a los presentes, pero ellos no tenían ni idea. De más está decir las desprolijidades de esos chicos, que eran evidentes: venían muy mal vestidos, con chaquetas que, si bien tenían impresa en la espalda el nombre de la empresa Cueto y Cía., éstas estaban manchadas, arrugadas, les iban grandes, etc. Señor Cueto, ¿no cree usted que se paga muy caro el servicio para recibir un trato así? Eulalia Navarrete, DNI 6.490.134 Maquinchao

Eulalia Navarrete DNI 6.490.134 Maquinchao


Al señor Luis Ángel Cueto, de Cueto y Cía. Servicios Sociales, General Roca, quiero manifestarle mi malestar por los servicios recibidos de parte de esa empresa el pasado 23 de marzo, cuando falleció mi mamá, Elcira García, quien era afiliada y con todas las cuotas al día, desde hace muchos años. En primer lugar mi malestar comenzó cuando llamamos al encargado del servicio en esta localidad, dado que integrantes de la familia (hijos) queríamos mejorar el ataúd. El señor que nos atendió nos llevó para ver y arreglar precio, pero sólo tenía uno para ofrecer y lo único que lo diferenciaba del que estaba pagando era un crucifico que tiene sobre la tapa, todo el resto era igual y se abonó en efectivo una diferencia de $ 9.500. El encargado manifestó que la empresa no tenía otro en el lugar para ofrecer y, de querer otro, había que solicitarlo a General Roca. Se imagina más de 300 kilómetros de distancia, con más de seis horas para ir y volver, para poder verlos y consultar precios. Engorroso el trámite, ¿no? Llegamos a la sala velatoria, un lugar deprimente por lo que significa pero más aun cuando en ella se encuentran tantas falencias. Hoy, a unos días (un poco más tranquila), quiero que conozca esos “errores”, como los llama el encargado y por lo que pide disculpas. Lo cierto es que para obtener este servicio se paga durante muchos años, hasta que dejamos este mundo, y por ser tan caro uno lo mínimo que pretende es que sea óptimo. Llegamos a la sala alrededor de las 20. Nos recibió un joven, quien después de un rato nos dijo que se retiraba porque al día siguiente tenía que trabajar en otra empresa. A todo esto, quiero manifestar que nos encontramos con la sala sucia, sin los elementos necesarios de higiene, los baños sin agua. El joven, antes de retirarse, nos dijo que nos sirviéramos lo que quisiéramos, que en la cocina había café. Cuando entramos a la cocina, había un café frío; quisimos calentarlo y prendimos un anafe al que sólo le funcionaba una hornalla con fuego corona. Quisimos preparar mate, pero no había agua. Luego llegaron dos jóvenes y les solicitamos café, té, agua caliente, etc. y que por favor sirvieran a los presentes, pero ellos no tenían ni idea. De más está decir las desprolijidades de esos chicos, que eran evidentes: venían muy mal vestidos, con chaquetas que, si bien tenían impresa en la espalda el nombre de la empresa Cueto y Cía., éstas estaban manchadas, arrugadas, les iban grandes, etc. Señor Cueto, ¿no cree usted que se paga muy caro el servicio para recibir un trato así? Eulalia Navarrete, DNI 6.490.134 Maquinchao

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