“La agenda, fuera de agenda, de una laburante”
Estamos por demás acostumbrados a observar movilizarse a los políticos y exponer su raid de visitas regionales de manera escandalosa en campaña electoral, con la única finalidad de la suma de algún voto más. Enmarcados en la visión cortoplacista típica y estructurada de cualquier mediocre y corriente “ser político”. Lo que es nuevo para la comunidad, lo innovador para toda la sociedad y visible en la actualidad, se hace presente en la figura de la incansable senadora Magdalena Odarda. Asevero lo que expongo con la tranquilidad y los argumentos que ella misma genera al caminar la provincia; ésas son las razones para destacarla. Estamos, señores, ante una política de raza, de sangre y que engloba al “ser joven” y sus intentos por la realización de pequeñas revoluciones constantes, que no espera una ráfaga de valor, un delirio místico o un impulso pasajero para llevar adelante alguna acción de importancia para la ciudadanía, sino que forma parte de su rutina cotidiana: hacer, estar, reclamar, gestionar, buscar los problemas y encararlos con las herramientas que están a su alcance y más. Cabe mencionar lo más fresco que la senadora nos brindó y que repercutió y movilizó, para asombro de propios y ajenos, a una gran cantidad de gente cuando en Roca se presentó con una amplia convocatoria, el proyecto de “la baja de la edad jubilatoria para los docentes”, proyecto sobre el cual Magdalena hasta se animó a mencionar que no escapa de su conciencia el saber que esta misma disminución se tiene que expandir a muchas otras profesiones y que éste es el puntapié inicial de un reclamo más que justo para los trabajadores de distintas índoles. Es de vieja data la labor que esta gran mujer realiza hace más de diez años en toda la provincia y con recursos minúsculos. Una trayectoria con tintes épicos, trabajo y más trabajo. Su lucha, como figura política junto a otros sectores por el acceso al Lago Escondido, del cual un peso pasado como Joe Lewis prácticamente se apropió, va en concordancia con uno de los últimos proyectos presentados en la actualidad ante el Congreso de la Nación sobre el libre acceso a las costas de mares, ríos y lagos. Esto da muestra de una coherencia sostenida a través de los años, una virtud que en estos ámbitos escasea; además de vislumbrar una persona de “cojones” a la que no le importaron ni le van a importar las amenazas y operaciones que desde el núcleo de poder se tejan en su contra. Uno siente la representación genuina que tanto se esperó y que nada tiene que ver con lo económico. Y muchos nos sentimos representados más y más, cuando “La Odarda”, como la conocemos todos, grita su descontento ante la delirante futura construcción faraónica que con bombos y platillos anunció nuestra presidenta hace algunos días. Ante un país que está inmerso en una inflación galopante, en un desempleo creciente, en una falta de producción inocultable, una paralización de la economía en todos los sectores, una carencia educacional alarmante y un Estado ausente impulsado por un falso progresismo que se nos vendió y sobre el final se le cayó la careta que hace mucho se venía viendo. En fin, hago extensivo algo que no es personal sino que se multiplica en las bocas de miles y miles de rionegrinos: hay esperanza, hay una mujer y hay miles de sueños depositados en Magdalena. Ojalá sigamos preparados para los cambios que la provincia necesita, así como se lo estuvo en el 2013, donde una gran parte del pueblo le cerró las puertas a lo viejo y vio en Odarda una laburante. Nicolás Ariel Abelleira Tapia DNI 32.049.598 Viedma
Nicolás Ariel Abelleira Tapia DNI 32.049.598 Viedma
Estamos por demás acostumbrados a observar movilizarse a los políticos y exponer su raid de visitas regionales de manera escandalosa en campaña electoral, con la única finalidad de la suma de algún voto más. Enmarcados en la visión cortoplacista típica y estructurada de cualquier mediocre y corriente “ser político”. Lo que es nuevo para la comunidad, lo innovador para toda la sociedad y visible en la actualidad, se hace presente en la figura de la incansable senadora Magdalena Odarda. Asevero lo que expongo con la tranquilidad y los argumentos que ella misma genera al caminar la provincia; ésas son las razones para destacarla. Estamos, señores, ante una política de raza, de sangre y que engloba al “ser joven” y sus intentos por la realización de pequeñas revoluciones constantes, que no espera una ráfaga de valor, un delirio místico o un impulso pasajero para llevar adelante alguna acción de importancia para la ciudadanía, sino que forma parte de su rutina cotidiana: hacer, estar, reclamar, gestionar, buscar los problemas y encararlos con las herramientas que están a su alcance y más. Cabe mencionar lo más fresco que la senadora nos brindó y que repercutió y movilizó, para asombro de propios y ajenos, a una gran cantidad de gente cuando en Roca se presentó con una amplia convocatoria, el proyecto de “la baja de la edad jubilatoria para los docentes”, proyecto sobre el cual Magdalena hasta se animó a mencionar que no escapa de su conciencia el saber que esta misma disminución se tiene que expandir a muchas otras profesiones y que éste es el puntapié inicial de un reclamo más que justo para los trabajadores de distintas índoles. Es de vieja data la labor que esta gran mujer realiza hace más de diez años en toda la provincia y con recursos minúsculos. Una trayectoria con tintes épicos, trabajo y más trabajo. Su lucha, como figura política junto a otros sectores por el acceso al Lago Escondido, del cual un peso pasado como Joe Lewis prácticamente se apropió, va en concordancia con uno de los últimos proyectos presentados en la actualidad ante el Congreso de la Nación sobre el libre acceso a las costas de mares, ríos y lagos. Esto da muestra de una coherencia sostenida a través de los años, una virtud que en estos ámbitos escasea; además de vislumbrar una persona de “cojones” a la que no le importaron ni le van a importar las amenazas y operaciones que desde el núcleo de poder se tejan en su contra. Uno siente la representación genuina que tanto se esperó y que nada tiene que ver con lo económico. Y muchos nos sentimos representados más y más, cuando “La Odarda”, como la conocemos todos, grita su descontento ante la delirante futura construcción faraónica que con bombos y platillos anunció nuestra presidenta hace algunos días. Ante un país que está inmerso en una inflación galopante, en un desempleo creciente, en una falta de producción inocultable, una paralización de la economía en todos los sectores, una carencia educacional alarmante y un Estado ausente impulsado por un falso progresismo que se nos vendió y sobre el final se le cayó la careta que hace mucho se venía viendo. En fin, hago extensivo algo que no es personal sino que se multiplica en las bocas de miles y miles de rionegrinos: hay esperanza, hay una mujer y hay miles de sueños depositados en Magdalena. Ojalá sigamos preparados para los cambios que la provincia necesita, así como se lo estuvo en el 2013, donde una gran parte del pueblo le cerró las puertas a lo viejo y vio en Odarda una laburante. Nicolás Ariel Abelleira Tapia DNI 32.049.598 Viedma
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