“Todos juntos alcemos la voz”

Redacción

Por Redacción

Quiero que las autoridades del Banco Patagonia SA tomen razón de las quejas que los clientes y usuarios tenemos con respecto al trato recibido y, por otro lado, exhortar a la clientela del mismo para que todos juntos alcemos la voz para ver si logramos ser escuchados. La desconsideración y el mal trato para con la gente son casi un emblema del Patagonia, por lo menos en las sucursales de Cipolletti, aunque imagino que no debe ser muy distinto en el resto de las ciudades de la provincia. El banco tiene una muy importante clientela cautiva, por lo que es habitual la formación de largas colas a la espera de acceder a una caja o un cajero automático. Es habitual que para pagar una cuenta o cobrar un cheque o un oficio judicial haya que esperar frecuentemente más de una hora y, a veces, hasta dos… por supuesto, parados, incluyendo personas mayores, enfermos, mujeres con niños no tan pequeños como para estar en brazos, etcétera. De nada sirve quejarse en la gerencia o escribir en el libro de quejas. Nunca se recibe una respuesta, aunque fuera no satisfactoria. Al parecer dicho libro es sólo un recurso para ¿distraer a la gilada? Si alguien tuviera la posibilidad de calcular el costo de tantas horas de trabajo perdidas por los usuarios del servicio, el costo moral de sentirse tratado como basura y otros costos indirectos que son cargados a clientes y patrones de la gente que espera, seguramente el gobierno tomaría medidas disciplinarias con el banco oficialmente designado por la provincia para ser su agente financiero. Pero, al parecer, todos miran hacia otro lado. Desde hace muy pocos días, para colmo, y ante la enorme cantidad de quejas, el banco ha decidido burlarse de la gente: ha puesto asientos, que nadie puede usar pues debe estar parado en la cola so pena de perder su lugar. ¡Lindo adorno, señores del directorio! El salón del banco lleno de gente parada al lado de asientos vacíos es la viva imagen de la desidia y la falta de respeto hacia la gente. Se me ha contestado que no pueden dar número para la atención, porque ello implicaría la pérdida de valiosos segundos desde que se llama al siguiente cliente hasta que el mismo llega a la ventanilla. Que la gente se sienta vejada y maltratada no es lo importante, sólo lo es que el cajero no pierda 15 segundos de su tiempo. Parece una obviedad afirmar que la razón de ser de cualquier organización son sus clientes. Ni los gerentes o directores de una empresa tienen más importancia que los clientes. ¡Hay que cuidarlos, señores! Y por último, en reclamo al gobierno provincial: ¡obliguen a cumplir las condiciones contractuales en lo relativo al trato con los clientes y usuarios del Banco Patagonia SA! No hacerlo hace pasible al gobierno de ser considerado cómplice en esta situación. Augusto Ciruzzi, DNI 4.545.214 Cipolletti

Augusto Ciruzzi, DNI 4.545.214 Cipolletti


Quiero que las autoridades del Banco Patagonia SA tomen razón de las quejas que los clientes y usuarios tenemos con respecto al trato recibido y, por otro lado, exhortar a la clientela del mismo para que todos juntos alcemos la voz para ver si logramos ser escuchados. La desconsideración y el mal trato para con la gente son casi un emblema del Patagonia, por lo menos en las sucursales de Cipolletti, aunque imagino que no debe ser muy distinto en el resto de las ciudades de la provincia. El banco tiene una muy importante clientela cautiva, por lo que es habitual la formación de largas colas a la espera de acceder a una caja o un cajero automático. Es habitual que para pagar una cuenta o cobrar un cheque o un oficio judicial haya que esperar frecuentemente más de una hora y, a veces, hasta dos... por supuesto, parados, incluyendo personas mayores, enfermos, mujeres con niños no tan pequeños como para estar en brazos, etcétera. De nada sirve quejarse en la gerencia o escribir en el libro de quejas. Nunca se recibe una respuesta, aunque fuera no satisfactoria. Al parecer dicho libro es sólo un recurso para ¿distraer a la gilada? Si alguien tuviera la posibilidad de calcular el costo de tantas horas de trabajo perdidas por los usuarios del servicio, el costo moral de sentirse tratado como basura y otros costos indirectos que son cargados a clientes y patrones de la gente que espera, seguramente el gobierno tomaría medidas disciplinarias con el banco oficialmente designado por la provincia para ser su agente financiero. Pero, al parecer, todos miran hacia otro lado. Desde hace muy pocos días, para colmo, y ante la enorme cantidad de quejas, el banco ha decidido burlarse de la gente: ha puesto asientos, que nadie puede usar pues debe estar parado en la cola so pena de perder su lugar. ¡Lindo adorno, señores del directorio! El salón del banco lleno de gente parada al lado de asientos vacíos es la viva imagen de la desidia y la falta de respeto hacia la gente. Se me ha contestado que no pueden dar número para la atención, porque ello implicaría la pérdida de valiosos segundos desde que se llama al siguiente cliente hasta que el mismo llega a la ventanilla. Que la gente se sienta vejada y maltratada no es lo importante, sólo lo es que el cajero no pierda 15 segundos de su tiempo. Parece una obviedad afirmar que la razón de ser de cualquier organización son sus clientes. Ni los gerentes o directores de una empresa tienen más importancia que los clientes. ¡Hay que cuidarlos, señores! Y por último, en reclamo al gobierno provincial: ¡obliguen a cumplir las condiciones contractuales en lo relativo al trato con los clientes y usuarios del Banco Patagonia SA! No hacerlo hace pasible al gobierno de ser considerado cómplice en esta situación. Augusto Ciruzzi, DNI 4.545.214 Cipolletti

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