“La vida no es una mercancía”
Hace días, junto a un gran número de compañeros formé parte de un taller de concientización y sensibilización sobre la trata de personas que se llevó a cabo en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la ciudad de General Roca. El evento fue organizado por la agrupación estudiantil El Puente Uniendo Ideas e impulsado por Fundación Irene, una entidad de la zona que se encarga de ayudar a personas que fueron víctimas de trata. Al finalizar la charla, luego de entrevistar a representantes de la fundación, entre tanta información rica recaudada empecé a analizar este grave problema del cual estamos siendo cómplices. La trata de personas, como muchos sabrán, es un delito que representa el tercer negocio que más lucra en el crimen organizado. Es un problema que viola muy gravemente los derechos humanos y vulnera de manera irreparable la dignidad de las personas. Incluye la prostitución ajena así como otras formas de coacción con fines sexuales, los trabajos forzados, la servidumbre y la extracción de órganos. No reconoce género, nacionalidades, niveles socioeconómicos ni educativos, aunque de estas modalidades la más vista es la que se comete con fin de explotar sexualmente, teniendo como víctimas generalmente a mujeres muy jóvenes. Detrás de una víctima de trata seguramente hay una red delictiva, autoridades corruptas e impunidad. Estamos hablando de una realidad humana que quizás existe a la vuelta de nuestra casa o a pocas calles. Hablamos de lo siniestro, lo ominoso en la condición humana. Estamos hablando de promoción de la prostitución, privación ilegítima de la libertad y reducción a servidumbre. Hablamos de seres humanos, mujeres, niños y niñas, sin oportunidades. Desde mi punto de vista, voy a girar en torno a la responsabilidad social que debemos asumir, tanto en el plano de la explotación sexual y la mercantilización de la mujer como en la explotación laboral y la búsqueda siempre de obtener ganancias jugosas a toda costa. Me parece indispensable pensar en un sociedad más consciente y justa, en la necesidad de sensibilizar a la población sobre que la mujer no es un bien comerciable, que el sexo pagado es una actividad denigrante, que la responsabilidad social es necesaria en cualquier ámbito empresarial y que la tarea del Estado no sólo debe encaminarse en la correcta implementación de las leyes, si no en lograr, a través de políticas públicas incluyentes y de educación de buena calidad, un cambio en la mentalidad social que promueva la equidad de género y castigue social y jurídicamente las actividades que promuevan y generen la trata de personas. Por eso es necesario que sigamos hablando de este tema. De esta problemática que azota a cientos de personas. No seamos cómplices. Es necesario que nos demos cuenta de que no es realismo mágico. No es ficción. Es una realidad que merece que la reconozcamos. Número directo gratuito en todo el país para denunciar la trata de personas: 145. Anotalo, difundilo. ¡Decile no a la trata! Ezequiel Jesús Salazar DNI 35.656.444 Zapala
Ezequiel Jesús Salazar DNI 35.656.444 Zapala
Hace días, junto a un gran número de compañeros formé parte de un taller de concientización y sensibilización sobre la trata de personas que se llevó a cabo en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la ciudad de General Roca. El evento fue organizado por la agrupación estudiantil El Puente Uniendo Ideas e impulsado por Fundación Irene, una entidad de la zona que se encarga de ayudar a personas que fueron víctimas de trata. Al finalizar la charla, luego de entrevistar a representantes de la fundación, entre tanta información rica recaudada empecé a analizar este grave problema del cual estamos siendo cómplices. La trata de personas, como muchos sabrán, es un delito que representa el tercer negocio que más lucra en el crimen organizado. Es un problema que viola muy gravemente los derechos humanos y vulnera de manera irreparable la dignidad de las personas. Incluye la prostitución ajena así como otras formas de coacción con fines sexuales, los trabajos forzados, la servidumbre y la extracción de órganos. No reconoce género, nacionalidades, niveles socioeconómicos ni educativos, aunque de estas modalidades la más vista es la que se comete con fin de explotar sexualmente, teniendo como víctimas generalmente a mujeres muy jóvenes. Detrás de una víctima de trata seguramente hay una red delictiva, autoridades corruptas e impunidad. Estamos hablando de una realidad humana que quizás existe a la vuelta de nuestra casa o a pocas calles. Hablamos de lo siniestro, lo ominoso en la condición humana. Estamos hablando de promoción de la prostitución, privación ilegítima de la libertad y reducción a servidumbre. Hablamos de seres humanos, mujeres, niños y niñas, sin oportunidades. Desde mi punto de vista, voy a girar en torno a la responsabilidad social que debemos asumir, tanto en el plano de la explotación sexual y la mercantilización de la mujer como en la explotación laboral y la búsqueda siempre de obtener ganancias jugosas a toda costa. Me parece indispensable pensar en un sociedad más consciente y justa, en la necesidad de sensibilizar a la población sobre que la mujer no es un bien comerciable, que el sexo pagado es una actividad denigrante, que la responsabilidad social es necesaria en cualquier ámbito empresarial y que la tarea del Estado no sólo debe encaminarse en la correcta implementación de las leyes, si no en lograr, a través de políticas públicas incluyentes y de educación de buena calidad, un cambio en la mentalidad social que promueva la equidad de género y castigue social y jurídicamente las actividades que promuevan y generen la trata de personas. Por eso es necesario que sigamos hablando de este tema. De esta problemática que azota a cientos de personas. No seamos cómplices. Es necesario que nos demos cuenta de que no es realismo mágico. No es ficción. Es una realidad que merece que la reconozcamos. Número directo gratuito en todo el país para denunciar la trata de personas: 145. Anotalo, difundilo. ¡Decile no a la trata! Ezequiel Jesús Salazar DNI 35.656.444 Zapala
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