“La democracia le debe muchísimo a Cafiero”

Redacción

Por Redacción

In memóriam de Antonio Francisco Cafiero, adalid de la lealtad. “La democracia le debe muchísimo a Cafiero… Por su lealtad a la democracia nos privó a los argentinos de un gran presidente”. Ricardo Alfonsín (diputado por la UCR) Una sentencia popular expresa: “A buen entendedor pocas palabras”, pero la degradación lingüística, utilizada muchas veces por gente “non sancta” (que incluye a muchos políticos), lleva a confundir el vocabulario y muchos consideran sinónimos “lealtad” y “fidelidad” con “obsecuencia”, “sumisión”, “amabilidad” y “condescendencia”. Considero necesario revalorizar la definición de “lealtad”: “(de leal). f. Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien. || 2. Amor o gratitud que muestran al hombre algunos animales, como el perro y el caballo. || 3. p. us. Legalidad, verdad, realidad”. Consultando la historia nacional debemos revalidar la sentencia que reza que “aquellos que se olvidan del pasado están condenados a repetirlo”. Hace algo más de tres décadas el Movimiento Nacional Justicialista se encontraba con total confianza e intensa actividad democrática, si bien carente de su líder Juan Domingo Perón (amigado/aliado con su antiguo adversario político, el “Chino” Balbín), y debía definir candidatos. En la provincia de Buenos Aires surgió Herminio Iglesias, que no sólo derrotó a Cafiero en la interna (perdiendo la gobernación) sino que también fue el artífice de la derrota presidencial encabezada por Luder. Esta abominable derrota, consecuencia de fomentar la desunión y la burla de la oposición, lograda en 1973 la asumí y seguí leal a una doctrina y afiliado a un partido político (PJ) para implementarla como estratégicamente correspondía: respetando la investidura presidencial con que la ciudadanía ungió a don Raúl Alfonsín (UCR) Un carismático riojano, “parodiando al Tigre de los Llanos”, intentó conquistar a seducidos electores riojanos para ser gobernador de la provincia y su desmedida ambición de poder, aspirando a más honores (y riquezas), lo impulsó a competir para acceder a la Presidencia de la Nación. En su afán desmedido de poder, derrotó en una interna a Cafiero y con el eslogan “Síganme, que no los voy a defraudar” consiguió no sólo ser presidente argentino sino, con manejos cuestionables, ¡reelecto! en el cargo, con la supina complacencia de muchos “compañeros”. Vuelvo a las remembranzas de la disputa interna del PJ y recuerdo “al patilludo de apellido capicúa” que con motivo de promover su campaña en la interna llegó a Trelew en oportunidad de realizarse un Congreso del PJ en el teatro Verdi. Al despedirse de la zona nos dijo: “Compañeros y ciudadanos de Trelew y Chubut, vengan a visitarnos a La Rioja… serán bienvenidos y homenajeados con un buen vino y unas exquisitas empanadas, porque en esa provincia que gobierno se vive bien, qué digo bien… se vive tan bien que hasta no se necesita trabajar” (sic). En fin, debo volver a la realidad y a la actualidad como la única verdad. Este veterano adversario debe decirle a Ricardo Alfonsín que coincide total y absolutamente en su póstumo homenaje. Gracias, “correligionario” del “compañero” que se suma a la utopía de una Argentina fraterna, educada y trabajadora en democracia. Heraldo Ruddy González DNI 5.471.578 Trelew

Heraldo Ruddy González DNI 5.471.578 Trelew


In memóriam de Antonio Francisco Cafiero, adalid de la lealtad. “La democracia le debe muchísimo a Cafiero... Por su lealtad a la democracia nos privó a los argentinos de un gran presidente”. Ricardo Alfonsín (diputado por la UCR) Una sentencia popular expresa: “A buen entendedor pocas palabras”, pero la degradación lingüística, utilizada muchas veces por gente “non sancta” (que incluye a muchos políticos), lleva a confundir el vocabulario y muchos consideran sinónimos “lealtad” y “fidelidad” con “obsecuencia”, “sumisión”, “amabilidad” y “condescendencia”. Considero necesario revalorizar la definición de “lealtad”: “(de leal). f. Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien. || 2. Amor o gratitud que muestran al hombre algunos animales, como el perro y el caballo. || 3. p. us. Legalidad, verdad, realidad”. Consultando la historia nacional debemos revalidar la sentencia que reza que “aquellos que se olvidan del pasado están condenados a repetirlo”. Hace algo más de tres décadas el Movimiento Nacional Justicialista se encontraba con total confianza e intensa actividad democrática, si bien carente de su líder Juan Domingo Perón (amigado/aliado con su antiguo adversario político, el “Chino” Balbín), y debía definir candidatos. En la provincia de Buenos Aires surgió Herminio Iglesias, que no sólo derrotó a Cafiero en la interna (perdiendo la gobernación) sino que también fue el artífice de la derrota presidencial encabezada por Luder. Esta abominable derrota, consecuencia de fomentar la desunión y la burla de la oposición, lograda en 1973 la asumí y seguí leal a una doctrina y afiliado a un partido político (PJ) para implementarla como estratégicamente correspondía: respetando la investidura presidencial con que la ciudadanía ungió a don Raúl Alfonsín (UCR) Un carismático riojano, “parodiando al Tigre de los Llanos”, intentó conquistar a seducidos electores riojanos para ser gobernador de la provincia y su desmedida ambición de poder, aspirando a más honores (y riquezas), lo impulsó a competir para acceder a la Presidencia de la Nación. En su afán desmedido de poder, derrotó en una interna a Cafiero y con el eslogan “Síganme, que no los voy a defraudar” consiguió no sólo ser presidente argentino sino, con manejos cuestionables, ¡reelecto! en el cargo, con la supina complacencia de muchos “compañeros”. Vuelvo a las remembranzas de la disputa interna del PJ y recuerdo “al patilludo de apellido capicúa” que con motivo de promover su campaña en la interna llegó a Trelew en oportunidad de realizarse un Congreso del PJ en el teatro Verdi. Al despedirse de la zona nos dijo: “Compañeros y ciudadanos de Trelew y Chubut, vengan a visitarnos a La Rioja... serán bienvenidos y homenajeados con un buen vino y unas exquisitas empanadas, porque en esa provincia que gobierno se vive bien, qué digo bien... se vive tan bien que hasta no se necesita trabajar” (sic). En fin, debo volver a la realidad y a la actualidad como la única verdad. Este veterano adversario debe decirle a Ricardo Alfonsín que coincide total y absolutamente en su póstumo homenaje. Gracias, “correligionario” del “compañero” que se suma a la utopía de una Argentina fraterna, educada y trabajadora en democracia. Heraldo Ruddy González DNI 5.471.578 Trelew

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