“Esperábamos un velatorio digno”
Sres. de Cueto y Cía. El motivo de la presente es expresar nuestra total disconformidad y sentimiento de bronca e impotencia respecto del servicio brindado por la empresa en la localidad de Gral. Fernández Oro. El pasado viernes 3 de octubre sufrimos la terrible desgracia de perder a nuestro padre luego de padecer 23 días de internación, sin saber que luego de su muerte también sufriría la desidia y el maltrato por parte de su empresa. El maltrato comenzó desde el momento en que la ambulancia tenía que retirar el cuerpo del Policlínico Modelo y lo hizo recién después de cuatro horas. Desde esa institución nos sugirieron que nos retiráramos y que la empresa velatoria se haría cargo del traslado. Recién a las 12 del medio día, cuando un hijo y un yerno volvieron al policlínico, recién fue a buscarlo. Al llegar a la casa velatoria de la localidad, el cuerpo fue bajado en la camilla al garaje de la empresa (que permanecía con sus puertas abiertas) y la señora a cargo preguntó quién lo iba a vestir (nunca dio la opción de que personal de la funeraria se encargara de esa tarea) y ahí mismo, con la camilla a centímetros del piso y en medio de ese frío garaje, tres de sus hijas y un yerno emprendieron la difícil, triste y terrible tarea de vestirlo. Una de las ellas preguntó si no había otro lugar más apropiado para hacerlo y la señora contestó que no. También dijo que no al pedido de una tijera para poder retirar los vendajes que traía nuestro padre, a quien con todo nuestro esfuerzo queríamos vestir como cualquier ser humano merece ser preparado para emprender la partida dignamente. No bastando con esta terrible situación, nos tocó presenciar el momento en que “a la cuenta de tres” introdujeron el cuerpo dentro del féretro. Quizás sea ésta una tarea muy común para un servicio fúnebre, pero para nosotros fue un momento terrible el tener que presenciar dicho acto con un ser tan amado. Una vez instalado el cuerpo en la sala velatoria, la señora se dedicó a desodorizar el ambiente, cosa que a nuestro criterio podría haberse realizado antes (durante cuatro horas se esperó el cuerpo) como también efectuar una limpieza apropiada del lugar, que se encontraba a simple vista lleno de polvo en sus pisos, asientos, apoya brazos y cortinado. Tampoco el baño estaba en condiciones y ni siquiera había un simple jabón que permitiera la higiene adecuada de las manos. Evidentemente para la empresa esto es un negocio y resulta totalmente entendible y esperable. Lo que no se entiende, y no se espera, es que sea así luego de pagar durante años, muchos años, por un servicio velatorio digno, y no de favor, sino en relación con el dinero invertido, que no es poco. Sólo esperábamos respeto y ahora no pretendemos nada, sólo hacerles saber el malestar y que haremos pública esta situación para que no se siga estafando a los afiliados locales que todos los meses abonamos como corresponde una cuota, cosa que luego no se ve reflejado en lo más mínimo en el servicio brindado. Nadie puede evitar el sufrimiento por la muerte de un ser querido, pero sí es totalmente evitable la situación de maltrato que nos ha tocado vivir en un momento tan terrible en nuestras vidas. No pedimos un favor, pedimos que no se olviden de que la empresa y estos empleados que han sido tan poco serviciales y hasta rozaron la mal educación, cobran un sueldo gracias al aporte de esos “cuerpos” que luego depositan en un garaje para ser preparados. Sin más que decir, rogando para que ninguna familia le toque vivir una situación similar, quedamos a disposición por cualquier duda respecto de este relato. María Isabel Manrique, DNI 16.235.418 Yolanda Manrique, DNI 5.704.980 José Luis Manrique, DNI 21.129.581 Siguen más de 10 firmas Fernández Oro
María Isabel Manrique, DNI 16.235.418 Yolanda Manrique, DNI 5.704.980 José Luis Manrique, DNI 21.129.581 Siguen más de 10 firmas Fernández Oro
Sres. de Cueto y Cía. El motivo de la presente es expresar nuestra total disconformidad y sentimiento de bronca e impotencia respecto del servicio brindado por la empresa en la localidad de Gral. Fernández Oro. El pasado viernes 3 de octubre sufrimos la terrible desgracia de perder a nuestro padre luego de padecer 23 días de internación, sin saber que luego de su muerte también sufriría la desidia y el maltrato por parte de su empresa. El maltrato comenzó desde el momento en que la ambulancia tenía que retirar el cuerpo del Policlínico Modelo y lo hizo recién después de cuatro horas. Desde esa institución nos sugirieron que nos retiráramos y que la empresa velatoria se haría cargo del traslado. Recién a las 12 del medio día, cuando un hijo y un yerno volvieron al policlínico, recién fue a buscarlo. Al llegar a la casa velatoria de la localidad, el cuerpo fue bajado en la camilla al garaje de la empresa (que permanecía con sus puertas abiertas) y la señora a cargo preguntó quién lo iba a vestir (nunca dio la opción de que personal de la funeraria se encargara de esa tarea) y ahí mismo, con la camilla a centímetros del piso y en medio de ese frío garaje, tres de sus hijas y un yerno emprendieron la difícil, triste y terrible tarea de vestirlo. Una de las ellas preguntó si no había otro lugar más apropiado para hacerlo y la señora contestó que no. También dijo que no al pedido de una tijera para poder retirar los vendajes que traía nuestro padre, a quien con todo nuestro esfuerzo queríamos vestir como cualquier ser humano merece ser preparado para emprender la partida dignamente. No bastando con esta terrible situación, nos tocó presenciar el momento en que “a la cuenta de tres” introdujeron el cuerpo dentro del féretro. Quizás sea ésta una tarea muy común para un servicio fúnebre, pero para nosotros fue un momento terrible el tener que presenciar dicho acto con un ser tan amado. Una vez instalado el cuerpo en la sala velatoria, la señora se dedicó a desodorizar el ambiente, cosa que a nuestro criterio podría haberse realizado antes (durante cuatro horas se esperó el cuerpo) como también efectuar una limpieza apropiada del lugar, que se encontraba a simple vista lleno de polvo en sus pisos, asientos, apoya brazos y cortinado. Tampoco el baño estaba en condiciones y ni siquiera había un simple jabón que permitiera la higiene adecuada de las manos. Evidentemente para la empresa esto es un negocio y resulta totalmente entendible y esperable. Lo que no se entiende, y no se espera, es que sea así luego de pagar durante años, muchos años, por un servicio velatorio digno, y no de favor, sino en relación con el dinero invertido, que no es poco. Sólo esperábamos respeto y ahora no pretendemos nada, sólo hacerles saber el malestar y que haremos pública esta situación para que no se siga estafando a los afiliados locales que todos los meses abonamos como corresponde una cuota, cosa que luego no se ve reflejado en lo más mínimo en el servicio brindado. Nadie puede evitar el sufrimiento por la muerte de un ser querido, pero sí es totalmente evitable la situación de maltrato que nos ha tocado vivir en un momento tan terrible en nuestras vidas. No pedimos un favor, pedimos que no se olviden de que la empresa y estos empleados que han sido tan poco serviciales y hasta rozaron la mal educación, cobran un sueldo gracias al aporte de esos “cuerpos” que luego depositan en un garaje para ser preparados. Sin más que decir, rogando para que ninguna familia le toque vivir una situación similar, quedamos a disposición por cualquier duda respecto de este relato. María Isabel Manrique, DNI 16.235.418 Yolanda Manrique, DNI 5.704.980 José Luis Manrique, DNI 21.129.581 Siguen más de 10 firmas Fernández Oro
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