México: estudiantes fueron ‘asesinados y calcinados’
El estado en que están complicará las pericias.
CIUDAD DE MÉXICO (AP/AFP/DPA).- El procurador general de México, Jesús Murillo Karam, informó ayer que se hallaron restos humanos calcinados sin identificar en un basurero y en bolsas arrojadas a un río y que, según testimonios, serían de los 43 jóvenes desaparecidos hace un mes y medio, en un caso que ha conmocionado al país y puesto en aprietos al gobierno. De acuerdo con declaraciones de detenidos, los estudiantes fueron llevados a la zona de un basurero en la localidad de Cocula, en el sureño estado de Guerrero, y una vez muertos fueron quemados durante más de 14 horas para hacer desaparecer sus restos, con diésel, gasolina, leña y llantas. De acuerdo con los nuevos testimonios de detenidos, los jóvenes fueron trasladados en vehículos a un basurero de la vecina localidad de Cocula, adonde unos 15 de ellos ya llegaron muertos por asfixia. “Los detenidos señalan que en ese lugar privaron de la vida a los sobrevivientes y después los arrojaron a la parte baja del basurero y quemaron los cuerpos”, dijo el fiscal general, Jesús Murillo Karam . Según el fiscal, los detenidos dijeron que los restos calcinados fueron colocados en bolsas de basura que vaciaron en un río cercano. Murillo Karam dijo que se hallaron seis bolsas, una de ellas y cerrada y que en su interior fueron hallados restos humanos . No obstante, Murillo Karam indicó que por la “extrema calcinación” de los restos hará falta enviarlos a laboratorios muy especializados en Innsbruck, Austria, para determinar su identidad, y es probable que nunca se logre de manera certera. “Mientras tanto se les seguirá considerando desaparecidos”, afirmó el fiscal, que antes de hacer el anuncio ante la prensa tuvo una reunión con familiares de las víctimas en Chilpalcingo, a 280 kilómetros de la capital. “Fue una reunión dolorosa, tranquila, muy respetuosa y para mí muy triste, verdaderamente triste”, indicó. En el anuncio, se mostraron videos de las declaraciones de detenidos y de las investigaciones de peritos oficiales y de un grupo independiente de antropólogos forenses argentinos, donde se los ve recogiendo dientes y otras evidencias. Los familiares de las víctimas rechazaron la información ofrecida por las autoridades y no aceptan ninguna identificación de los restos humanos hasta que el grupo de forenses no confirme si se trata, o no, de sus hijos. “Están jugando con nosotros contándonos pura pendejada. Nos dijeron que encontraron seis bolsas con cenizas y que era una de las líneas de investigación. Tratan de distraernos ante tanta ineptitud’’, señaló Manuel Martínez, tutor de dos de los desaparecidos tras reunirse con el procurador, en un encuentro que calificó de “tenso”. Las autoridades han dicho que los estudiantes fueron atacados y retenidos por la policía municipal, que había sido enviada por el alcalde de Iguala, José Luis Abarca, para interceptarlos pues temía que fueran a interrumpir un discurso que ofrecía su esposa. Los estudiantes se habían apoderado en Iguala de unos autobuses, una táctica que emplean para satisfacer sus necesidades de transporte y la policía los interceptó por órdenes de Abarca. En el ataque policial seis personas murieron: tres estudiantes y tres transeúntes. Los 43 estudiantes restantes fueron llevados a Cocula, transferidos a una volqueta y entregados a un grupo de narcotraficantes llamado Guerreros Unidos, escindido del cartel de Los Beltrán Leyva. En ese momento se les pierde la pista, según el fiscal Murillo Karam. Los desaparecidos eran estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, localidad ubicada cerca de Iguala. En las semanas en las que las autoridades han investigado el rastro de los estudiantes, han encontrado decenas de restos humanos en las montañas de Guerrero. La semana pasada, peritos forenses hicieron una búsqueda al fondo de un barranco, bajo el vertedero municipal de la ciudad de Cocula, a 13 kilómetros de Iguala, donde encontraron restos humanos. Pero las autoridades no han dicho confirmado la cantidad de los restos hallados. Dos días después, el presidente Enrique Peña Nieto se reunió con las familias en ciudad de México y creó una comisión para monitorear el caso y mantenerlos actualizados. Pero las familias se han sentido frustradas por la incapacidad del gobierno para encontrar a sus hijos y porque han arribado a conclusiones antes de que las pruebas de ADN culminen. En octubre, cuando las autoridades encontraron los restos de 28 cuerpos calcinados en varias fosas comunes ubicadas cerca de Iguala, dijeron que los restos no correspondían a los de los estudiantes desaparecidos. La información del hallazgo de las seis bolsas con restos y cenizas tiene lugar dos días después de que decenas de miles de personas marcharan por la ciudad de México en protesta por la desaparición de los normalistas. Abarca y su esposa, María de los Ángeles Pineda, fueron arrestados el martes en una humilde vivienda una barriada popular de ciudad de México donde se habían escondido, después de que huyeran de Iguala al hacerse públicos los hechos.
CIUDAD DE MÉXICO (AP/AFP/DPA).- El procurador general de México, Jesús Murillo Karam, informó ayer que se hallaron restos humanos calcinados sin identificar en un basurero y en bolsas arrojadas a un río y que, según testimonios, serían de los 43 jóvenes desaparecidos hace un mes y medio, en un caso que ha conmocionado al país y puesto en aprietos al gobierno. De acuerdo con declaraciones de detenidos, los estudiantes fueron llevados a la zona de un basurero en la localidad de Cocula, en el sureño estado de Guerrero, y una vez muertos fueron quemados durante más de 14 horas para hacer desaparecer sus restos, con diésel, gasolina, leña y llantas. De acuerdo con los nuevos testimonios de detenidos, los jóvenes fueron trasladados en vehículos a un basurero de la vecina localidad de Cocula, adonde unos 15 de ellos ya llegaron muertos por asfixia. “Los detenidos señalan que en ese lugar privaron de la vida a los sobrevivientes y después los arrojaron a la parte baja del basurero y quemaron los cuerpos”, dijo el fiscal general, Jesús Murillo Karam . Según el fiscal, los detenidos dijeron que los restos calcinados fueron colocados en bolsas de basura que vaciaron en un río cercano. Murillo Karam dijo que se hallaron seis bolsas, una de ellas y cerrada y que en su interior fueron hallados restos humanos . No obstante, Murillo Karam indicó que por la “extrema calcinación” de los restos hará falta enviarlos a laboratorios muy especializados en Innsbruck, Austria, para determinar su identidad, y es probable que nunca se logre de manera certera. “Mientras tanto se les seguirá considerando desaparecidos”, afirmó el fiscal, que antes de hacer el anuncio ante la prensa tuvo una reunión con familiares de las víctimas en Chilpalcingo, a 280 kilómetros de la capital. “Fue una reunión dolorosa, tranquila, muy respetuosa y para mí muy triste, verdaderamente triste”, indicó. En el anuncio, se mostraron videos de las declaraciones de detenidos y de las investigaciones de peritos oficiales y de un grupo independiente de antropólogos forenses argentinos, donde se los ve recogiendo dientes y otras evidencias. Los familiares de las víctimas rechazaron la información ofrecida por las autoridades y no aceptan ninguna identificación de los restos humanos hasta que el grupo de forenses no confirme si se trata, o no, de sus hijos. “Están jugando con nosotros contándonos pura pendejada. Nos dijeron que encontraron seis bolsas con cenizas y que era una de las líneas de investigación. Tratan de distraernos ante tanta ineptitud’’, señaló Manuel Martínez, tutor de dos de los desaparecidos tras reunirse con el procurador, en un encuentro que calificó de “tenso”. Las autoridades han dicho que los estudiantes fueron atacados y retenidos por la policía municipal, que había sido enviada por el alcalde de Iguala, José Luis Abarca, para interceptarlos pues temía que fueran a interrumpir un discurso que ofrecía su esposa. Los estudiantes se habían apoderado en Iguala de unos autobuses, una táctica que emplean para satisfacer sus necesidades de transporte y la policía los interceptó por órdenes de Abarca. En el ataque policial seis personas murieron: tres estudiantes y tres transeúntes. Los 43 estudiantes restantes fueron llevados a Cocula, transferidos a una volqueta y entregados a un grupo de narcotraficantes llamado Guerreros Unidos, escindido del cartel de Los Beltrán Leyva. En ese momento se les pierde la pista, según el fiscal Murillo Karam. Los desaparecidos eran estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, localidad ubicada cerca de Iguala. En las semanas en las que las autoridades han investigado el rastro de los estudiantes, han encontrado decenas de restos humanos en las montañas de Guerrero. La semana pasada, peritos forenses hicieron una búsqueda al fondo de un barranco, bajo el vertedero municipal de la ciudad de Cocula, a 13 kilómetros de Iguala, donde encontraron restos humanos. Pero las autoridades no han dicho confirmado la cantidad de los restos hallados. Dos días después, el presidente Enrique Peña Nieto se reunió con las familias en ciudad de México y creó una comisión para monitorear el caso y mantenerlos actualizados. Pero las familias se han sentido frustradas por la incapacidad del gobierno para encontrar a sus hijos y porque han arribado a conclusiones antes de que las pruebas de ADN culminen. En octubre, cuando las autoridades encontraron los restos de 28 cuerpos calcinados en varias fosas comunes ubicadas cerca de Iguala, dijeron que los restos no correspondían a los de los estudiantes desaparecidos. La información del hallazgo de las seis bolsas con restos y cenizas tiene lugar dos días después de que decenas de miles de personas marcharan por la ciudad de México en protesta por la desaparición de los normalistas. Abarca y su esposa, María de los Ángeles Pineda, fueron arrestados el martes en una humilde vivienda una barriada popular de ciudad de México donde se habían escondido, después de que huyeran de Iguala al hacerse públicos los hechos.
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