“Nobleza obliga”

Redacción

Por Redacción

Suelo escuchar que nuestro país carece de solidez moral. En el marco de esa dolorosa subestimación, considero importante rescatar y obsequiar a nuestro patrimonio nacional los hechos relevantes que han señalado el valor cívico y la riqueza moral de un hombre en circunstancias en que el más abyecto manto de terror se enseñoreaba en nuestra historia. Ojalá este relato reivindicativo inicie la sabia costumbre de alumbrar ejemplos escondidos. Los hechos: Junio de 1976. Dos hombres irrumpen en la sucursal Neuquén del Banco de los Andes. Son dos policías. Uno de la Policía de Río Negro y el otro, que dirigía el operativo, comisario de la Federal, ambos de civil. Objetivo: el secuestro del ciudadano que relata esta historia. El subgerente a cargo de la sucursal impide que se me espose en el interior del banco, lo que se hace junto con el vendaje de mis ojos antes de subir a un auto particular. A partir de allí se traza un nuevo camino en mi vida. Ésa es mi historia. Pero también comienza otra, a partir de la toma de conciencia de un joven empleado del banco que, al reconocer al policía rionegrino, denuncia el delito ante el Juzgado Federal de Neuquén. Las actuaciones judiciales reclaman la identificación del delincuente, lo que es aceptado por el joven testigo. Quiero recordar la fecha en que esto sucedía, junio de 1976, período en el que más intensamente se secuestró, torturó y asesinó, sin que los usurpadores golpistas rindieran cuenta de sus atrocidades. En ese marco de horror, el joven cajero bancario, por esos tiempos “militante” del basquetbol, fue interceptado en la calle por el policía secuestrador rionegrino. Del diálogo suscitado he rescatado lo que transcribo: Policía: –Sé que tenés que identificarme en el juzgado, así que ¿qué pensás hacer? Empleado: –Mirá, me voy a presentar. Voy a testificar. Policía: –Está bien, es tu derecho constitucional, pero ¿viste? En estas épocas aparecen tantos muertos en cualquier acequia… Aquel joven, a pesar de la brutal amenaza, se presentó ante el magistrado federal y confirmó su declaración original. Reitero, esto sucedió en 1976. En el 2015 aquellos dos compañeros de la institución bancaria continúan siendo mis testigos presenciales en las actuaciones judiciales, que con su subjetiva lentitud permiten que los delincuentes partícipes continúen gozando su impunidad. Aquel joven, Hombre con mayúsculas, desarrolla su actividad profesional en el campo del seguro y en este momento ha tomado la decisión de hacer su aporte a la sociedad integrando la lista de concejales de un partido político. Estoy totalmente involucrado en la defensa de nuestro medioambiente, no participo en partidos políticos y no seré un promotor de dicha estructura partidaria, pero entiendo que le debo a mi sociedad la presentación de un hombre de valía, ya que tanta falta nos hace. Víctor Hugo Pol’la, espero que tu perfil “reservado” no se sienta invadido por esta manifestación, pero reitero que es bueno, para la gente de nuestro pueblo, que los grandes gestos sean conocidos. Todas las personas involucradas en el relato tienen nombre. Éstos constan en las actuaciones obrantes en el Juzgado Federal Nº 2 y en la Fiscalía Federal Nº 2 de Neuquén, por el delito de privación ilegítima de la libertad acompañada de torturas. Eduardo Luis París, DNI 7.568.721 Cipolletti

Eduardo Luis París, DNI 7.568.721 Cipolletti


Suelo escuchar que nuestro país carece de solidez moral. En el marco de esa dolorosa subestimación, considero importante rescatar y obsequiar a nuestro patrimonio nacional los hechos relevantes que han señalado el valor cívico y la riqueza moral de un hombre en circunstancias en que el más abyecto manto de terror se enseñoreaba en nuestra historia. Ojalá este relato reivindicativo inicie la sabia costumbre de alumbrar ejemplos escondidos. Los hechos: Junio de 1976. Dos hombres irrumpen en la sucursal Neuquén del Banco de los Andes. Son dos policías. Uno de la Policía de Río Negro y el otro, que dirigía el operativo, comisario de la Federal, ambos de civil. Objetivo: el secuestro del ciudadano que relata esta historia. El subgerente a cargo de la sucursal impide que se me espose en el interior del banco, lo que se hace junto con el vendaje de mis ojos antes de subir a un auto particular. A partir de allí se traza un nuevo camino en mi vida. Ésa es mi historia. Pero también comienza otra, a partir de la toma de conciencia de un joven empleado del banco que, al reconocer al policía rionegrino, denuncia el delito ante el Juzgado Federal de Neuquén. Las actuaciones judiciales reclaman la identificación del delincuente, lo que es aceptado por el joven testigo. Quiero recordar la fecha en que esto sucedía, junio de 1976, período en el que más intensamente se secuestró, torturó y asesinó, sin que los usurpadores golpistas rindieran cuenta de sus atrocidades. En ese marco de horror, el joven cajero bancario, por esos tiempos “militante” del basquetbol, fue interceptado en la calle por el policía secuestrador rionegrino. Del diálogo suscitado he rescatado lo que transcribo: Policía: –Sé que tenés que identificarme en el juzgado, así que ¿qué pensás hacer? Empleado: –Mirá, me voy a presentar. Voy a testificar. Policía: –Está bien, es tu derecho constitucional, pero ¿viste? En estas épocas aparecen tantos muertos en cualquier acequia... Aquel joven, a pesar de la brutal amenaza, se presentó ante el magistrado federal y confirmó su declaración original. Reitero, esto sucedió en 1976. En el 2015 aquellos dos compañeros de la institución bancaria continúan siendo mis testigos presenciales en las actuaciones judiciales, que con su subjetiva lentitud permiten que los delincuentes partícipes continúen gozando su impunidad. Aquel joven, Hombre con mayúsculas, desarrolla su actividad profesional en el campo del seguro y en este momento ha tomado la decisión de hacer su aporte a la sociedad integrando la lista de concejales de un partido político. Estoy totalmente involucrado en la defensa de nuestro medioambiente, no participo en partidos políticos y no seré un promotor de dicha estructura partidaria, pero entiendo que le debo a mi sociedad la presentación de un hombre de valía, ya que tanta falta nos hace. Víctor Hugo Pol’la, espero que tu perfil “reservado” no se sienta invadido por esta manifestación, pero reitero que es bueno, para la gente de nuestro pueblo, que los grandes gestos sean conocidos. Todas las personas involucradas en el relato tienen nombre. Éstos constan en las actuaciones obrantes en el Juzgado Federal Nº 2 y en la Fiscalía Federal Nº 2 de Neuquén, por el delito de privación ilegítima de la libertad acompañada de torturas. Eduardo Luis París, DNI 7.568.721 Cipolletti

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