“Sin justicia no hay democracia”
En diciembre del 2014 recibí un llamado que me dejó helado: a mi yerno David Segovia lo habían matado en Las Coloradas, Neuquén. Como estaba en la capital provincial, no sabía lo que había sucedido. Mientras viajaba me iban contando cómo había pasado, lo que me dejó más helado aún, pues su amigo lo había matado. Ahora ya han pasado unos meses y es más desolador el panorama: no sólo lo mató, sino que la pericias dieron que fueron como 20 puñaladas las que acabaron con la vida de David. Hoy todavía su asesino está suelto en la localidad de Zapala. La fiscal consideró que el asesino no se iba a escapar y por ello lo dejó en libertad. Jamás creí que algo así fuera posible, que alguien mate a otro ser humano y ni siquiera una semana de detención le den. Ni me imagino en la ficción una situación así, pero la vida nos da sorpresas, siempre la supera. David, el papá de dos de mis nietos, ya no está para cuidar de los enanos; y su asesino, libre, como si nada hubiera sucedido. Ojalá todo fuera una pesadilla de la que uno puede despertarse, pero no es así. ¿Cómo pretende la Justicia neuquina que estos hechos no sucedan nuevamente, si sos un asesino confeso y estás en libertad? Ya el pueblo no es el mismo, se siente aún el dolor por las familias afectadas, pero más se siente la impunidad y la falta de justicia. Escucho todos los días cómo matan a alguien, asaltan, lastiman, hieren, y ni siquiera te enterás qué sucede con los autores de esos hechos. Pero si no se hace público el delito y la víctima no tiene plata, seguramente pasará lo que a nosotros: un ser humano muerto y su asesino en libertad. ¿Qué podemos pretender en un país en el que matan a un fiscal y nadie va preso? Ojalá las autoridades tomen conciencia de estos hechos y mejoren el Código Penal neuquino, para que las penas y las excarcelaciones no sean sólo unas palabras más plasmadas en un papel y pasen a ser leyes con las que defiendan a personas inocentes y la vida. Les pido a ustedes y a todos los neuquinos que apelemos justicia ante las autoridades como jueces, diputados y gobiernos, que ya no dejemos que se sigan ablandando las leyes en beneficio de quienes destruyen familias y vidas. Lo único que espero es que, si alguna vez hay juicio, el fiscal no diga que “es muerte natural, pues después de 20 puñaladas es natural que te mueras”. Irónico, pero qué puedo esperar, ya no creo en nada ni en nadie. Ariel Tomas Barros Erxilape, DNI 17.757.248 Las Coloradas, Neuquén
Ariel Tomas Barros Erxilape, DNI 17.757.248 Las Coloradas, Neuquén
En diciembre del 2014 recibí un llamado que me dejó helado: a mi yerno David Segovia lo habían matado en Las Coloradas, Neuquén. Como estaba en la capital provincial, no sabía lo que había sucedido. Mientras viajaba me iban contando cómo había pasado, lo que me dejó más helado aún, pues su amigo lo había matado. Ahora ya han pasado unos meses y es más desolador el panorama: no sólo lo mató, sino que la pericias dieron que fueron como 20 puñaladas las que acabaron con la vida de David. Hoy todavía su asesino está suelto en la localidad de Zapala. La fiscal consideró que el asesino no se iba a escapar y por ello lo dejó en libertad. Jamás creí que algo así fuera posible, que alguien mate a otro ser humano y ni siquiera una semana de detención le den. Ni me imagino en la ficción una situación así, pero la vida nos da sorpresas, siempre la supera. David, el papá de dos de mis nietos, ya no está para cuidar de los enanos; y su asesino, libre, como si nada hubiera sucedido. Ojalá todo fuera una pesadilla de la que uno puede despertarse, pero no es así. ¿Cómo pretende la Justicia neuquina que estos hechos no sucedan nuevamente, si sos un asesino confeso y estás en libertad? Ya el pueblo no es el mismo, se siente aún el dolor por las familias afectadas, pero más se siente la impunidad y la falta de justicia. Escucho todos los días cómo matan a alguien, asaltan, lastiman, hieren, y ni siquiera te enterás qué sucede con los autores de esos hechos. Pero si no se hace público el delito y la víctima no tiene plata, seguramente pasará lo que a nosotros: un ser humano muerto y su asesino en libertad. ¿Qué podemos pretender en un país en el que matan a un fiscal y nadie va preso? Ojalá las autoridades tomen conciencia de estos hechos y mejoren el Código Penal neuquino, para que las penas y las excarcelaciones no sean sólo unas palabras más plasmadas en un papel y pasen a ser leyes con las que defiendan a personas inocentes y la vida. Les pido a ustedes y a todos los neuquinos que apelemos justicia ante las autoridades como jueces, diputados y gobiernos, que ya no dejemos que se sigan ablandando las leyes en beneficio de quienes destruyen familias y vidas. Lo único que espero es que, si alguna vez hay juicio, el fiscal no diga que “es muerte natural, pues después de 20 puñaladas es natural que te mueras”. Irónico, pero qué puedo esperar, ya no creo en nada ni en nadie. Ariel Tomas Barros Erxilape, DNI 17.757.248 Las Coloradas, Neuquén
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