“Llegar al gobierno con una agenda nacional e internacional es hoy una necesidad”

Redacción

Por Redacción

Cercano el día en que se definirá el futuro próximo de nuestra provincia, me veo en la obligación como ciudadano rionegrino de compartir algunas consideraciones al respecto. Lo hago conociendo el proyecto fundador y desde mi convicción de saberla provincia líder de la Patagonia en sus orígenes. Sin embargo, hoy nos encontramos ante una realidad que en nada se parece a aquel proyecto que nos imaginábamos hace 50 años. El estancamiento ha sido evidente, la postergación de los sueños fundadores es fácil de corroborar observando que Neuquén ha crecido a partir de nuestras propias deficiencias. En lo que a gestión y defensa de los intereses de la provincia refiere, basta recordar el frustrado aeropuerto de General Roca; la Universidad del Neuquén (devenida en del Comahue); las hidroeléctricas del río Limay todas instaladas del lado neuquino sin beneficios para Río Negro; la cuestión del Meridiano X, que nos dejó 10 kilómetros de ancho por 150 de largo fuera de la soberanía provincial; la pérdida de un banco provincial imprescindible para el desarrollo productivo regional, y la falta de acción pionera en la industria petrolera. Puntualmente debo señalar, entre tanto proyecto pendiente que por razones de espacio no puedo relatar, la postergación histórica de la entrega en propiedad de cuatro millones de hectáreas rurales fiscales, que contienen a más de 4.000 pobladores y sus familias. Deuda que tenemos con los más vulnerables, sobre todo en la Línea Sur. Como así también los más de 5.000 lotes urbanos fiscales edificados en municipios chicos (Guardia Mitre, entre otros) y en todas las comisiones de fomento y parajes. Es evidente que el actual gobierno no ha entregado en cuatro años ni un solo título de propiedad, desdeñando así a los más postergados en nuestro territorio. Sin embargo, hoy hay que destacar dos obras que se inscriben en aquel proyecto fundador: la pavimentación de la Ruta 23 y la creación de la Universidad Nacional de Río Negro, ambas motorizadas por el senador Miguel Ángel Pichetto. Su tarea posibilitó la recuperación parcial de este retraso histórico. Pichetto, en comparación, concentró en sí mismo los roles que ejercieron durante 30 años, para el progreso de Neuquén, el exsenador Elías Sapag y su hermano exgobernador Felipe. Fueron un exitoso equipo que posibilitó no pocas realizaciones vitales para sus intereses provinciales y, en gran parte, con recursos nacionales. Llegar al gobierno provincial con una agenda nacional e internacional de envergadura es hoy una necesidad. Se impone contar con un gobernante acompañado fuertemente desde la presidencia y los organismos internacionales. Estoy convencido de que quien cuente con probadas condiciones de gestor tendrá ese apoyo necesario para que Río Negro pueda retomar el camino del proyecto fundador. Edgardo Tomás Bagli DNI 5.466.379 Viedma

Edgardo Tomás Bagli, DNI 5.466.379 Viedma


Cercano el día en que se definirá el futuro próximo de nuestra provincia, me veo en la obligación como ciudadano rionegrino de compartir algunas consideraciones al respecto. Lo hago conociendo el proyecto fundador y desde mi convicción de saberla provincia líder de la Patagonia en sus orígenes. Sin embargo, hoy nos encontramos ante una realidad que en nada se parece a aquel proyecto que nos imaginábamos hace 50 años. El estancamiento ha sido evidente, la postergación de los sueños fundadores es fácil de corroborar observando que Neuquén ha crecido a partir de nuestras propias deficiencias. En lo que a gestión y defensa de los intereses de la provincia refiere, basta recordar el frustrado aeropuerto de General Roca; la Universidad del Neuquén (devenida en del Comahue); las hidroeléctricas del río Limay todas instaladas del lado neuquino sin beneficios para Río Negro; la cuestión del Meridiano X, que nos dejó 10 kilómetros de ancho por 150 de largo fuera de la soberanía provincial; la pérdida de un banco provincial imprescindible para el desarrollo productivo regional, y la falta de acción pionera en la industria petrolera. Puntualmente debo señalar, entre tanto proyecto pendiente que por razones de espacio no puedo relatar, la postergación histórica de la entrega en propiedad de cuatro millones de hectáreas rurales fiscales, que contienen a más de 4.000 pobladores y sus familias. Deuda que tenemos con los más vulnerables, sobre todo en la Línea Sur. Como así también los más de 5.000 lotes urbanos fiscales edificados en municipios chicos (Guardia Mitre, entre otros) y en todas las comisiones de fomento y parajes. Es evidente que el actual gobierno no ha entregado en cuatro años ni un solo título de propiedad, desdeñando así a los más postergados en nuestro territorio. Sin embargo, hoy hay que destacar dos obras que se inscriben en aquel proyecto fundador: la pavimentación de la Ruta 23 y la creación de la Universidad Nacional de Río Negro, ambas motorizadas por el senador Miguel Ángel Pichetto. Su tarea posibilitó la recuperación parcial de este retraso histórico. Pichetto, en comparación, concentró en sí mismo los roles que ejercieron durante 30 años, para el progreso de Neuquén, el exsenador Elías Sapag y su hermano exgobernador Felipe. Fueron un exitoso equipo que posibilitó no pocas realizaciones vitales para sus intereses provinciales y, en gran parte, con recursos nacionales. Llegar al gobierno provincial con una agenda nacional e internacional de envergadura es hoy una necesidad. Se impone contar con un gobernante acompañado fuertemente desde la presidencia y los organismos internacionales. Estoy convencido de que quien cuente con probadas condiciones de gestor tendrá ese apoyo necesario para que Río Negro pueda retomar el camino del proyecto fundador. Edgardo Tomás Bagli DNI 5.466.379 Viedma

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