No llores por mí, Argentina
Argentina es el paraíso de oportunistas, aventureros, corruptos e indiferentes. Mientras no nos afecte directamente todo nos resbala; hemos naturalizado situaciones que en una sociedad progresista serían inviables, por ejemplo que el presidente tenga más de 200 causas en la Justicia. Una conocida saltimbanqui de la política afirma que el método para el progreso consiste en prodigarse en propinas y changas. Observamos atónitos cómo un oscuro personaje de limitado bagaje cultural y ético maneja cifras siderales de dinero y pone en jaque a la AFA. Asistimos a la paupérrima performance de un director técnico en Rusia, que sigue aferrado al puesto junto a sus colaboradores con una cláusula de rescisión de veinte palos verdes. Mientras tanto, una multitud de charlatanes (rescato a Macaya Márquez, prócer del periodismo deportivo) sigue con sesudas predicciones que la realidad se encarga de pulverizar. Algunos se ponen en papel de meretriz decepcionada, exigen explicaciones, quieren ver rodar cabezas y otros traman confabulaciones para ordeñar aún más a la vaca lechera. Quizás alguna vez nos transformemos por arte de magia en un país serio.
Albérico Martín Cáceres
DNI 11.047.612
Argentina es el paraíso de oportunistas, aventureros, corruptos e indiferentes. Mientras no nos afecte directamente todo nos resbala; hemos naturalizado situaciones que en una sociedad progresista serían inviables, por ejemplo que el presidente tenga más de 200 causas en la Justicia. Una conocida saltimbanqui de la política afirma que el método para el progreso consiste en prodigarse en propinas y changas. Observamos atónitos cómo un oscuro personaje de limitado bagaje cultural y ético maneja cifras siderales de dinero y pone en jaque a la AFA. Asistimos a la paupérrima performance de un director técnico en Rusia, que sigue aferrado al puesto junto a sus colaboradores con una cláusula de rescisión de veinte palos verdes. Mientras tanto, una multitud de charlatanes (rescato a Macaya Márquez, prócer del periodismo deportivo) sigue con sesudas predicciones que la realidad se encarga de pulverizar. Algunos se ponen en papel de meretriz decepcionada, exigen explicaciones, quieren ver rodar cabezas y otros traman confabulaciones para ordeñar aún más a la vaca lechera. Quizás alguna vez nos transformemos por arte de magia en un país serio.
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