Absolvieron al acusado de asaltar a una familia
La principal prueba en su contra era el reconocimiento de una mujer, que durante el juicio oral se desdijo de lo afirmado en la instrucción. Los jueces lo absolvieron por la duda.
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- La retractación de una de las víctimas del asalto, que lo había reconocido en rueda de presos pero cambió su versión en la audiencia de debate, fue decisiva para que los jueces de la Cámara Segunda del Crimen absolvieran a Pedro Salinas.
Se trata de un joven mendocino de 28 que había sido detenido en su provincia como sospechoso por los robos al Casino y a Casa Tía y que terminó imputado en el asalto a una familia local.
En su alegato, el fiscal Enrique Sánchez Gavier reconoció el cambio de postura de la mujer que antes lo reconociera, pero sostuvo la acusación contra Salinas y denunció que la víctima había sido visitada en su domicilio en forma amenazante.
Cerca de la medianoche del 25 de julio de 1998 Sandra Martínez estaba en su domicilio, ubicado en Otto Goedecke 667, acompañada por su hijo y sus cuñados, Javier Bilat y Miriam Cislaghi.
A esa hora irrumpieron dos hombres, uno de ellos portando un arma de fuego, que los amenazaron y los ataron mientras le pedían que entregaran una suma de dinero.
Al parecer, los delincuentes contaban con información de que en la casa había 40.000 pesos y los reclamaban, pero sólo pudieron obtener 20 pesos de la billetera de Bilat.
Después, mientras uno de los ladrones se quedaba amenazando a las dos mujeres y al chico, el otro se trasladó con Bilat hasta el Banco de Río Negro para obligarlo a sacar sus ahorros de un cajero automático, que sólo sumaban 350 pesos. Se movilizaron en un remise y al regresar a la casa se apoderaron de ropa y otros efectos de valor.
Los rostros y el acento
En la memoria de las víctimas quedó la fisonomía de los delincuentes, apenas iluminada por la luz del televisor, y el acento o tonada que no pudieron describir con exactitud. Además, en la cámara filmadora del banco quedaron registradas en imágenes de pésima calidad los rostros de Bilat y el asaltante.
Cuando detuvieron a Salinas en Mendoza como sospechoso de haber actuado en los asaltos a Tía y al Casino, el detalle de la tonada fue recogido por los investigadores e hicieron posar al sospechoso en la rueda de presos donde Sandra Martínez lo reconoció.
El fiscal Sánchez Gavier tomó como válido ese reconocimiento y convalidó también como prueba el videocasete del banco: «no está muy claro, pero para mí es la misma persona», concluyó, y pidió que lo condenen a cinco años y medio de prisión por robo calificado.
El juez Alejandro Ramos Mejía redactó el primer voto y propició la absolución de Salinas, desvirtuando las amenazas que pudiera haber sufrido la víctima y testigo de la causa. «Ante la insistencia del tribunal y las partes dijo que su último testimonio era la verdad y que no influenció en su ánimo la presencia en su domicilio de una mujer, supuesta esposa del apresado», expuso Ramos Mejía.
Los jueces César Lanfranchi y Miguel Angel Lara coincidieron en la apreciación del testimonio, que en la audiencia sólo hacía referencia a «un parecido», lo que también entendieron «cuando confrontamos las imágenes tomadas en el cajero automático». Acordaron con su colega en absolver a Salinas, pero por el principio de la duda, que no pudieron superar durante el debate.