Afganistán: EE.UU. y la OTAN se retiran con dudas

“Aún es un lugar peligroso”, admite Obama.

Por Redacción

AP

KABUL, Afganistán (AP).- Estados Unidos y la OTAN terminaron formalmente ayer su guerra en Afganistán luego de 13 años sangrientos, con una ceremonia tranquila de arriamiento de banderas en Kabul que marcó la transición de la lucha, de las tropas de combate lideradas por Estados Unidos a las propias fuerzas de seguridad del país. La insurgencia afgana, entretanto, sigue siendo tan feroz y mortal como en cualquier otro momento desde la invasión de 2001 que derrocó al régimen talibán luego de los ataques del 11 de septiembre. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, saludó el fin de la misión de combate , pero advirtió que el país continúa siendo “un lugar peligroso”. “Ahora, gracias al extraordinario sacrificio de nuestros hombres y mujeres uniformados, la más larga guerra en la historia de Estados Unidos se acaba de manera responsable”, dijo el mandatario . A partir del 1 de enero, Estados Unidos pasará a tener un papel secundario con 13.500 soldados sobre el terreno, la mayoría estadounidenses. Frente a una audiencia pequeña en la sede de la misión de la OTAN, la bandera verde y blanca de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF por sus siglas en inglés) fue arriada y doblada ceremonialmente. Momentos después, fue izada la bandera de la nueva misión internacional, denominada Apoyo Decidido. El general John Campbell, comandante de la ISAF, enfundó la bandera de la fuerza y rindió homenaje a los 3.500 soldados internacionales que murieron en los campos de batalla de Afganistán. Elogió al ejército afgano diciendo que tiene la confianza de que será capaz de asumir la lucha por sí solo. “Apoyo Decidido servirá como piedra angular de una sociedad duradera’’ entre la OTAN y Afganistán, dijo. Desde el 1 de enero, la nueva misión dará formación y apoyo al ejército local, con Estados Unidos aportando casi 11.000 miembros a la fuerza residual. El presidente afgano, Ashraf Ghani, que asumió el poder en septiembre, firmó acuerdos bilaterales de seguridad con Washington y la OTAN lo que permiten presencia militar permanente. La medida ha provocado un aumento de la violencia ya que los talibanes la han empleado como excusa para intensificar las operaciones para desestabilizar su gobierno. Y han advertido que no tomarán parte en ninguna conversación de paz mientras queden soldados extranjeros en el país.