Agregado de valor en nueces y avellanas
La región tiene la particularidad, junto a Mendoza y Catamarca, de ser una de las principales regiones productoras de nueces de nuevas variedades y la única zona productora nacional de avellanas. La producción primaria, representada por 170 explotaciones de nogales y 35 de avellanos, posee un desarrollo dinámico, mientras que el eslabón de incorporación de valor agregado ha sido identificado como un área a desarrollar en el Plan de Mejora Competitiva del Clúster, que considera oportunidades de mercado y restricciones a partir de la problemática tecnológica y de innovación. En el mismo se han identificado las demandas de innovación tecnológica, con proyectos concretos para alcanzarlas. Una de las áreas de mejora identificadas se refiere a la industrialización de frutos secos, promoviendo la innovación tecnológica para la obtención de productos diferenciados que identifiquen la región.
Los expertos sugieren que el incremento del consumo de frutos secos se debe, en buena medida, a la difusión de información sobre las propiedades saludables de estos productos. Diversos trabajos científicos ponen de manifiesto que el consumo diario de aproximadamente 50 gramos de nueces, avellanas o almendras, entre otros, contribuye a disminuir el riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares. Estos efectos beneficiosos de los frutos secos se corresponden con la presencia de altos contenidos de ácidos grasos poliinsaturados, proteínas, fibras dietarias, minerales, vitaminas y compuestos antioxidantes. En conjunto, estos componentes contribuyen a mejorar los perfiles lipídicos en sangre, uno de los factores de riesgo más importantes asociados a las enfermedades cardiovasculares.
Actualmente en Argentina los frutos secos se comercializan con cáscara, pelados y en mezclas con otros frutos secos y cereales, lo que muestra una baja industrialización y escaso agregado de valor en la cadena productiva. En tanto, en regiones de Europa y Asia ya se avanzó en la transformación de la materia prima y se comercializan aceites, harinas, snacks, homogenados untables y productos para cosmética, entre otros. Estas asimetrías detectadas en la cadena de valor de los frutos secos se observan en otros productos de origen agropecuario. La mayor parte de las exportaciones de los países de Latinoamérica corresponde a materias primas con poco valor agregado, lo que disminuye la posibilidad de participar de la rentabilidad a los agricultores e impacta en mayor medida en la agricultura familiar. Para modificar esta realidad es necesario agregar valor a los productos y su retención en origen, entendiendo que este surge del incremento del valor de un producto agroalimentario alcanzado durante las etapas de producción, procesamiento, empaque, conservación, la ponderación atributos específicos y la comercialización.
Utilizando estrategias de transformación, se están desarrollado diferentes productos con el fin de agregar valor a la producción de nueces y avellanas. Entre los más importantes se encuentran la elaboración de aceites estabilizados, harinas libres de gluten, premezclas para panificados y nueces y avellanas recubiertas.
Dr. Daniel Barrio, UNRN