Alianza del Pacífico resta liderazgo
La Alianza del Pacífico, que integran México, Colombia, Perú y Chile, consolidó en la Cumbre de la Celac de Santiago su poder como el principal bloque de integración latinoamericano, asestando un golpe geopolítico a Brasil y al Mercosur. “Éste es el proceso de integración más importante y profundo en la historia de América Latina”, dijo sin titubear el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, al anunciar que los miembros de la alianza cerrarán su tratado de libre comercio en marzo. Y las palabras de Santos no son mera publicidad. Costa Rica ya anunció su interés de ingresar al bloque, al tiempo que Uruguay, Guatemala e incluso el lejano Japón son observadores. El pacto, que reúne a 250 millones de personas, conforma además la base para las negociaciones del TPP, el tratado de libre comercio que negocian estas mismas naciones con Australia, Vietnam y Estados Unidos, en el marco del Foro de Cooperación Asia Pacífico (APEC). Las economías de la Alianza del Pacífico, que suman un producto de 1,4 billones de dólares, además exportan unos 300.000 millones de dólares anuales, un tercio de los envíos regionales. Su producto per cápita por paridad de compra, según proyecciones al 2017 del Fondo Monetario Internacional, oscilará entre los 24.000 dólares en Chile hasta los 13.000 dólares en Colombia. Las tasas de inversión, a ese mismo año, bordearán el 25%, lo que garantiza tasas de crecimiento sobre 4 a 5%, superiores a los pronósticos para Brasil, por ejemplo. Brasil además, cuya presidenta Dilma Rousseff debió abandonar la Cumbre de la Celac por la muerte de más de 230 jóvenes en una discoteca de su país, salió del encuentro enlutado y sin anuncios concretos a favor. La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, anticipó en ese escenario que el Mercosur debe reelaborar su hoja de ruta, tanto para su desarrollo interno como con otras regiones, como la Unión Europea. “Hay que construir un nuevo esquema de premisas, primero intra-Mercosur, porque no somos sólo Argentina y Brasil (los miembros del organismo regional) sino entre todos, junto a Paraguay, Uruguay y Venezuela”, destacó. “En este nuevo mundo hay nuevos protagonistas y nuevos términos de intercambio comercial”, añadió la mandataria. Pero por ahora, con su integración comercial y bursátil plena, además de su plan de integración con el sudeste asiático de la mano de Estados Unidos, la Alianza del Pacífico asoma como el proyecto de integración económica de mayor envergadura en la región. Coincidencia o no, desde que Chile aupó las negociaciones en la Alianza del Pacífico, la presidenta de Brasil rechazó viajar a Santiago en visita oficial. Y en paralelo el flamante presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, expresó su voluntad de convertir a su país en un actor global.
Mauricio Weibel DPA
La Alianza del Pacífico, que integran México, Colombia, Perú y Chile, consolidó en la Cumbre de la Celac de Santiago su poder como el principal bloque de integración latinoamericano, asestando un golpe geopolítico a Brasil y al Mercosur. “Éste es el proceso de integración más importante y profundo en la historia de América Latina”, dijo sin titubear el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, al anunciar que los miembros de la alianza cerrarán su tratado de libre comercio en marzo. Y las palabras de Santos no son mera publicidad. Costa Rica ya anunció su interés de ingresar al bloque, al tiempo que Uruguay, Guatemala e incluso el lejano Japón son observadores. El pacto, que reúne a 250 millones de personas, conforma además la base para las negociaciones del TPP, el tratado de libre comercio que negocian estas mismas naciones con Australia, Vietnam y Estados Unidos, en el marco del Foro de Cooperación Asia Pacífico (APEC). Las economías de la Alianza del Pacífico, que suman un producto de 1,4 billones de dólares, además exportan unos 300.000 millones de dólares anuales, un tercio de los envíos regionales. Su producto per cápita por paridad de compra, según proyecciones al 2017 del Fondo Monetario Internacional, oscilará entre los 24.000 dólares en Chile hasta los 13.000 dólares en Colombia. Las tasas de inversión, a ese mismo año, bordearán el 25%, lo que garantiza tasas de crecimiento sobre 4 a 5%, superiores a los pronósticos para Brasil, por ejemplo. Brasil además, cuya presidenta Dilma Rousseff debió abandonar la Cumbre de la Celac por la muerte de más de 230 jóvenes en una discoteca de su país, salió del encuentro enlutado y sin anuncios concretos a favor. La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, anticipó en ese escenario que el Mercosur debe reelaborar su hoja de ruta, tanto para su desarrollo interno como con otras regiones, como la Unión Europea. “Hay que construir un nuevo esquema de premisas, primero intra-Mercosur, porque no somos sólo Argentina y Brasil (los miembros del organismo regional) sino entre todos, junto a Paraguay, Uruguay y Venezuela”, destacó. “En este nuevo mundo hay nuevos protagonistas y nuevos términos de intercambio comercial”, añadió la mandataria. Pero por ahora, con su integración comercial y bursátil plena, además de su plan de integración con el sudeste asiático de la mano de Estados Unidos, la Alianza del Pacífico asoma como el proyecto de integración económica de mayor envergadura en la región. Coincidencia o no, desde que Chile aupó las negociaciones en la Alianza del Pacífico, la presidenta de Brasil rechazó viajar a Santiago en visita oficial. Y en paralelo el flamante presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, expresó su voluntad de convertir a su país en un actor global.
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