Alivio en la familia de Martínez tras el fallo de culpabilidad a Gigli

El Tribunal declaró al Tano responsable del delito de homicidio simple. Le dio la razón a todos los planteos que hizo la fiscalía.



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Los familiares de Martínez estuvieron en la primera fila. Cuando escucharon el fallo se fundieron en un abrazo.

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Como en todo el juicio, ayer Gigli estuvo casi inmutable.

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Abrazos en silencio. Muestras de apoyo mutuo. Así vivió la familia de Guillermo Martínez el final de la audiencia en la que se declaró a Octavio Gigli culpable del homicidio del extitular de Rentas. En los primeros días del mes que viene se determinará el monto de la pena, que estará en un rango de entre 8 y 25 años.

A las 12:30 la jueza Verónica Rodríguez (acompañada por Fernando Sánchez Freytes y Oscar Gatti) comenzó con la lectura. Dijo que por unanimidad habían declarado a Gigli culpable.

La familia de Martínez se mostró satisfecha con el fallo y al salir de la audiencia su hermano Lisandro dijo que ellos siempre estuvieron convencidos de que Gigli es el asesino aunque desconoce los motivos.

Luego comenzó a desmenuzar el veredicto, dando la razón a todos los planteos que hizo el fiscal Luciano Garrido y desestimando los de la defensa.

Sobre el hecho, dijeron que quedó acreditado que “fue Gigli y no otra persona quien dio muerte a Martínez entre las 20:30 horas del día 31 de agosto de 2015 y las primeras horas del 1 de septiembre del mismo año, en circunstancias en que Martínez se encontraba sentado en la mesa de la cocina de la vivienda [de Gigli] y se disponía a tomar un café”.

Además dieron por acreditado que Gigli primero lo atacó por la espalda y luego de frente. Después de apuñalarlo, “subió a la parte superior de la vivienda, se limpió la herida que seguramente se causó con la primera puñalada que le asestó a su amigo y se cambió el calzado; dejó a la víctima ya sin vida o agonizando tendida en la cocina del domicilio, previo a verificar con su pie si se encontraba aún con vida, dejando de esta manera el rastro de dicho calzado en la remera que vestía Martínez. Cerró con llave la puerta principal, arrojó las mismas por el buzón de cartas y abandonó la ciudad en compañía de su hijo con destino a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde dejó al joven al cuidado de su padrino (...); luego ocultó la camioneta en una playa de estacionamiento privada (...) para después abandonar el país en forma clandestina por un paso fronterizo no habilitado legalmente”.

Los jueces valoraron el testimonio del vecino de Gigli, que vio llegar al Tano y luego Martínez, y que más tarde lo escuchó al dueño de casa gritar: “No, no, la puta madre”.

Además destacaron que “no se halló indicio alguno que permita inferir la presencia de más personas en el lugar, como sostiene la defensa”, y concluyeron que “el alegado temor de muerte por parte de la defensa (...) no ha sido mínimamente probado y se contrapone con la actitud del imputado”, pues “Gigli dejó a su hijo, se desentendió de su familia y huyó del país falseando su identidad, lo que nos lleva a concluir que el único temor que tenía era el de ser aprehendido y afrontar este proceso”.

“Es lo que correspondía de acuerdo al plexo probatorio que presentó la fiscalía. Evaluaremos la pena que pediremos”.

Luciano Garrido, fiscal del caso

Futuro complicado

El fallo del Tribunal no sólo declaró culpable a Gigli del homicidio de Martínez, sino que además entendió que su defensa no aportó ninguna prueba que acredite que a Martínez lo asesinaron terceros y desestimó todos sus planteos: el horario de la muerte a partir de los informes médicos, una posible falta de custodia en la casa de Gigli de dos horas la noche del crimen, la hipótesis de que Gigli estaba viajando a Buenos Aires porque no presentaron como prueba el ticket de peaje de una ciudad cercana a Buenos Aires.

Datos

Datos

“Es lo que correspondía de acuerdo al plexo probatorio que presentó la fiscalía. Evaluaremos la pena que pediremos”.
8 a 25 años
es el rango de pena que le corresponde al delito de homicidio simple.

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