Anonimato o exilio para homosexuales en Rusia

Redacción

Por Redacción

MOSCÚ.- Hace años que María y Alexandra contemplan vagamente abandonar Rusia, pero es la legislación antigay aprobada este año en el país la que las ha convencido para empezar a hacer los trámites. Esta tranquila pareja de lesbianas, que trabajan como docentes y viven con una hija de 7 años a las afueras de Moscú, perdieron la esperanza de que Rusia avance en línea con el resto de Europa, donde los matrimonios entre homosexuales es legal en cada vez más países. “Antes teníamos la esperanza de que todo mejoraría, pero en vez de eso, la tendencia se ha invertido. Espero que nos vayamos”, explica María, de 31 años, cuya hija, Lilya, es fruto de un corto matrimonio. Ahora la cría junto a Alexandra, de 30 años, su pareja. El presidente Vladimir Putin, aprobó hace poco una ley que prohíbe la “propaganda gay” a menores, que provocó críticas de todo el mundo. En la práctica, la ley implica que cualquiera puede ser multado en Rusia por decir a los niños que las relaciones heterosexuales y las homosexuales son iguales. Esto es lo que “realmente nos decidió” a abandonar el país, explica María, que como el resto de los interrogados para este testimonio, pidió omitir su apellido o incluso ocultarse bajo un nombre ficticio. Ambas iniciaron trámites para obtener el permiso de residencia en Canadá, donde Alexandra, investigadora, podría trabajar. Las dos creen que la ley contra la propaganda gay es sólo el principio, y recuerdan las declaraciones de la diputada Yelena Mizulina, quien dijo que el Estado se haría con la custodia de los hijos criados por parejas homosexuales. Mizulina, que preside el comité para la Familia de la cámara baja, indicó hace meses que está elaborando una nueva política familiar basada en valores “tradicionales” como el matrimonio heterosexual, la prohibición del aborto, quitar los hijos a las parejas gays y prohibir que éstas adopten. El mes pasado, el influyente patriarca de la iglesia ortodoxa, Kirill, calificó el aumento de la legalización de las bodas homosexuales en varios países de “síndrome de apocalipsis” contra el que Rusia debe luchar. (AFP)


MOSCÚ.- Hace años que María y Alexandra contemplan vagamente abandonar Rusia, pero es la legislación antigay aprobada este año en el país la que las ha convencido para empezar a hacer los trámites. Esta tranquila pareja de lesbianas, que trabajan como docentes y viven con una hija de 7 años a las afueras de Moscú, perdieron la esperanza de que Rusia avance en línea con el resto de Europa, donde los matrimonios entre homosexuales es legal en cada vez más países. “Antes teníamos la esperanza de que todo mejoraría, pero en vez de eso, la tendencia se ha invertido. Espero que nos vayamos”, explica María, de 31 años, cuya hija, Lilya, es fruto de un corto matrimonio. Ahora la cría junto a Alexandra, de 30 años, su pareja. El presidente Vladimir Putin, aprobó hace poco una ley que prohíbe la “propaganda gay” a menores, que provocó críticas de todo el mundo. En la práctica, la ley implica que cualquiera puede ser multado en Rusia por decir a los niños que las relaciones heterosexuales y las homosexuales son iguales. Esto es lo que “realmente nos decidió” a abandonar el país, explica María, que como el resto de los interrogados para este testimonio, pidió omitir su apellido o incluso ocultarse bajo un nombre ficticio. Ambas iniciaron trámites para obtener el permiso de residencia en Canadá, donde Alexandra, investigadora, podría trabajar. Las dos creen que la ley contra la propaganda gay es sólo el principio, y recuerdan las declaraciones de la diputada Yelena Mizulina, quien dijo que el Estado se haría con la custodia de los hijos criados por parejas homosexuales. Mizulina, que preside el comité para la Familia de la cámara baja, indicó hace meses que está elaborando una nueva política familiar basada en valores “tradicionales” como el matrimonio heterosexual, la prohibición del aborto, quitar los hijos a las parejas gays y prohibir que éstas adopten. El mes pasado, el influyente patriarca de la iglesia ortodoxa, Kirill, calificó el aumento de la legalización de las bodas homosexuales en varios países de “síndrome de apocalipsis” contra el que Rusia debe luchar. (AFP)

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