Anticipan otro cuello de botella para Vaca Muerta

Es por la salida del país de varios sets de fractura y la falta de personal. Estiman que la actual oferta solo alcanza para acompañar el ritmo de 20 equipos de perforación. Las operadoras apuestan a compartir el servicio.




Los sets de fractura realizan las punciones en la roca generadora para que los pozos  puedan entrar en producción.

Los sets de fractura realizan las punciones en la roca generadora para que los pozos puedan entrar en producción.

La crisis en la industria petrolera nacional que comenzó el agosto del año pasado con el DNU 566 de congelamiento del crudo y los combustibles y se agudizó con la llegada de la pandemia de coronavirus, marcó la salida del país de una gran cantidad de bombas de presión, haciendo que en Vaca Muerta se avizore un pronto cuello de botella por la reducida cantidad de sets de fractura que permanecen activos en el país.

Mientras en los últimos meses la mayor preocupación de la industria fue la recuperación de la demanda que permita incrementar el nivel de actividad que en marzo se pulverizó a cero en el segmento de la realización de nuevos pozos, la salida del país de las bombas de presión signó el camino de un nuevo dolor de cabeza para las empresas productoras que ya analizan cómo compartir esos equipos.

En el primer semestre del año pasado en el país había 11 sets de fractura en actividad, la mayoría de ellos en Vaca Muerta. Pero desde entonces se fueron dando crisis sobre crisis y hoy el escenario nacional muestra que son solo 5 los que están activos.

Los sets de fractura se componen de dos elementos claves: las bombas de presión y el personal especializado que las opere.

En ambos casos en el último año hubo un desgranamiento que hace que hoy haya bombas para alimentar unos 9 sets de fractura, pero no el suficiente personal para ponerlos en marcha a raíz de los fuertes planes de retiro voluntarios que se aplicaron entre las empresas de servicios especiales.

Los equipos

El año pasado en el país se alcanzaron los 680.000 hp de potencia en lo que hace a bombas. Ya en julio de este año la cantidad de bombas sumaban solo 644.00 hp, en tanto que en este mes los registros muestran que es de apenas 606.000 hp.

En términos de potencia se perdieron unos 74 hp, casi el 11% de la capacidad que había. Lo cual representa, en lo que hace al equipamiento, dos sets de fractura menos.

Pero a esa menor disponibilidad de equipos se suma la salida de miles de operarios calificados de las empresas del segmento a raíz de planes de retiro voluntarios que emprendieron las firmas desde fines del año pasado.

Además de las bombas también es clave el personal.


Desde las compañías del sector se adoptaron medidas para paliar lo más posible los efectos negativos de la falta de personal y es por eso que comenzó a aplicarse un sistema de súper sets de fractura, con más equipos y el mismo personal, que permite además ganar rapidez y eficiencia en las tareas.

“Un set de fractura hasta el año pasado tenía unas 20 bombas en Vaca Muerta, pero ahora estamos viendo una reagrupación y los sets están teniendo unas 30 bombas”, explicó a Energía On el country manager de NCS Multistage, Luciano Fucello.

El especialista indicó que ese cambio que implica que “se pasó de tener una presión de 70 barriles por minuto a tener ahora 100 barriles, y se cambió además el diámetro de las líneas lo cual da que la capacidad de bombeo ahora es más rápida”.

El dato

11%
de la potencia en bombas dejaron el país desde agosto del año pasado.

Y detalló que “si antes se tomaba unas tres horas y media para realizar una etapa de fractura, con estos cambios hoy se logra en dos horas, lo cual aliviana un poco el cuello de botella que estamos viendo en el segmento”.

De todas formas la limitación parece estar a la vuelta de la esquina. “La estimación es de un set de fractura por cada cuatro equipos de perforación, por lo cual con cinco sets activos estamos hablando de que la capacidad está hoy para 20 equipos de perforación que no es mucho”, indicó Fucello. Y recordó que antes del inicio de la pandemia eran 33 los rigs activos en Neuquén.

Como todo cuello de botella, su resolución promete no ser sencilla, dado que cada set requiere de unos 70 empleados calificados para su funcionamiento, personal que hace pocos meses aceptó los retiros voluntarios y que sería muy raro que ahora vuelvan a ser recontratados por en la misma firma donde se desempeñaban.

La mirada de las operadoras

Pero desde las empresas productoras ya se está analizando una alternativa hasta hace poco impensada que es compartir esos sets para tener un uso más eficiente según contaron en las jornadas de Energía del diario Río Negro.

El vicepresidente de Upstream No Convencional de YPF, Pablo Iuliano, reconoció la salida de equipos del país y así que advirtió que “probablemente tenga algún impacto” en la actividad, destacó que “tenemos que empezar a trabajar como industria en compartir de alguna manera recursos porque al final los que estamos en Vaca Muerta más que competidores somos todos socios”.

En ese sentido, advirtió que “tenemos que compartir nuestra plataforma de construcción de pozos con todos y buscar la eficiencia desde ese punto de vista de buscar sinergias entre los contratos que tiene cada uno para ser más eficientes en la utilización de los sets”.

La actividad de fractura no solo se realiza sobre Vaca Muerta.


Iuliano también consideró que en el trabajo más eficiente que apuestas las empresas como alternativa a la actual crisis “si somos consistentes en ser eficientes vamos a necesitar menos de lo que teníamos”.

El gerente de operaciones de Vista Oil&Gas, Matías Weissel, consideró que “es muy difícil mantener los 365 días del año un recurso dedicado exclusivamente” y al igual que Iuliano indicó que “la clave es compartir y trabajar en el relacionamiento con nuestros contratistas”.

Weissel recordó que 2012 y 2015 se dio una fuerte inversión en el segmento con la importación de equipos y destacó que “tenemos la capacidad de volver a hacerlo”.

En números

11
sets de fractura llegaron a estar activos en el país durante el año pasado, la mayoría en Vaca Muerta.

Por su parte, el presidente de Shell Argentina, Sean Rooney, consideró durante las jornadas realizadas la semana pasada que “la industria está acostumbrada a los ciclos de inversión y desinversión y las compañías son muy capaces de adaptarse a la demanda, por lo que no tengo preocupación de que cuando la demanda exista las compañías de servicio alberguen las capacidades necesarias”.

No obstante advirtió que “los períodos de bajada, de menos actividad, dejan menos capacidad y en el rearranque, en el relanzamiento hay una demora. Hay un período de precios altos porque la competencia es menor, hay menos equipos en las compañías de servicios y menos capacidad de invertir, de crecer y desarrollar más capacidad productiva”.

Aunque consideró que “ya estamos tan acostumbrados a trabajar en los ciclos que tengo confianza en que nos podremos adaptar a la demanda nueva”.

En tanto que Iuliano advirtió que como toda crisis también abre la posibilidad a un resultado positivo y señaló que “esto abre una grandísima oportunidad para el desarrollo de la industria argentina. Somos un país que tecnológicamente ha logrado avances que no han logrado muchos países y creo que podemos construir y montar nuestros sets, y es mi aspiración que prontamente podamos montarlos en Argentina”.


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