Apostillas de una noche particular
Por Carlos Torrengo
Largo fue el final del lunes y la madrugada del martes para los miles de católicos argentinos que a lo largo y ancho del país esperaron a pie firme la coronación del Papa Francisco.
Noche que Río Negro On Line ha pasado en Plaza de Mayo y los bares vecinos, donde se amortiguaba sed, hambre y cansancio.
Y noche que dejó en la libreta del periodista páginas con datos que rescatándolos del desorden que suele signar este tipo de apuntes, se cosecha la posibilidad de volcarlo en formato de lo que comúnmente el oficio define como apostillas..
Así, veamos:
· Cruce. Por las pantallas gigantes situadas en un tramo del área que rodea a Plaza de Mayo, se evidenció una composición social muy heterogénea. Una mirada ligera pero no por ella precaria, destaca:
Uno: En aquel espacio y junto a la Catedral Metroplitana, la composición social en su grueso de clase media y planos de la clase media alta. Es decir, respondió a la naturaleza dominante en la estructura social de la Capital Federal.
Dos: A medida que avanzó la noche y la madrugada y las pantallas fueron mostrando las concentraciones que se realizaban en el interior del país, mudó la composición social. Se definió por la presencia de sectores muy humildes – caso concreto los sucedido en provincias del Norte del país -, y clase media baja. Una expresión muy pareja solo en parte fracturada por la concentración realizada en Ushuaia, donde la uniformidad pivoteo en el rango de clase media.
· Diferencia. Desde lo discursivo en relación con que expectativas que se visualiza la gestión de Francisco, también tonalidades distintas. No contradictorias, sino reflejos de miradas que manifiestan abordajes diferentes. Veamos:
Uno: En la gente reunida en Plaza de Mayo – Catedral, primó el discurso del “Papa argentino”… “Qué bueno para nuestro país”…. “Un cambio necesario”, pero en general sin definir los espacios, terrenos a cambiar…. “un cambio….”. No fue un discurso que se desligara del tema pobreza, eje de la misión que se marca Francisco. Pero esta cuestión no formó parte de esencial del discurso que emanaba del encuentro porteño.
Dos: Pero si el discurso de un Vaticano comprometido firmemente en la lucha contra la injusticia, la pobreza encontró mucho espacio en el interior del país. Ahí no se habló de mudanzas de ritos, ni de aliviar el peso de tradiciones y liturgias que por parte de la práctica confesional. Se habló de “que pueda ayudar”, “sabemos que estará con la gente”, que “nos hable directo, que no prometa, que haga”. O como señaló un santiagueño: “Que Francisco sepa de cómo nos están robando la tierra en nuestra provincia”…
Largo fue el final del lunes y la madrugada del martes para los miles de católicos argentinos que a lo largo y ancho del país esperaron a pie firme la coronación del Papa Francisco.
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