Argentina ante la transición energética: uso eficiente y consenso social

Un panel de expertos analizó el actual escenario del cambio climático y los compromisos de reducción de emisiones hacia una transición energética. Advirtieron las debilidades de Argentina, la necesidad de que los cambios cuenten con el respaldo de la sociedad y la clave de la eficiencia energética.





“Cada vez hay más reuniones globales, más discursos sobre el cambio climático pero también más emisiones contaminantes”. La frase corresponde al doctor Alieto Guadagnni de la Academia Nacional de Ambiente y resume el duro escenario de la necesaria transición energética tanto a nivel mundial como en Argentina.

Guadagni participó ayer junto a Daniel Bouille de la Fundación Bariloche y Hernán Carlino de la Fundación Torcuato Di Tella en la primera cita del seminario sobre Futuro Energético que organiza el Instituto Argentino de la Energía Enrique Mosconi y en la cual el tema a analizar fue precisamente la transición energética y los compromisos asumidos por el país.

Los especialistas analizaron el contexto global en donde las alertas de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) son claras: la temperatura global continuará en ascenso y generará cada vez más fenómenos climáticos extensos. La causa del calentamiento global es conocida y las emisiones de gas de efecto invernadero son el objetivo a atacar para intentar frenar o mitigar ese proceso.

En ese contexto Carlino y Guadagni fueron muy claros en que Argentina tiene una contribución marginal en el calentamiento global: solo produce el 0,8% de las emisiones de gases.

Sin embargo, Carlino advirtió que no participar de las acciones para reducir las emisiones puede ser muy perjudicial para el país ante “los impuestos que se están planeando, el impuesto al carbono en la frontera, que habría más difícil acceder a los bienes transables para el país”.

En ese sentido, detalló un estudio realizado por la Fundación Torcuato Di Tella que reveló que “desde la perspectiva técnica es posible llegar a la carbono neutralidad como se propuso Argentina en los últimos anuncios internacionales”.

Y agregó que “desde los recursos financieros es posible hacerlo, reasignando los recursos que hoy se dedican al sector del petróleo y gas a inversiones en transporte, distribución y energías renovables, al hidrógeno y la eficiencia energética”.

Pero advirtió que “esta reasignación tiene una exigencia máxima, que es la voluntad política de hacerlo: es preciso contar con una coalición política estable y con una sociedad informada que soporte esos esfuerzos de transformación y con políticas claras y de largo plazo”.

Bouille agregó que como ejes esenciales para una política que propicie una transición energética se encuentran “el desarrollo de un plan participativo, la capacidad y conocimiento en el sector público y privado, una adecuada selección de fuentes y tecnologías, un marco legal y regulatorio orientado a la transición, propuestas competitivas y articuladas a los mercados y la cooperación internacional”.

El referente de la Fundación Bariloche advirtió que si bien Argentina presentó un nuevo plan de metas de reducción de emisiones, “en la presentación no se identifican estrategias e instrumentos, el cómo voy a lograr ese objetivo. No hay una inclusión de objetivos de desarrollo sustentables del país (ODS), pero la reciente propuesta de un Plan de Eficiencia Energética es una posible opción para Argentina si aplica alguna de las condiciones de ese plan, que son viables y factibles, validadas con privados y sin grandes inversiones”.

Y en ese sentido contó que desde la Fundación han trabajado junto a múltiples empresas en las que señaló que se detectaron “enormes derroches de energía”, que pueden ser reducidos por medio de la eficiencia energética.


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