Construyó su casa de barro en solo 10 meses inspirado en una película y ahora enseña a hacerlo con tus propias manos
Inspirado por una película, Gonzalo «Chalo» Parma pasó de no saber construir a levantar viviendas de barro, paja y madera. Hoy impulsa un proyecto para difundir la bioconstrucción como una alternativa económica y sustentable.
La bioconstrucción se consolida como una de las tendencias que más crece dentro de la arquitectura sustentable. Frente al aumento del costo de los materiales tradicionales, cada vez más personas buscan alternativas naturales, económicas y eficientes para construir su vivienda.

Uno de esos casos es el de Gonzalo «Chalo» Parma, un músico bonaerense que, sin conocimientos de albañilería, construyó tres casas de barro con sus propias manos y hoy comparte esa experiencia a través de talleres y redes sociales. Su historia fue publicada por El Destape.
La película que le cambió la vida
Todo comenzó en 2011, cuando vio el documental «El barro, las manos, la casa», protagonizado por el referente de la bioconstrucción Jorge Belanko.
La posibilidad de levantar una vivienda utilizando barro, arena, paja y madera lo sorprendió tanto que decidió aprender por su cuenta.
Compró un terreno en Mar de Cobo y, guiándose por videos y mucha prueba y error, terminó su primera casa en apenas diez meses, justo antes del nacimiento de su hijo.
Tres casas y un proyecto para enseñar
Después construyó una segunda vivienda en La Plata, más amplia y con una técnica más evolucionada. Tras separarse de su pareja, levantó una tercera casa en el terreno lindero, donde vive actualmente.
La experiencia dio origen a De Barro Pisado, un proyecto desde el que brinda cursos, asesorías, diseño de planos y contenido educativo para quienes desean iniciarse en la bioconstrucción.
Su objetivo es demostrar que cualquier persona puede aprender a construir con materiales naturales, incluso sin experiencia previa.
Por qué elegir una casa de barro
Según explica Parma, las viviendas de barro ofrecen varias ventajas frente a la construcción convencional:
- Excelente aislamiento térmico, con interiores frescos en verano y cálidos en invierno.
- Regulación natural de la humedad, lo que reduce la aparición de moho.
- Menor impacto ambiental, gracias al uso de materiales naturales y locales.
- Costos considerablemente más bajos que los de una construcción tradicional.
El creador de De Barro Pisado asegura que su última vivienda, de 7 x 7 metros, pudo levantarla con una inversión equivalente a unos 5.000 dólares de la época, incluyendo parte del equipamiento del hogar.
La bioconstrucción como alternativa para acceder a la vivienda
Actualmente, Parma trabaja en un proyecto de vivienda social ampliable, pensado para que más personas puedan construir su primer hogar con técnicas simples y materiales accesibles.
Su propuesta combina arquitectura sustentable, autoconstrucción y diseño eficiente, una tendencia que gana espacio entre quienes buscan viviendas más saludables, energéticamente eficientes y respetuosas con el medio ambiente.
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