De la Patagonia a Suiza: es carpintero, gana 5.500 dólares y compró un campo para volver al sur

Tras conocer su vida en Europa y los secretos de su oficio, Facundo Bassi pone los números sobre la mesa y revela cuánto cobra un carpintero en los Alpes suizos, el costo de vida, cuánto se puede ahorrar y el plan financiero que le abrió las puertas del regreso.

Por Javier Avena

Facundo Bassi en pleno trabajo en los Alpes suizos. Es de Bahía Blanca y vivió en Neuquén antes de viajar a probar suerte en Europa.

Trabajar en los Alpes suizos tiene postales de película —como llegar a la obra en helicóptero rodeado de cumbres nevadas—, pero también un detrás de escena con las cuentas que desvelan a todos los emigrantes. A Facundo Bassi no le resultó fácil salir a flote, pero lo logró. Recorrió un largo e inspirador camino desde Bahía Blanca hasta Europa, y en esta tercera entrega de su historia revela los números finos de su gran aventura, esos que le permitieron comprar su campo en Médanos y planificar su regreso al país dentro de cinco meses, nueve años después de subirse a un avión en Ezeiza.

Como contó Facu en la primera nota, la historia es apasionante y comenzó en Bahía Blanca, a media cuadra de la casa de Lautaro Martínez, cuando el futuro Toro de la Scaloneta aún jugaba al básquet en el barrio Villa Mitre.

Siguió en Neuquén, un año como ayudante en la Cooperativa Obrera mientras alquilaba cerca del Ruca Che y sumaba nuevos amigos en el norte de la Patagonia.

Y continuó en Suecia, adónde llegó con una visa Work & Holiday que le permitió viajar y buscar empleo. Después vinieron otras aventuras como voluntario en la forestación en el país nórdico y en Italia, cuidar perros en Holanda, conocer a Gunnar, un maestro genial que siempre hospeda a viajeros, que le enseñó a arreglar los órganos de las iglesias en Alemania y le abrió la puerta para formarse como carpintero allí en Baviera.

El broche de oro: su experiencia con ese oficio en Suiza, que lo hizo especializarse cada vez más y ganarse el mejor de los reconocimientos: cuando la tarea es compleja, lo compañeros siempre piden que esté él.

Facundo Bassi (derecha) en vuelo en helicóptero rumbo a la obra en los Alpes suizos.

Facundo al colocar tejas en una casa en los Alpes suizos.

El puso su parte: hoy mismo hace tres cursos universitarios on line y está anotado en otros tres para cuando los termine. Cuenta también que se lleva la radio a la obra y trabaja del minuto uno al último, no importa el frío o el calor.

«Esto es así: hay que agachar el lomo y darle, siempre tuve esa mentalidad», dice aún sorprendido porque acaba de cruzarse en la ruta con un convoy de tanques que iban a un ejercicio militar.

Durante la reconstrucción de una antigua cabaña.

Durante la restauración de cabañas construidas hace 200 años en las montañas, además de interiorizarse sobre las técnicas y los tipos de madera, se llevó grandes sorpresas al hallar con sus colegas símbolos nazis y proyectiles abandonados de la Segunda Guerra Mundial, como contó en la segunda nota,

En una obra de mayor porte en la montaña.

Hoy, en el tercer capítulo, va a compartir cuánto gana en Europa, cuánto gasta y por qué cree que quien se esfuerce puede volver al país con una buena diferencia. En su caso, para apostar a emprender en la tierra que lo vio nacer.

Su plan es abrir una carpinteria en Bahía Blanca en febrero del año que viene y plantar eucaliptos que le servirán de materia prima en el campo de 20 hectáreas que compró a 45 km de Bahía Blanca, donde ya tiene almendros.

Facu y Magui en los Alpes suizos.

Magui, su pareja, es abogada, trabaja en un restaurante de comida mexicana y piensa abrir su propio estudio al volver. Para ellos son días de sumar horas extras y trabajar los feriados y los francos cada vez que se puede con un objetivo entre ceja y ceja: ahorrar todo lo que puedan antes de armar las valijas y regresar.

Alquilan en la ciudad suiza de Brig-Glis, en el cantón del Valais, cerca de la frontera con Italia. A 20 km está Ernen, el pueblo de los abuelos de Néstor Clausen, campeón del mundo en 1986 con la Argentina de Maradona y Bilardo, que luego emigró para ser campeón dos veces con el FC Sion de Suiza.

También son de la zona dos pesos pesados del fútbol. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, nació en la misma ciudad en la que viven Facu y Magui. Y su antecesor Sepp Blatter, en Visp, a 10 km.

Allí, ser argentino le abre puertas: por Clausen y sobre todo por San Jérónimo Norte, la ciudad santafesina hermana de Brig-Glis desde el 2015.

-Te hablan del tango, de la carne, de la cultura. Me juega a favor, tuve suerte con eso -dice Facu y recuerda que en su primer día de trabajo en la empresa que lo contrató, en la oficina había una estampita de San Jerónimo Norte, parte de una zona donde se radicaron muchos suizos durante el siglo XX.

-Mucha gente acá tiene abuelos padres que se fueron para la Argentina -dice Facu.


«Acá se puede ahorrar»

Lo primero que aclara Facu es que como Suiza no integra la Unión Europea ambos cobran en francos suizos, que a la cotización de actual equivalen a 1,07 euros y 1,20 dólares por unidad.

Lo segundo, es que si bien su sueldo puede estimarse en promedio en 4.500 francos suizos (5.419 dólares), todo depende de la cantidad de horas que sume en el mes, que puede variar según la obra.

Eso, claro, también impacta en el aguinaldo. El año pasado fue de 7.500 francos suizos (9.054 dólares), a lo que se suma un plus de vacaciones que se paga a mediados de año, que en 2025 fue de alrededor de 2.000 dólares.

«Me gusta empezar una obra y terminarla lo antes que podamos, para cambiar rápido de ambiente y de casa», dice Facu.

«Si bien el costo de vida es alto, sobre todo el alquiler, la verdad es que acá se puede ahorrar. Si uno viene con esa mentalidad puede hacerlo. Eso sí, hay que darle para adelante siempre, nada de vueltas o excusas«, dice.

Con esos ahorros, más un préstamo que tomó en Suiza, pudo comprar el campo de 20 hectáreas en Médanos. «Pago un interés más alto por no ser suizo y por invertir afuera, pero me animé porque quiero tener lo mío en la Argentina, apostar por mi lugar, por mi país«, dice.

Con el aprendizaje de los métodos de construcción europeos como gran bagaje, volverá a la Argentina y abrirá una carpintería

Facu valora la relación con su jefe, que siempre tiene un detalle cuando atraviesa algún problema de salud. Desde llamarlo a prestarle el auto de la empresa para ir a buscar a Magui a una ciudad vecina un día que se sentía mal y tuvieron que atenderla en el hospital. Y cuando fueron más serios, como las roturas sucesivas de ambos tendones de aquiles jugando al básquet en los Alpes como buen bahiense, le pagaron el 80 % de su sueldo durante las recuperaciones, que llevaron casi un año y medio. Como ocurre en Suiza, el seguro de los trabajadores cubrió todos los gastos médicos.

Pronto volverá a la Argentina, otra sociedad, otras reglas, otra economía. Pero la suya, la que lo preparó para salir al mundo. «Ya quiero abrir la carpintería en Bahía y plantar los eucaliptos en Médanos. Falta cada vez menos, qué alegría» dice Facu y se despide para ir a hacer horas extras en los Alpes suizos.

Para seguir las aventuras de Facu en Suiza: https://www.instagram.com/facubassi.construcciones/


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Facundo Bassi en pleno trabajo en los Alpes suizos. Es de Bahía Blanca y vivió en Neuquén antes de viajar a probar suerte en Europa.

Trabajar en los Alpes suizos tiene postales de película —como llegar a la obra en helicóptero rodeado de cumbres nevadas—, pero también un detrás de escena con las cuentas que desvelan a todos los emigrantes. A Facundo Bassi no le resultó fácil salir a flote, pero lo logró. Recorrió un largo e inspirador camino desde Bahía Blanca hasta Europa, y en esta tercera entrega de su historia revela los números finos de su gran aventura, esos que le permitieron comprar su campo en Médanos y planificar su regreso al país dentro de cinco meses, nueve años después de subirse a un avión en Ezeiza.

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