“Contaminación: el que la hace… ¿la paga?”

Redacción

Por Redacción

Puede contaminar por acción: ejecutarla directamente (persona, entidad, empresa, etc.). Por omisión: quien, teniendo el poder y la obligación constitucional de impedirla, no lo hace (el Estado y sus representantes). Obvio, más grave la segunda, porque un funcionario (por ejemplo secretario de Estado) que no cumple con su deber, en este caso velar por la no contaminación, permite que miles lo hagan. Tomamos en este comentario el del diario “Río Negro” del 5 de agosto en página 23: “Grave contaminación en Isla 19, Allen-Guerrico”. En una carta de lectores reciente lo habíamos señalado puntualmente. Este mismo diario publicó, en un magnífico trabajo, el 31 de mayo pasado en cuatro páginas (23 a 26) la situación del vertido de efluentes cloacales al sistema hídrico que une a ambas provincias. Alarmante noticia: el 65% del total se vuelca sin tratar. Se refiere desde los lagos cordilleranos a Viedma. El broche de oro lo pone Neuquén capital que nos “regala” 70 millones de litros diarios. ¿Es necesaria mucha imaginación para suponer el estado del último receptor, nuestro hermoso río Negro? Durante los ocho años que en el mismo puesto estuvo la ingeniera Laura Juárez, en Roca, nuestra asociación de muy distintas formas hizo llegar reclamos por éste y muchos problemas. Y no sólo a ella, sino a los entes provinciales. En un seminario auspiciado por el diario “Río Negro” (hace varios años) realizado en su SUM se expuso esta situación ante las máximas autoridades no sólo del DPA, sino también de la AIC. O sea, los gobiernos lo saben, desde hace años, en ambas provincias. Y ahora se rasgan las vestiduras diciendo “que iniciarán de manera conjunta las inspecciones”. ¿Para qué? Supongamos que “confesarán” una contaminación severísima (otras veces no lo hicieron). ¿El problema se soluciona de un día para el otro? No, se necesitan años y que los gobiernos destinen los fondos para la ampliación de las plantas de tratamiento y para un plan de saneamiento, antes de que tengamos en el país un segundo Riachuelo. Pero en este idílico e hipotético caso subsistirá una pregunta: ¿pagarán quienes provocaron que se llegara a esta situación? Si se nos pidiera opinión diríamos que no creemos. Porque la Argentina toda está infectada de un mal desde hace décadas (V. G. era Menem): la impunidad. El problema de este artículo tiene, como el de la basura, una única solución, segura: vertido efluentes crudos… “cero”… y la basura, sólo “reciclado total”. ¿Quién va a auditar la tarea de la AIC, DPA, etc.? ¿Dónde van a tomar las muestras? ¿Van a hacer un diagnóstico puntual o de toda la cuenca? Esto último sería lo necesario, pero delegando a especialistas privados que no sólo informarían sobre contaminación, sino sobre otros temas que hacen a la salud y vida de nuestros ríos: problemas con el petróleo, influencias de las bruscas y artificiales variaciones de caudal, presencia y riesgo de plagas como ser “percas”, algas, etc., etc. De ese modo estaríamos cuidando, de verdad, los recursos naturales. Y ésa sería la herencia, que, felices, le dejaríamos a nuestro futuro. P/Asociación Ecológica, Carlos H. López DNI 4.820.317 – Roca


Puede contaminar por acción: ejecutarla directamente (persona, entidad, empresa, etc.). Por omisión: quien, teniendo el poder y la obligación constitucional de impedirla, no lo hace (el Estado y sus representantes). Obvio, más grave la segunda, porque un funcionario (por ejemplo secretario de Estado) que no cumple con su deber, en este caso velar por la no contaminación, permite que miles lo hagan. Tomamos en este comentario el del diario “Río Negro” del 5 de agosto en página 23: “Grave contaminación en Isla 19, Allen-Guerrico”. En una carta de lectores reciente lo habíamos señalado puntualmente. Este mismo diario publicó, en un magnífico trabajo, el 31 de mayo pasado en cuatro páginas (23 a 26) la situación del vertido de efluentes cloacales al sistema hídrico que une a ambas provincias. Alarmante noticia: el 65% del total se vuelca sin tratar. Se refiere desde los lagos cordilleranos a Viedma. El broche de oro lo pone Neuquén capital que nos “regala” 70 millones de litros diarios. ¿Es necesaria mucha imaginación para suponer el estado del último receptor, nuestro hermoso río Negro? Durante los ocho años que en el mismo puesto estuvo la ingeniera Laura Juárez, en Roca, nuestra asociación de muy distintas formas hizo llegar reclamos por éste y muchos problemas. Y no sólo a ella, sino a los entes provinciales. En un seminario auspiciado por el diario “Río Negro” (hace varios años) realizado en su SUM se expuso esta situación ante las máximas autoridades no sólo del DPA, sino también de la AIC. O sea, los gobiernos lo saben, desde hace años, en ambas provincias. Y ahora se rasgan las vestiduras diciendo “que iniciarán de manera conjunta las inspecciones”. ¿Para qué? Supongamos que “confesarán” una contaminación severísima (otras veces no lo hicieron). ¿El problema se soluciona de un día para el otro? No, se necesitan años y que los gobiernos destinen los fondos para la ampliación de las plantas de tratamiento y para un plan de saneamiento, antes de que tengamos en el país un segundo Riachuelo. Pero en este idílico e hipotético caso subsistirá una pregunta: ¿pagarán quienes provocaron que se llegara a esta situación? Si se nos pidiera opinión diríamos que no creemos. Porque la Argentina toda está infectada de un mal desde hace décadas (V. G. era Menem): la impunidad. El problema de este artículo tiene, como el de la basura, una única solución, segura: vertido efluentes crudos… “cero”… y la basura, sólo “reciclado total”. ¿Quién va a auditar la tarea de la AIC, DPA, etc.? ¿Dónde van a tomar las muestras? ¿Van a hacer un diagnóstico puntual o de toda la cuenca? Esto último sería lo necesario, pero delegando a especialistas privados que no sólo informarían sobre contaminación, sino sobre otros temas que hacen a la salud y vida de nuestros ríos: problemas con el petróleo, influencias de las bruscas y artificiales variaciones de caudal, presencia y riesgo de plagas como ser “percas”, algas, etc., etc. De ese modo estaríamos cuidando, de verdad, los recursos naturales. Y ésa sería la herencia, que, felices, le dejaríamos a nuestro futuro. P/Asociación Ecológica, Carlos H. López DNI 4.820.317 - Roca

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