Ataques con bombas dejan 26 muertos en Bagdad
BAGDAD.- Siete bombas mataron ayer a 26 personas e hirieron a 67 en la capital iraquí, según fuentes policiales, mientras que el Ejército y las milicias tribales aliadas continuaron su ofensiva al oeste de Bagdad para expulsar a Al Qaeda de las ciudades de Fallujah y Ramadi. El atentado más grande sucedió en el barrio chiita de Abu Dsheer, en el sur de Bagdad, cuando un coche bomba explotó en medio de un abarrotado mercado popular. Al menos siete personas murieron y 18 resultaron heridas. De las siete bombas que explotaron ayer en la capital iraquí, cinco golpearon el corazón de barrios de mayoría chiita. Ningún grupo se adjudicó la responsabilidad por los atentados, pero desde abril pasado Irak vive un repunte de la violencia sectaria y política que ya dejó más 6.000 muertos y más de 10.000 heridos, según cifras de las Naciones Unidas. Los ataques, especialmente de sunnitas a chiitas, escalaron en los últimos meses, sobre todo después de la retirada de las tropas estadounidenses hace un año y medio. Muchos sunnitas que pertenecían a la elite de poder durante el gobierno del derrocado y asesinado Saddam Hussein, se sienten ahora perjudicados por la actual gestión que conduce el primer ministro chiita, Nuri al Maliki. Tanto la ONU como el propio gobierno de Al Maliki han advertido que la actual ola de violencia amenaza con degenerar en un conflicto religioso como el que dejó al país al borde de la guerra civil en los primeros años tras la invasión estadounidense de 2003. (Télam)
BAGDAD.- Siete bombas mataron ayer a 26 personas e hirieron a 67 en la capital iraquí, según fuentes policiales, mientras que el Ejército y las milicias tribales aliadas continuaron su ofensiva al oeste de Bagdad para expulsar a Al Qaeda de las ciudades de Fallujah y Ramadi. El atentado más grande sucedió en el barrio chiita de Abu Dsheer, en el sur de Bagdad, cuando un coche bomba explotó en medio de un abarrotado mercado popular. Al menos siete personas murieron y 18 resultaron heridas. De las siete bombas que explotaron ayer en la capital iraquí, cinco golpearon el corazón de barrios de mayoría chiita. Ningún grupo se adjudicó la responsabilidad por los atentados, pero desde abril pasado Irak vive un repunte de la violencia sectaria y política que ya dejó más 6.000 muertos y más de 10.000 heridos, según cifras de las Naciones Unidas. Los ataques, especialmente de sunnitas a chiitas, escalaron en los últimos meses, sobre todo después de la retirada de las tropas estadounidenses hace un año y medio. Muchos sunnitas que pertenecían a la elite de poder durante el gobierno del derrocado y asesinado Saddam Hussein, se sienten ahora perjudicados por la actual gestión que conduce el primer ministro chiita, Nuri al Maliki. Tanto la ONU como el propio gobierno de Al Maliki han advertido que la actual ola de violencia amenaza con degenerar en un conflicto religioso como el que dejó al país al borde de la guerra civil en los primeros años tras la invasión estadounidense de 2003. (Télam)
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