Atilio Feudal renunció "por el bien común" de Bariloche

La dimisión se demoró por acción de la interna radical provincial. El anuncio se hizo por el canal de televisión abierta de esta ciudad. Feudal repartió culpas al gremio y al Concejo Municipal.

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- El intendente Atilio Feudal renunció a la conducción del municipio asumiendo haber cometido errores y responsabilizó al Deliberante y al gremio municipal por la "clara falta de apoyo" a su gestión.

En un breve mensaje transmitido por el canal local del televisión pidió comprensión a la comunidad por su renunciamiento y aseguró que "lo hace un hombre que ama a esta ciudad".

El dimitente mandatario aludió a "la grave situación por la que atraviesan la Nación, la provincia y la ciudad", sumando la "gravísima situación de endeudamiento que hemos heredado", para explicar el fracaso de su gobierno.

El demorado discurso de renuncia paralizó la sesión extraordinaria convocada por el Concejo Municipal para iniciar el proceso de destitución del mandatario, tras los dos días de parálisis que vivió el municipio, sumido en un caos luego de la violenta manifestación de subsidiados de los planes provinciales de empleo.

El "mea culpa" de Feudal no estuvo exento de la actitud con que condujo el municipio durante sus dos años de gestión. "Me acusan de muchas cosas, sobre todo de empecinado. Soy empecinado para crear, para soñar y para ayudar a crecer" sostuvo en una liviana autocrítica. Desde ese lugar pidió "la misma autocrítica al gremio de los trabajadores municipales y al Concejo".

En su mensaje final volvió a abogar por la solución de tres problemáticas -la pobreza, la transparencia tributaria y el Centro de Congresos y Convenciones- lanzadas en la reciente convocatoria de consenso social con la que intentó enmendar el fallido rumbo de su gobierno. Sobre estos tres ejes Feudal pidió a quienes lo sustituyan que continúen la "concertación que no hemos concluido" convencido de que es "el único camino".

Cabizbajo, manifestó su "enorme dolor" por el anuncio de su dimisión, que decidió "aún en contra de mis convicciones" y por "el bien común". Dijo a sus adversarios que "si la única dificultad es mi presencia ya tienen la solución" al tiempo que advirtió que "todos deben poner su parte de esfuerzo" para sacar a Bariloche de la profunda crisis que la afecta.

A las 16.30, la decisión estaba tomada. En un distendido encuentro realizado en el hotel Panamericano con los miembros de su renunciante gabinete, el mandatario ajustó los detalles finales de su dimisión.

Horas después, pese a estar sumido en la más absoluta soledad y sin posibilidad alguna de recomponer su gestión, eligió supeditar su renuncia a los resultados de una comunicación telefónica con el gobernador Pablo Verani. En medio operaron los máximos referentes provinciales del sector blanco del radicalismo para pedirle tiempo.

La caída de Feudal, que durante el último año caminó sin rumbo por la cornisa de la crisis -sacudido por los vientos de la interna partidaria-, fue acelerada por los violentos sucesos que protagonizaron el martes los trabajadores de los planes de empleo.

El miércoles por la noche, tras conocer la firme intención del Deliberante de iniciarle un proceso de revocatoria de mandato -promovido por nueve de los once ediles- el intendente hizo un último intento por oxigenar su gestión.

En menos de media hora pidió la renuncia a todo su gabinete y comenzó a pergeñar un "esquema de gobierno de emergencia", que no llegó a concretar.

El alejamiento de sus colaboradores se formalizó temprano en la mañana, mientras el mandatario definía reestructurar su gestión en base a una "fuerte reducción de la planta política" y la profundización del "control y ahorro de gastos".

En la que fue su última decisión de gobierno, sobre el mediodía Feudal confirmó la incorporación del contador Fernando González en la secretaría de Hacienda, anuncio que se diluyó por la tarde con su propio alejamiento.

Una revocatoria trunca

BARILOCHE (AB).- La renuncia de Feudal dejó trunca la decisión del Concejo de iniciarle un proceso de revocatoria de mandato, dilatada por las dudas. Tras la renuncia el Concejo se reunió para decidir la aceptación de la dimisión.

La lenta reacción de los ediles, que dejaron transcurrir 48 horas entre el estallido social del martes y la convocatoria a sesión extraordinaria para abordar la crisis política del municipio, pareció obedecer al intento de forzar la renuncia del mandatario y acortar los plazos del recambio institucional.

El miércoles por la noche ocho de los once concejales acordaron iniciar los mecanismos de destitución previstos en la Carta Orgánica, pero el llamado a sesión para formalizar la decisión se dilató hasta pasado el mediodía de ayer en busca del apoyo de la provincia.

El radical Ricardo Sporturno y su par Walter Arneodo fueron los responsables del contacto telefónico con el gobernador Pablo Verani, quien les pidió tiempo para analizar la situación. La oposición y el oficialismo intercambiaron acusaciones mutuas por las demoras mientras superponían los proyectos de ordenanza con pedidos de revocatoria. El arco opositor depositó la responsabilidad del disenso en las dificultades que enfrentaría el dividido bloque de la Alianza para instrumentar la sucesión de mandato.

Radicales y mupistas minimizaron los pormenores de la continuidad institucional apegándose a los dictámenes de la Carta Magna, que en el artículo 22 delega en el titular del Deliberante la conducción del municipio y la convocatoria a elecciones "en un plazo no mayor a 90 días". A lo largo de la jornada las diferencias brotaron en cada detalle. Mientras la mayoría de los ediles pugnaba por llamar a las cámaras empresariales para consensuar el rumbo futuro del municipio, el peperreísta Claudio Lueiro intentó ampliar la convocatoria a todos los sectores de la comunidad.

La noticia de la renuncia de Feudal provocó un nuevo repliegue del Deliberante, que suspendió la sesión extraordinaria en espera del discurso final, congelando sus desavenencias.

El último conflicto

Los "beneficiarios" de los planes de empleo rionegrinos cobraron ayer la totalidad del subsidio de diciembre, luego de discutir con concejales y funcionarios para que no se les descontara el adelanto abonado por el municipio.

La resolución elaborada por el Ejecutivo a primera hora ordenando el descuento de los 30 pesos adelantados a los trabajadores fue interpretada como una provocación y puso en riesgo la frágil tregua alcanzada tras los violentos sucesos del martes pasado.

La noticia recalentó los ánimos de los beneficiarios, que amenazaron con retornar al Centro Cívico y hacer sentir el peso de su reclamo. Para evitar un nuevo estallido, la comisión de representantes se trasladó hasta el Concejo Municipal donde revirtieron la decisión de Feudal tras arduas gestiones.

Pasado el mediodía los 650 trabajadores PER recibieron sus salarios completos en el gimnasio municipal número uno, sin mayores sobresaltos, y retornaron a sus casas sin dimensionar las irreversibles consecuencias de los disturbios del martes.

Quienes festejaron por anticipado la renuncia del intendente fueron los empleados municipales y dirigentes del SOYEM, reunidos en la carpa negra que, a media tarde -tras conocer la novedad- dieron vítores de triunfo al ritmo de bombos. (AB).


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