Aumentan los impuestos y meten presión a los combustibles

Tras la postergación que se realizó a principios de mes, Nación actualizará mañana los tributos que gravan a las naftas. La medida podría derivar en una suba del precio de los surtidores de hasta un 6%.




En lo que va del año los combustibles aumentaron cuatro veces y la actualización de los impuestos podría precipitar un nuevo incremento.

En lo que va del año los combustibles aumentaron cuatro veces y la actualización de los impuestos podría precipitar un nuevo incremento.

El tiempo de la postergación para la actualización de los impuestos a los combustibles que dispuso el gobierno nacional se acaba, y de acuerdo al Decreto 965/2020 del 1 de diciembre, los incrementos entrarán en vigencia mañana metiendo presión al precio de los surtidores.

La postergación de la actualización impositiva que se resolvió el pasado 1 de diciembre abarcó tanto al Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) como al Impuesto al Dióxido de Carborno (IDC), los dos principales tributos que se aplican al sector.

La actualización viene en realidad con una extensa demora dado que las subas estuvieron congeladas este año por las medidas de protección lanzadas desde el inicio de la pandemia, por lo cual los aumentos a aplicar en realidad corresponden al segundo trimestre del año.

La postergación de la suba fue fundada en el decreto en el hecho de que “las circunstancias actuales y la necesaria estabilización de los precios ameritan que la actualización del segundo trimestre de 2020 surta efectos desde el 16 de diciembre de 2020, inclusive, y que toda otra actualización se suspenda hasta el 15 de enero de 2021”.

Es decir que desde el gobierno se buscó evitar que este incremento genere un efecto dominó en mayores precios, costos e inflación, dado que se estima que de aplicarse la actualización correspondiente los combustibles deberían subir entre un 2,5 y un 4%.

Pero junto a la presión que esta alza impositiva genera en las marquesinas, desde el sector también se advirtió que la depreciación del peso en el contexto internacional también está jugando en contra de los valores de los combustibles locales, y llevarían la necesidad de un aumento de precios hasta el 6%.

Pero precisamente no hay certezas de que las petroleras vayan a avanzar de forma inmediata en una actualización de sus surtidores, tal como sucedió con la anterior suba de impuestos dada en octubre.

En lo que va del año las refinadoras ya aplicaron cuatro aumentos consecutivos en los precios de sus productos, desde agosto pasado a razón de uno por mes y siempre a mitad de mes.

En total, estos aumentos representan un incremento acumulado en el año de hasta un 16,81%, un porcentaje que si bien encarece llenar un tanque, también dista mucho de los índices de inflación imperantes, en especial si se tiene en cuenta que los combustibles estuvieron congelados por 10 meses.

La definición final se conocerá en pocas horas y revelará qué prima más, si la intención del gobierno de no potenciar la inflación de precios en general o la petición de las empresas refinadoras de mejorar sus alicaídos ingresos.


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