Autoría propia

RÍO NEGRO

Por Redacción

adrián pecollo adrianpecollo@rionegro.com.ar

Febrero abrirá otro año estatal con las tradicionales urgencias y promesas de reformas, mechadas con nuevos desafíos, desde imprevistas elecciones locales hasta las inesperadas mutaciones por la complejidad económica. Las emergencias de siempre. La Provincia sigue detrás del conflicto frutícola. El ministro Alfredo Palmieri, centrado en la mediación por un precio mínimo para la fruta con destino a la industria. Cada tanto el gobierno renueva la jura de disponer de un diseño para esa economía. La reapertura del debate salarial derivará al intrincado régimen del pago de horas extras y guardias médicas. Allí nunca existió control y se impone un real sinceramiento. UPCN propone que se deseche el sistema y avanzar en una reforma seria. Pero el gobierno no está en eso. Economía, siempre con su mirada monetaria, sólo impugna el nivel de erogación y Salud resiste cualquier cambio verdadero, priorizando su autonomía. No vale ningún criterio general y sería curioso si existiera porque directamente no hay diálogo entre esas áreas. La parcelación se origina en la cartera de Norberto Delfino con su segunda, Liliana Andaloro. Un borrador normativo para modificaciones en la composición remunerativa de médicos y de técnicos renovará esas líneas divisorias. Educación punteó con su oferta salarial pero su éxito aún está en duda. La mirada está en el Congreso de Unter, cuya mayoría amaga con paros para el inicio escolar. Esa preparación se detecta en los anuncios de construcciones, que Obras Públicas promueve aunque se desprenderá del mantenimiento de escuelas. A un año de su retiro, las razones de devolverlo a Educación no están debidamente despejadas cuando el ministerio de Marcelo Mango intenta todavía instrumentar administrativamente el transporte escolar, algo que no logró el año pasado tras frustradas licitaciones. Otro persistente embrollo permanece en las empresas. Aquella censura inicial por la inyección millonaria y turbia de fondos del Estado se transformó en una medida obligada, según la renovada opinión del mismo gobierno. Aun así, deberá zanjar qué se quiere hacer con esas estructuras. Hay miradas encontradas entre Economía y Obras Públicas. Eso recaerá en el despacho de Weretilneck. En su escritorio ya aguarda un serio problema de su autoría. Esa contrariedad amenaza la renegociación petrolera, más allá de su evidente demora. El marco jurídico del proceso se aprobó el 20 de diciembre. Poco se hizo después ya que su promotor, el secretario de Energía Jorge Borrelli, se tomó vacaciones este mes. No hay abandono, hay un mensaje de disgusto. Borrelli es un sólido técnico y, también, un náufrago político. Lo lamentable es que su partida constituiría, de por sí, una regresión pero, esencialmente, ratificaría la precariedad de los objetivos, incluso en el máximo nivel. ¿Borrelli fue convocado por Carlos Soria? ¿Y cayó en la etapa de desgaste para su simulado desplazamiento, como Julián Goinhex y, recientemente, César Del Valle? Es distinto. Borrelli es un funcionario gestado por Weretilneck, quien tuvo a su cargo la política institucional del área petrolera en el inicial poder trazado por Soria. En noviembre del 2011 ya estaba acordado el arribo del secretario, con su propuesta y exigencia de trabajo. Catorce meses después ese cumplimiento se derrumba. Hace un mes, el secretario entregó una misiva y se fue de vacaciones a esperar una respuesta que nunca llegó. Borrelli, un ajeno a la política, desconoce que ese mundo poco sabe de cumplidos y respetos plenos. Ingenuidad. Sorprende sí el desaire de Weretilneck en una política de preocupación, que prevé inminentes renovaciones contractuales con expectativas para Río Negro por 100 millones de dólares y, además, el lanzamiento de una veintena de áreas para su exploración. Se desconoce aún la resolución del dilema petrolero. Esta súbita complicación se entremezcla en el presente, centrado en el destino institucional de Bariloche y Viedma. El proceso andino seguirá siendo un capítulo complicado. Omar Goye no renunciará y se repetirá en impugnaciones. Habrá otros tiempos y la interina María Martini gobernará durante gran parte del 2013. Todo febrero estará destinado a reunir las 8.000 firmas para habilitar el llamado al referéndum. Esos avales serán valorados por la Junta Electoral local pero, insinúan en la Justicia, requerirán luego de su participación. El Tribunal provincial repasó la validez de las rúbricas presentadas en el 2009 para un proyecto legislativo de “iniciativa popular” en economías sociales. Ese listado contenía más de 10.000 adhesiones y la Justicia requirió tres meses para constatar su veracidad. Antecedentes de plazos para considerar. Su prolongación, el referéndum, la elección y las rencillas domésticas. Son muchos ingredientes para un cuadro inquietante. El oficialismo recurre a las encuestas y no lo tranquilizan. Esta inquietud explica el reclamo militante por la renuncia de Goye. Martini se diferenció del intendente suspendido. Aprovechó cada contacto para atar compromisos. Recorrió despachos en Nación con el senador Miguel Pichetto y, además, consolidó lazos con La Cámpora en un encuentro con Andrés Larroque. Acompañó el viernes a Weretilneck y Pichetto en una audiencia con el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina. Y participaron del acto de la presidenta Fernández. El gobernador –que interrumpió su descanso y fue a Buenos Aires– y el senador trataron de revertir aquella mala noche de diciembre en la Casa Rosada. La suspensión de Goye permitió el primer resguardo: el cumplimiento de la manda presidencial. El despliegue de Martini no alcanza –por ahora– para consolidar su candidatura. El concejal frentista Carlos Valeri está ilusionado con la suya. “Ese espacio es del PJ”, alertan. No resignarán esa plaza ni otras. Valeri no pudo consolidarse en el mando del Concejo. Lo ejerce, pero la disputa sólo se postergó hasta marzo. Ocurre que, desplazado Goye, regresaron las antiguas intrigas entre ellos. Viedma se asoma como destino oportuno y, a su vez, riesgoso para el FpV. La sangría radical, que promete su interna, puede ser buen inicio pero, como contrapartida, su gobierno provincial está expuesto a un oneroso revés, abriendo así un dificultoso año electoral. Esa compulsa del 17 de marzo se nacionalizará. Tanto que en la Casa Rosada se monitorea la conveniencia de la presencia de la presidenta, aprovechando la inauguración de la sede de la Universidad de Río Negro. El radicalismo prepara su agenda. Antes debe resolver su escabrosa y pareja interna, que ya derivó en fuertes alineamientos. El oficialismo de José Foulkes incorporó el patrocinio del exgobernador Horacio Massaccesi y Mario De Rege cosechó el apoyo de Bautista Mendioroz. Esas adhesiones anticipan recíprocos apoyos para las candidaturas parlamentarias de los tutores. Fernando Chironi evalúa su posición, proclive a la libertad de acción para sus adherentes. Las encuestas consignan supremacía de la UCR (más del 50%), pero esa ventaja se diluye cuando se propone un candidato aunque De Rege expresa más recepción en el electorado independiente. Allí el PJ –con Mario Sabbatella, quien debe superar su interna– se arrima aunque queda develar la efectiva incidencia en la capital del poderío de Weretilneck, con una percepción de más de la mitad de los viedmenses que no terminan de aprobar esa gestión. En definitiva, Bariloche y Viedma son las urgencias presentes. Los problemas estructurales se mantendrán inalterables, con un emergente –más grave que el olvido estatal–: los rionegrinos se están acostumbrando a su ruinosa existencia.

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