Aviso de tormentas



ECONOMÍA

La advertencia lanzada por la presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos ante una “excesiva valorización bursátil” encendió las luces de alarma en todo el mundo e indica que la época dorada de dólares baratos está llegando a su fin, con mayores consecuencias para países como la Argentina.

Este aviso debiera ser tomado muy en cuenta por la dirigencia local, a riesgo de caer en situaciones conflictivas frente a la débil estructura económico-financiera del país.

La opinión de Janet Yellen pone de relieve que la economía mundial ajustará los riesgos de los activos y esto incluye tanto los valores de las acciones en Wall Street como las monedas de los países emergentes, también excesivamente sobrevaloradas y las deudas de los países periféricos.

El llamado a una corrección de la moneda china y la presión ejercida por la troika sobre Grecia muestran que el ajuste cruza el planeta sin distinción de banderas.

La locomotora china que se está desacelerando abruptamente y Europa inmersa en su reordenamiento fiscal y financiero dejan a Estados Unidos como el principal imán del flujo de capitales.

Para el fin de ciclo del kirchnerismo, este ajuste cae en el peor momento, con precios de los commodities en el barranco, con una saturación del mercado de deuda, con una alta tasa de inflación y con caída del PBI.

No entran dólares vía comercio exterior y el déficit fiscal obliga a buscarlos con mayor endeudamiento. ¿Hasta cuándo? El desborde del gasto público, montado sobre las necesidades del aparato partidario oficialista, no encuentra mecanismos de financiación adecuados.

La colocación de deuda doméstica le está costando más del 30% al Tesoro, con la agravante que esos fondos volverán al mercado, en un mecanismo de retroalimentación de la inflación y de aumento del déficit fiscal.

A mayor desequilibrio de la tesorería, mayores necesidades de financiamiento. La expansión de los agregados monetarios alcanza niveles superlativos, con un M2 privado cercano a los 640.000 millones de pesos. Inviable.

A pesar de ello, la administración Kirchner insiste en mantener el relato exacerbando el consumo para llegar a octubre con el ilusionismo a pleno. Para eso necesita aumentar la emisión monetaria.

Es por eso que desde la Casa Rosada buscan bloquear todos los acuerdos paritarios que excedan el 30%. Queda claro que esos incrementos dejan sin margen de maniobra al ministro Kicillof para mantener el relato.

No son buenas horas para el jefe del Palacio de Hacienda. El confuso anuncio de aumentar las deducciones del impuesto a las Ganancias y su devolución en cuotas dejó al descubierto la clara intención del gobierno de apropiarse de mayores recursos de los trabajadores.

El mantenimiento de la actual tabla de retenciones de ese tributo hace que con los futuros aumentos salariales sean más los trabajadores que pasen de categoría y los que ingresen como nuevos contribuyentes.

La dilaciones a homologar las paritarias y el mantenimiento del impuesto a las Ganancias sobre los salarios colocan al sindicalismo en pie de guerra. Suenan tambores.

Kicillof aún no tiene asegurado el programa de financiamiento para el 2015, ante un mercado que se muestra abarrotado de papeles de deuda argentina. “Nosotros estamos viendo que con el nuevo gobierno habrá nuevas emisiones de deuda y, si se llega a un arreglo con los holdouts, las perspectivas para invertir en la Argentina serán buenas. Pero si este gobierno continúa emitiendo deuda en dólares, el mercado tomará distancia”, expresó un gerente de administración de carteras de Nueva York.

Los inversores perciben que habrá nuevas emisiones en el 2016 y cualquier nueva licitación ahora hará caer la paridad de los bonos.

La sola mención de una futura emisión de Bonar 24 hizo bajar la paridad casi un dólar en el término de dos horas. Pero hay otra agravante, el costo por asegurar deuda argentina contra un eventual default trepó al 60%. El verdadero riesgo país.

Miguel Ángel Rouco

Analista económico de DyN

Miguel Ángel Rouco


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