Bajo la influencia de san Francisco de Asis
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CIUDAD DEL VATICANO.- Durante el encuentro que mantuvo ayer con los periodistas, Francisco adoptó un tono familiar para revelar cómo y por qué decidió romper con una larga tradición de nombres papales. Cuando el conteo de votos a su favor alcanzó el miércoles la mayoría suficiente de 77 papeletas, los cardenales comenzaron a aplaudir y se prepararon para abandonar el cónclave y enviar la fumata blanca al cielo de Roma. “El arzobispo emérito de São Paulo y también prefecto emérito de la Congregación para el Clero, el cardenal Claudio Hummes, un gran amigo, un gran amigo, estaba sentado a mi lado”, contó. “Cuando las cosas empezaron a ponerse un poco más peligrosas, me consolaba. Y cuando obtuve más de dos tercios de los votos, se desató el habitual aplauso, porque yo había sido elegido papa”. Entonces Hummes lo abrazó y besó y le dijo: “No olvides a los pobres”. Y fueron esas palabras, aseguró Francisco, las que le inspiraron su nombre papal, en referencia a san Francisco de Asís, el monje medieval italiano que renunció a su riqueza para vivir en condiciones humildes. El pontífice dijo que algunos cardenales le sugirieron en broma otros nombres, como Adriano VII, en honor del papa reformista 218 Adriano VI, o Clemente XV, para “vengarse” de Clemente XIV, quien en 1773 ordenó la disolución de los jesuitas, la orden a la que pertenece el pontífice. “Son chistes”, apuntó, antes de bendecir a la prensa: “Les quiero mucho y agradezco a todos lo que han hecho”, dijo extendiendo sus buenos deseos a los periodistas tanto religiosos como no religiosos. Fue justo después de esa anécdota cuando Francisco alzó la vista y lanzó su mensaje a favor de una Iglesia pobre y para los pobres, que fue largamente aplaudido. Según trascendió fue en la quinta ronda de votación cuando el cardenal Jorge Bergoglio superó ampliamente el quórum de 77 electores para ser elegido papa. El prelado argentino logró más de 90 sufragios sobre un total de 115 miembros del Colegio Cardenalicio, presente en la Capilla Sixtina. Con tanto ajetreo, el pontífice ha preferido “reservarse cierto tiempo” antes de tomar una decisión con respecto a la composición de la Curia Romana, el gobierno de la Iglesia, a menudo criticado por su opacidad y su centralismo, anunció el Vaticano. Por eso confirmó ayer “provisionalmente a los responsables de todos los dicasterios (ministerios)”, precisó en un comunicado. (AP/DPA)
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