Bariloche: STJ ratificó condena a padrastro por abuso sexual

Guillermo Poggi, empresario barilochense, fue condenado en abril de 2012 a 12 años de prisión por abusar de dos menores. Un año después se ratifica la condena y deberá ir preso.

Por Redacción

JUSTICIA

Guillermo Poggi (60) fue encontrado culpable un año atrás por el abuso sexual de dos menores, hijas de su pareja y condenado a 12 años de prisión pero quedó libre hasta que la sentencia quede firme. Ahora el Superior Tribunal de Justicia con una conformación especial ratificó la sentencia al rechazar un recurso de casación.

Los jueces Sergio Barotto, Enrique Mansilla y Jorge Bustamante (en subrogancia) rechazaron el recurso de casación interpuesto por Poggi y confirmaron la sentencia Nº 19/12 de la Cámara Segunda en lo Criminal de Bariloche.

La Cámara había condenado al hombre a la pena de 12 años de prisión por el delito de “abuso sexual agravado reiterado, gravemente ultrajante por su duración y cinrcunstancias de realización, y en atención a la guardia, condición de convivencia preexistente y minoridad de la víctima”, por hechos perpetrados entre los años 2001 y 2009, en concurso real. Además por otro hecho ocurrido en marzo de 2009.

Todo fue en perjuicio de dos menores de edad, hijas de su ex pareja, en la vivienda que compartía el grupo familiar.

El máximo tribunal realizó la audiencia prevista en la normativa vigente con la presencia del imputado, la querella representada por su ex pareja y una de las adolescentes abusadas, que ahora cuenta con la mayoría de edad. También participó la defensora general de la Provincia, María Rita Custet Llambí.

La defensa de Poggi, representada por Sandra Ragusa, objetó el fallo de la Cámara del Crimen por “arbitrariedad de sentencia” y “valoración absurda de la prueba”.

Según consta en el fallo, Poggi el 14 de marzo de 2009, en el domicilio que compartían y en ausencia de su ex pareja, le realizó tocamientos a una de sus hijastras de 13 años. Ella, de acuerdo con la denuncia, resistió el abuso con movimientos elusivos y puntapiés, y ante esa resistencia el acusado se retiró de la habitación.

También le atribuyó hechos que se habrían iniciado en 2001 en perjuicio de otra hija de la mujer, desde que la menor tenía sólo 9 años y que se habrían prolongado hasta 2009. Según la acusación, de manera habitual, en forma diaria y a cualquier hora, el imputado manoseaba a la menor en sus partes íntimas, hasta que ésta ejercía maniobras de resistencia y lograba expulsarlo.

El fiscal Guillermo Lista indicó en su acusación que en una ocasión puntual se desnudó ante la menor y la obligó a tocarlo, y que en otra oportunidad la accedió carnalmente mientras le manifestaba que era “su segunda mujer”.

En este caso la denuncia no se habría formulado luego de la separación de la pareja, sino que el conocimiento de los hechos y el reproche forzó ese distanciamiento, que se produjo como consecuencia de comentarios que realizó una de las víctimas a sus compañeras de colegio y a la intervención de sus autoridades, que informaron a la madre.

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