Barrick, ¿una nueva Repsol?

Por Redacción

Magdalena Odarda (*)

La mentira tiene “patas cortas”. Los mitos de la megaminería sustentable, responsable, y tantos otros calificativos “verdes”, ideados con el fin de lograr licencia social y minimizar los impactos negativos, han caído estrepitosamente. Era previsible y lo veníamos anunciando. No hay controles que garanticen seguridad donde el saqueo es el origen del problema. El pasado domingo 13 de septiembre, en la provincia de San Juan, a 4.000 msnm, donde se emplaza la mina Veladero de la empresa canadiense Barrick Gold corp, un caño que transportaba agua con cianuro se rompió, volcando más de un millón de litros a la cuenca del río Jáchal, sembrando alarma y terror en la población que usa sus aguas. La contaminación de la cuenca es un delito federal. Desde el comienzo, las mentiras y el desinterés se adueñaron del gobierno nacional, provincial y la empresa. Primero, la compañía habló de 15.000 litros; luego, reconoció que la cantidad fue 66 veces superior. Mientras tanto, los empresarios dijeron que la gente podía beber el agua sin problemas y el gobierno anunció que todo está “bajo control”. “La Barrick”, como la llaman, es la misma empresa que hace algunos años hizo lobby en los más altos niveles del poder político nacional, logrando que la presidenta Cristina Fernández vetara la ley que protegía los glaciares y ambientes periglaciares. La pretensión descomunal de la empresa para su proyecto binacional Pascua-Lama era mover glaciares para sacar el oro que se hallaba debajo. Debía ser frenada por una ley originada en la movilización popular. Devastar las nacientes de cuencas de la cordillera central hubiera sido suficiente para hacer desaparecer pueblos y comunidades enteras. Por la presión social, la ley logró aprobarse con modificaciones. Fue suficiente para frenar el hambre de metales de las empresas sobre la alta cordillera helada. En mina Veladero se están viendo los efectos negativos de la megaminería en uno de los accidentes ambientales más graves en la historia de la minería argentina. No es posible prever aun sus consecuencias con el nivel de desinformación existente y cierto oscurantismo que siempre rodeó esta actividad. El juez que intervino había ordenado la paralización de la mina, y a pocos días, aun conociendo una mayor cantidad derramada, se ordenó dejar sin efecto la medida. La comunidad de Jáchal tiene fuertes sospechas de que lo sucedido sea un autoatentado de la Barrick Gold Corp con el fin de retirarse del mercado por las grandes pérdidas que tendría. Finalmente vendría una “nacionalización” tal como sucedió con el proceso de Repsol en nuestro país. ¿Es posible tal perversión? La minería a gran escala, a cielo abierto y con uso de sustancias tóxicas se basa en tres soportes: el saqueo, la degradación de las instituciones y los impactos ambientales negativos. En los últimos 20 años creció gracias a una prolífica y beneficiosa legislación: estabilidad fiscal por 30 años, exención al pago del impuesto sobre los activos, los cheques, combustibles líquidos; deducción total del pago del impuesto a las Ganancias por las inversiones que realicen, amortización para las inversiones de capital, exención del impuesto a la Ganancia Mínima Presunta respecto a los activos (patrimonio) de las empresas mineras y del pago del impuesto a las Ganancias respecto de los derechos mineros y aportes de minas como capital social, devolución del IVA para bienes de capital e inversiones en obras de infraestructura física, exención al pago de la Ley de Sellos y de derechos por importación u otros tributos por la introducción de bienes de capital, equipos, repuestos y accesorios. Como si fuera poco, limita a las provincias en el cobro de regalías en un 3% en boca de mina, y a través del Acuerdo Federal Minero las obliga a eliminar gravámenes y tasas municipales que puedan afectar a las empresas. Por esta razón, en el 2009 el aporte en regalías de mina Veladero fue de menos del 1% del total de los ingresos provinciales. Ningún productor ni pequeño empresario en cada una de las economías regionales en nuestro país se beneficia con medidas como éstas. Esta “maquinaria del saqueo” establecida por los promotores políticos del extractivismo neoliberal es la que desplaza –con condiciones ambientales, sociales y económicas devastadoras– a las actividades económicas genuinas de estas tierras. San Juan hoy representa la verdad revelada, la caída de los mitos y la posibilidad de dar fin a la megaminería en todo el país. Es necesario que –tal como reclaman los vecinos de Jáchal, sus asambleas y los sanjuaninos en general– Barrick se vaya, se cierre la mina y se derogue el paquete de leyes nacionales que promueven la megaminería. No olvidemos que varias provincias le han dicho no a esta industria, inclusive Río Negro, donde la ley fue derogada. Seguimos reclamando y exigiendo su restablecimiento. (*) Senadora nacional por Río Negro. Integrante de Comisión de Medio Ambiente del Senado Nacional