Bitcoin: moneda virtual en el casino global
DARÍO TROPEANO (*)
Atribuido a un matemático japonés, el bitcoin es una moneda electrónica que ha venido expandiéndose en los últimos tres años y que funciona como dinero en efectivo. Su límite de emisión alcanzaría un máximo de aproximadamente 21 millones de bitcoins. Su denominación se define por el bit, que es un sistema de numeración binario en el que se usan dos dígitos (0 a 1), en lugar de la numeración decimal que usa diez dígitos (1 a 10). El bit es el sistema de información y medida usado en la informática; toda la información procesada en una computadora se mide en bits y, dado que esa moneda tiene exclusiva vida virtual, de ahí su denominación. La transacciones monetarias por internet sin la utilización de papel moneda, a través de un sistema de criptografía matemática para descifrar ecuaciones complejas y trasmitir los datos de manera segura, mediante claves para descifrar el mensaje encriptado por cada de una de las partes intervinientes –sencillamente explicado–, constituyen el eje del funcionamiento de esta moneda. Sólo a través de claves personales se produce el intercambio de la moneda La encriptación dificulta sobremanera la alteración y falsificación de aquélla y, aunque la clave sea apropiada por un tercero, al estar encriptada no puede ser extraída. Las transacciones son públicas porque se distribuyen públicamente, pero anónimas entre los participantes pues sólo figuran las direcciones de origen y el destino de los bitcoins que se pueden originar en la operación. Los pagos no están controlados ni validados por un organismo público central, por ejemplo el banco central de un país. Se trata de un intercambio de moneda como si fueran archivos, pero en realidad las personas se intercambian un código criptográfico como moneda de pago, pudiendo incluso disponer de varios “ monederos “ electrónicos. No es necesario comprender matemática para utilizar esta moneda. De forma práctica, en unos pocos minutos podemos descargar en nuestra computadora el nombre de un cliente o proveedor (disponible en bitcoin.org) o las aplicaciones existentes para teléfonos celulares avanzados y comenzar a realizar operaciones de compra, pagos, ventas con bitcoins. La encriptación del sistema da seguridad a la transacción y la confianza en las fórmulas matemáticas (algoritmos) en que se apoya el sistema, el cual viene a confrontar con el papel moneda, fundamentalmente con el dólar, la divisa que supo tener propiedades de reserva y valor y que aún hoy es moneda de cambio en el comercio internacional. Pero dada la pérdida de influencia de ésta (así como del euro) y del valor intrínseco de la misma por la emisión exacerbada para paliar los déficit de Estados Unidos y salvar un sistema bancario en bancarrota, se intenta ensayar otras soluciones monetarias hasta tanto se defina un nuevo esquema de moneda mundial. Actualmente esta divisa se comercializa en casas de cambio virtuales, que son lugares de internet donde se pueden cambiar euros o dólares por bitcoins, surgiendo empresas que los aceptan en pago de mercaderías. La Fundación para la Educación Económica de Estados Unidos comenzó a aceptar donaciones en esta moneda y China ha desplazado a Norteamérica en la descarga de software para la utilización de los bitcoins, principalmente de empresas que realizan transacciones con ella. Estamos frente a una moneda electrónica comercializada directamente entre emisor y receptor, sin intermediarios, sin bancos que cobren comisiones o triangulen la operación con agentes, sin impuestos. Esto es inaceptable para un Estado soberano en tanto, al no existir un órgano regulador, la especulación puede no tener límites y las oscilaciones de su valor resultar profundas, con las consecuentes pérdidas económicas. No mucho más que el juego actual que se practica diariamente con derivados (fórmulas futuras de precios, tasas de intereses, etc.) que representan casi el triple de la economía física cada día. Sin embargo las expectativas despertadas han sido considerables: la cotización de esta moneda ascendió desde unos escasos céntimos de dólar en sus inicios hasta llegar a alcanzar los 75 dólares por bitcoin, aunque con fuertes oscilaciones hacia la baja en los últimos tiempos. Ello ha puesto sobre aviso al Banco Central Europeo, que en el 2012 advirtiera en un informe (Virtual Currency Schemes) sobre el peligro del bitcoin de aumentar el volumen de las mismas generalizando su uso. Una moneda descentralizada y potencialmente anónima pondría en riesgo la hegemonía de los bancos centrales en el control, devolviendo a los operadores el manejo de la moneda. El control monetario es clave para direccionar los procesos inflacionarios que pueden socavar la confianza y el valor de la divisa. La emisión del dólar, por otra parte, es patrimonio en Estados Unidos de un banco privado como lo es la Reserva Federal. El bitcoin, con su número limitado de emisión previamente establecido en unidades (repetimos, 21 millones), resulta una moneda intrínsecamente deflacionaria que desincentiva el uso del sistema bancario. Para aventar estas inquietudes, las autoridades del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos intervinieron a mediados de mayo pasado cuentas vinculadas a las firmas Mt Gox y Mutum Sigillum, los mayores operadores virtuales de bitcoins, aduciendo que funcionaban como un negocio de servicios monetarios sin licencia. El operativo se realizó horas antes de la fecha fijada (17/5) para celebrar la primera conferencia sobre bitcoin en California, evento organizado por una fundación creada para fomentar que empresas y consumidores se tomen en serio esta moneda como una unidad de compra, venta y depósito. La cotización de la moneda virtual por cierto se derrumbó en pocas horas. Dados los intereses en juego, sólo un inconsciente podría creer en la casualidad. (*) Abogado. Docente de la Facultad de Economía de la UNC