“Born”: radiografía de un best seller
María O´Donnell habla de su último libro, que indaga como nunca antes se había hecho el secuestro de los hermanos Born por parte de Montoneros, hace 40 años.
LITERATURA
No existe mejor manera de arrojar luz sobre cómo es una sociedad que recurrir al thriller, piensa la periodista y escritora sueca Val McDermid, una de las mejores exponentes de la novela negra en la actualidad. Es que cuando se mete en la política y la historia, el thriller tiende a rascar donde más pica, a batallar contra los prejuicios más generalizados y salir de lo políticamente correcto. El thriller es impertinente, molesto y preciso. Es, básicamente, como el periodismo de investigación.
Y es esto lo que hizo por estos lares, María O´Donnell, quien sigue presentado por estos días su nuevo libro, “Born” (editorial Sudamericana), donde estudia y analiza como nadie lo había hecho hasta ahora la “Operación Mellizas”, ocurrida 40 años atrás, cuando Montoneros secuestró a los hermanos Jorge y Juan Born – herederos de lo que fue la gigantesca multinacional Bunge&Born- por el que se pagó uno de los rescates más caros de la historia mundial, 60 millones de dólares. Trasladado a valores de hoy serían unos 260 millones de dólares.
Horacio Lara
hlara@rionegro.com.ar
“Algunos hechos históricos de la época fueron narrados de manera magistral por grandes maestros de la literatura, como Tomás Eloy Martínez. Al trabajar sobre el libro, sí me impactaron algunas continuidades que surgen del contexto de los años 70 con momentos más recientes de nuestra historia y algunos temas muy recurrentes, como la corrupción de políticos, empresarios y sindicatos”, comenta O´Donnell al ser entrevistada por “Río Negro”. En la introducción del libro dice que estaba investigando sobre el financiamiento de la política. Quería contar casos que mostraran cómo el que aporta plata obtiene algo a cambio y necesitaba ejemplos de ello. Entre otros casos, recordó el indulto a Mario Firmenich. “Como Firmenich había hecho aportes a la campaña de Menem, me metí con esa historia y, en realidad, descubrí que esa plata -que venía de Cuba- tenía que ver con el secuestro de los hermanos Born. Y cuando comencé a investigar puntualmente esto me pareció increíble que esa historia no se hubiera contado en detalle. Se trataba, nada menos, de los dos hijos de uno de los titulares del emporio económico más importante de la Argentina”, cuenta.
Y ella siguió indagando. Y encontró: “Nueve meses de cautiverio: desde septiembre de 1974 hasta junio de 1975. Dos herederos ricos, de 39 y 40 años, en manos de un grupo de guerrilleros compuesto, en su mayoría, por veinteañeros. El cobro cinematográfico del rescate, una parte en la Argentina, otra en Suiza. La muerte sospechosa del banquero a quien le habían confiado parte de los fondos, David Graiver. El papel de Cuba, último refugio del botín. La represión de la dictadura, al servicio de la búsqueda del dinero. La resistencia montonera, financiada con los dividendos del secuestro. El único caso por el cual sentenciaron a Mario Firmenich tras la recuperación de la democracia. Parte de la explicación detrás los indultos. En la carrera final, una persecución desesperada por la plata remanente”, escribe María en un relato que no suelta al lector, aún para aquel que sabía algo o mucho sobre este secuestro. Atrapa por los datos, las revelaciones, el tono y el registro. Sumerge en un vértigo sin jamás abandonar la estricta realidad: no ficcionaliza, no adjetiva, no supone, no larga dudas para intrigar ni juzga. La historia, fascinante, es contada casi como una novela. ¿Cómo es que nadie antes la había tomado?
– ¿Por qué elegiste al thriller como recurso y género para contar esta historia en “Born”?
– Quería un texto con un ritmo que acompañara la historia, que venía ya con ritmo de thriller: un secuestro de nueve meses por el cual se paga el rescate más grande de la historia, con grandes complicaciones para hacer efectivo el pago. Quise escribir con el mayor grado de detalle posible, con contexto histórico para las nuevas generaciones y sin sacrificar para nada los dramas humanos que se tejieron alrededor de la historia: dos ricos herederos en manos de un grupo de jóvenes guerrilleros, hermanos que reaccionan de maneras muy diferentes al cautiverio y ese padre que se resiste a pagar la millonada que le piden, hasta que su propio hijo vence su resistencia.
– Que a un hecho que ocurrió hace 40 años atrás le hayas dado una vigencia total, logrando captar la atención de cualquier lector es otro de los hallazgos de tu libro.
– Una de las grandes satisfacciones que me ha dado el libro desde su publicación ha sido constatar que gente que habitualmente no se interesa por asuntos políticos igual encuentra interesante la lectura de “Born”. Pero creo que, además del drama humano que puede ser universal, como una relación padre/hijo, y que sin dudas resulta atractivo, el relato también cuenta de manera desapasionada una época que ha sido muy distorsionada.
“Born” transcurre en los años 70’ (el secuestro se produjo en septiembre de 1974, poco después de la muerte de Juan Domingo Perón) y pinta una época, sin dudas, cuenta María a “Río Negro”. “Aún cuando al comenzar el trabajo yo no tenía la pretensión de decir algo en particular sobre aquellos años -quería contar una tremenda historia- creo que surgen muchas preguntas inquietantes acerca de los Montoneros, del manejo del botín que hizo la cúpula y también de las víctimas de la guerrilla. Para secuestrar a los hermanos mataron a un chofer y a un gerente de la compañía que iban en el auto de los Born, y luego a otro directivo de la empresa, con el fin de apurar al padre para que pagara”, agrega.
Sobre el secuestro de los Born, hay que reconocerlo, no había ninguna versión hasta ahora con la profundidad que tiene este libro. “Era un hecho que se había perdido en la historia”, comenta María. Todo lo escrito se remitía a la relación carceleros-secuestrados pero no al secuestro en sí. María lo que hizo fue abordar la historia del secuestro, el cautiverio y la liberación -primero la de Juan, luego la de Jorge- y poner la lupa bien de cerca en el recorrido y destino del dinero del rescate que cobraron los montoneros. “Ellos cobraron el dinero tras nueve meses de cautiverio. Pero como estaban en la clandestinidad en pleno gobierno de Isabel Perón y accionar de la Triple A, los guerrilleros no sabían cómo cobrarla ni cómo almacenarla. Entonces deciden una parte para compras, otra enviarla a Cuba mediante valija diplomática y otra entregársela al banquero David Graiver, quien muere sospechosamente en un vuelo entre México y EE.UU. Con lo depositado en Cuba financian las contraofensivas en la época de la dictadura. Y en la democracia, luego, disponen de entre dos o tres millones de pesos para la campaña de Menem, quien les promete indultarlos”.
Para este trabajo, María no solo estudió archivos y relatos de la época sino que logró entrevistar largamente a una de las víctimas del secuestro, Jorge Born, quien por primera vez habla públicamente del drama que vivió junto a su hermano y toda su familia.
“Revisé más de 50 cuerpos de expedientes judiciales. Ya en democracia, Mario Firmenich fue condenado por el secuestro de los hermanos, y había en esa causa mucha información valiosa para el libro, así como también en otra que siguió la ruta del dinero por Cuba. Entrevisté a muchos protagonistas de la época, recorrí la bibliografía y desde luego que la entrevista con Born forma parte del material más novedoso que aporta el libro”, cuenta María a “Río Negro”.
-¿Qué vínculo lograste con Jorge Born? ¿Cómo fueron los encuentros? ¿Cómo te impresionó?
– Jorge Born nunca jamás había contado la historia de su secuestro. Lo busqué y lo encontré cuando ya había cumplido 80 años y al cabo de un par de entrevistas noté que se había decidido por fin a relatar su cautiverio. Nos encontramos a lo largo de seis meses una vez por semana en sus oficinas del centro. A medida que avanzamos se fue abriendo cada vez más. Nunca me pidió ni yo le ofrecí leer nada del libro antes de su publicación. Creo que el libro, al sacar del olvido la historia del secuestro, le produjo satisfacción y alivio, aún cuando relata otros momentos de su vida en los que tomó decisiones muy cuestionables.
En uno de esos encuentros, María tuvo este diálogo con Jorge Born:
–¿En algún momento creyó que lo iban a matar?
-De entrada estuve tranquilo. Los escuchaba y pensaba:“Son unos pendejos de mierda”. Nunca creí que me iban a matar, sino que querían plata. Pero era muy cansador…
-¿Nunca pensó que podía terminar como Pedro Eugenio Aramburu?
-Ellos estaban decididos a matar a Aramburu:querían dar el ejemplo. Aramburu fue un héroe.
En otra ocasión:
-Al final, usted negoció y fue artífice de su liberación.
-Había tres soluciones:1) te mataban; 2) como pasó con la mayoría, te soltaban rápido porque se pagaba rápido;o 3) estabas sonado porque no podías aguantar mentalmente. Cuando vi que la cosa duraba, pensé:no me van a matar pero necesitaba aguantar. Ahí empecé a pensar cómo negociar, a juzgar cómo es tu enemigo, cosas que te mantienen ocupado. Eso te salva. Te impide que te derrumbes.
-Para su padre, ¿pagar representó un dilema?
-Al poco tiempo murió, así de simple.
En notas anteriores a esta, María contó que entrevistó a Roberto Perdía (uno de los integrantes de la cúpula montonera) para cruzar su visión, en este punto, con la que le daba Jorge Born a ella. “Coinciden los testimonios de los Montoneros con el testimonio de Born. No es que Born cuente solamente que él tuvo una enorme fuerza de voluntad y se puso a negociar sino que los propios Montoneros dicen que Jorge (hijo) resultó clave para que ellos pudieran negociar con el padre. Y también señalan que el que llevó adelante la negociación no sólo por su vida sino también por la de su hermano, negociando simultáneamente con los Montoneros y su padre, fue Jorge (hijo) desde su celda de cautiverio. Hay que recordar que éstos eran ricos herederos pero que también habían sido criados con cierta severidad de parte de su padre, quien los hizo empezar como pinches en la compañía; que habían hecho la colimba (en aquel tiempo no era habitual entre gente rica) y, en el caso de Jorge, ¡durante un año y medio! El me dijo que esa experiencia de una larga conscripción le había servido para estar preparado para lo que, luego, fue la cárcel de los Montoneros”.
María admite que fue generando un vínculo con Jorge Born a raíz de estas largas conversaciones, que ocupan una parte de la historia. La recibía siempre en su oficina del centro de la Capital, un lugar muy sencillo, pequeño y bien iluminado. “Una oficina sencilla para lo que uno podría esperar de alguien tan rico y poderoso. Nada ostentoso: diplomas con el título del Colegio Nacional de Buenos Aires y de la Universidad y un gran retrato de su padre, por quien, hasta hoy, siente una gran veneración”, sostiene la autora de “Born”. Lugar donde una tarde le consultó:
– ¿Qué sensación le quedó del secuestro?
-Cuando me preguntan cómo es el encierro siempre digo que se metan en un baño pequeño, apaguen la luz y cierren la puerta. No es agradable.
-¿Juan se pudo recuperar?
-Durante mucho tiempo le volvían los recuerdos, quedó nervioso. Pero sí, se pudo recuperar. Está perfecto.
-¿Volvió a hablar con él sobre el secuestro?
-Alguna vez Juan me dijo que estaba seguro que me habían matado (ambos estuvieron secuestrados en habitaciones contiguas, pero ni uno ni otro sabían que estaban cerca). Pero no hablamos mucho. A mí no me importaba, pero para él era traer recuerdos que no le venían nada bien…
María O´Donnell batalló contra prejuicios para investigar esta historia y luego sostener que la guerrila estaba detrás de la plata, que Rodolfo Walsh participó de la inteligencia del secuestro, que algunos sindicatos traicionan a las bases y que las comisiones internas suelen ser un enemigo en común de sindicalistas y empresarios y que la rapiña por el dinero no escapa a la mayoría de los políticos en la Argentina. A la costumbre de la última década de edulcorar los ´70, “Born” nada contra la corriente, claramente.