“Bulevar Prof. Benedicto Ocampos, en pos del resguardo de la historia neuquina”
Transcribo a continuación la nota que le envié al señor intendente de Neuquén, capital, y al Concejo Deliberante de la mencionada ciudad: Me dirijo a usted, y por su intermedio a quien corresponda, a efectos de realizar una solicitud en pos del resguardo de la historia neuquina: que la segunda cuadra de la Diagonal España lleve el nombre “Profesor Benedicto Ocampos”. Motiva el presente pedido el hecho de que al transitar las calles de mi querida ciudad he observado la remodelación de dicha cuadra, bulevar que fuera morada del eximio profesor Benedicto Ocampos y su familia. Aún la propiedad, situada en España Nº 123, sigue siendo pertenencia de su esposa e hijos. Reseñar quién fue el profesor es recordar nuestros años juveniles en la vieja y querida Escuela San Martín de esta capital neuquina. En cada clase, Ocampos abordaba los temas más diversos sin realizar partidismo político, con la mayor objetividad posible, como debe hacer todo aquel que se precie de ejercer esta profesión. Nuestro benemérito llegó a Neuquén en 1947. Fue el primer profesor de Historia con título universitario en nuestras tierras. Además de desempeñarse en la Escuela San Martín, también lo haría en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue, de la que llegó a ser decano. A partir de la caída del régimen peronista en 1955, el interventor Hermelo ordenó en nuestra provincia la cesantía de todos aquellos militantes peronistas que ejercieran tareas dependientes del Estado. Por estas medidas, la esposa del profesor, doña Idalia Ligaluppi, que también se desempeñaba como maestra, fue trasladada y puesta en disponibilidad. Los traslados se justificaban por “mejor servicio”, a lo que ella contestó: “Si soy mala maestra para los del centro, lo soy también para los niños de los barrios”. Debido a estos motivos, el matrimonio docente pidió una entrevista con el interventor. Dicha reunión no tuvo buen final: Ocampos discutió acaloradamente con Hermelo, por lo que fue detenido. Poco después, el profesor debió trasladarse a Buenos Aires por razones de salud de su hijo. En determinada oportunidad se dirigió al Ministerio de Educación y pidió su expediente. En él pudo constatar que el motivo de la cesantía fue por “peronista, nacionalista y defender el revisionismo histórico”. Sus alumnos de entonces salieron a manifestarse por las calles de la ciudad en su defensa. Tres fueron los años de cesantía de Ocampos, en los que nuestro querido docente debió realizar diversos trabajos para ganarse el pan. Finalmente, en 1958 el presidente Frondizi decretó que se restablecieran en sus cargos aquellos cesanteados sin sumario. Tuve el honor personal de entrevistar a mi estimado profesor de Historia, quien me marcó el camino del amor hacia el pasado. Durante la entrevista me interesaba preguntarle cómo continuó su actuación política. Me respondió: “Intacta, llegué a ocupar la banca de diputado desde 1963 hasta 1966”. Por todos estos motivos que redundan en méritos, Ocampos es merecedor de la denominación de esa calle. Me hago eco de muchas voces que solicitan se coloque su nombre a esa segunda cuadra de la diagonal España, morada del insigne profesor, cuya memoria perdura no sólo en quienes tuvimos la fortuna de conocerlo, sino también en los que ven en él un ejemplo de tesón y hombría de bien. En dicha casa nacieron sus hijos y sus paredes fueron testigo de su vida pedagógica y política. A la espera de una respuesta favorable a lo peticionado, saludo a usted muy atentamente. Beatriz Carolina Chávez DNI 6.251.256 Neuquén
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