Cambio climático: una realidad incontrastable

Redacción

Por Redacción

MEDIO AMBIENTE

Desde la Revolución Industrial a esta parte, la quema de combustibles fósiles (carbón, gas y petróleo) para producir energía ha ido in crescendo y generado gases de efecto invernadero (GEI) a la atmósfera, produciendo un aumento en la temperatura del planeta con impacto directo en el sistema climático global: disminución de precipitaciones en algunos lugares y sequías extremas e inundaciones en otros.

Los efectos de tal impacto negativo comenzaron a ser visibles en la década del 60 y del 70, precisamente cuando también emergió la respuesta: el ecologismo o el ambientalismo y, dentro del ámbito jurídico, el Derecho Ambiental. Primero se abordaron temas puntuales como la contaminación de los mares luego de los accidentes de los grandes buques petroleros o sobre qué hacer con los residuos derivados de la industria nuclear para abordar después aspectos transfronterizos o globales como la pérdida de biodiversidad, la disminución de la capa de ozono, los desechos generados por nosotros mismos bajo el paradigma de la sociedad de consumo y el mismo cambio climático.

Respecto del cambio climático existe un fuerte debate sobre si se trata de un mito o de una realidad. De este modo, hay básicamente dos posturas: quienes sostienen que no existe como tal, sino que se trata de una de las tantas fluctuaciones entre períodos de glaciación de calentamiento en la historia del planeta Tierra -lógicamente con tiempos muchos más extensos que los de nuestras efímeras vidas-, y los que afirman que es un hecho incontrastable producto del industrialismo mencionado.

Nuestro país se enrola en esta última postura, manifestada por la aprobación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Cmnucc) de 1992 y el Protocolo de Kyoto de 1997. Cabe destacar que Estados Unidos, máximo emisor de GEI, no suscribió dicho protocolo, cuya vigencia ha culminado.

En el ámbito estrictamente local, a través de un proyecto que presentamos, el Concejo Deliberante sancionó el 13/6/2013 la ordenanza Nº 12793, mediante la cual el municipio debía adherir a la Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático (RMCC) con la misión de incorporar en el abordaje de las políticas públicas -sobre todo de infraestructura urbana básica- esta realidad.

En sus fundamentos se menciona que “catástrofes y desastres naturales se encuentran directamente vinculados al aumento gradual de la temperatura media del planeta, como por ejemplo las sequías o inundaciones que ocurren con más frecuencia temporal”.

En su libro “Réquiem para una especie: cambio climático, ¿por qué nos resistimos a la verdad?” el australiano Clive Hamilton pone en evidencia que la negación del fenómeno se debe al conservadurismo político.

Los que adscribimos a la tesis de que el fenómeno existe y además se trata de una realidad que se erige en la máxima amenaza ambiental, no podemos pasar por alto que en estos días se cumplió un año del temporal de lluvia que azotó la ciudad entre el 3 y el 7 de abril de 2014, dejando parte de la infraestructura urbana destruida -más allá de evidenciar el déficit de la misma-, 1.500 evacuados aproximadamente y los sueños y el esfuerzo de muchos años de tanta gente alterados.

La excepcionalidad del fenómeno, manifestada en el hecho de que cayó en 24 horas la misma cantidad de agua que la media anual histórica, no debe ser óbice para no avanzar en el cumplimiento del Plan Maestro Hidráulico de la ciudad lo más rápido y responsablemente posible.

Como conclusión, queremos citar un fragmento de la obra mencionada: “los pobres y vulnerables van a ser los más afectados por el cambio climático, aunque no son los responsables de haberlo causado”.

VALERIA ANAHÍ NECULQUEO

Concejal del bloque de la UCR. Neuquén

VALERIA ANAHÍ NECULQUEO


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