Candidatos
Quiroga debe haber salido más contento que perro con dos colas del despacho de Kirchner. No es para menos. El líder del radicalismo neuquino no sólo logró que el presidente estampara su firma en el convenio que le permitirá licitar obras por 13 millones de pesos sino que obtuvo el trofeo más deseado por cualquier político «K» que se precie, la foto con el mandamás nacional.
No por nada el intendente puso ayer toda la carne en el asador en el acto de los gobernadores y jefes comunales radicales cercanos al gobierno nacional que se realizó en el partido bonaerense de Vicente López.
No obstante, y como para dejar claro que su candidatura no está en ninguna mesa de saldos, el día del feliz encuentro en la Rosada Quiroga advirtió que lo suyo «no es un alineamiento» liso y llano con el kirchnerismo» sino un proceso más complejo, consistente en haber sabido «leer la historia».
Un par de días antes, en un acto en Chos Malal, «Pechi» había aclarado que es un hombre «parido políticamente por la UCR» pero que eso no le impide sentirse convocado por «la concertación plural» del presidente.
En el otro extremo de estos desvelos, el líder del Frente Grande y referente del Frente para la Victoria, Raúl Podestá, concretó el lanzamiento público de su candidatura a gobernador con un discurso que, entre otras cosas, busca ponerle un cerrojo a cualquier posibilidad de alianza con Quiroga. «Ya lo he dicho y lo vuelvo a reiterar: no habrá ningún acercamiento porque no comparto su manera de pensar», disparó el intendente zapalino ante la consabida pregunta de los periodistas.
Para mayor preocupación de su par neuquino, Podestá admitió que en el interior su gente disputa el espacio con el quiroguismo y no descartó sumar adhesiones de ese sector.
Pero advirtió que lo suyo no apunta a una alianza coyuntural, de esas que siempre han terminado por teñir las movidas del arco opositor, y dejó implícito que si hace falta está dispuesto a perder pero aspira a crear algo más duradero: «Lo primero que debemos construir es un espacio político y no un espacio electoral», apuntó.
En realidad, en la Casa Rosada se cuidan de espantar a cualquier aliado radical. Por eso y porque miran las encuestas, consideran que Quiroga es un «buen» candidato. Pero no reniegan de Podestá, sólo claman porque no haya todos los días cruces entre fracciones del kirchnerismo. «A fin de año se podrá medir a todos y ver qué pasa», razonan.
Si es profusa la retórica del líder radical destinada a justificar su acercamiento al presidente y a torcer el brazo a los kirchneristas remisos a juntarse con él, no lo es menos la que apunta a socavar los cimientos del electorado emepenista.
Haciendo gala de audacia, Quiroga desafió en Chos Malal a los tres sectores que pujan en la interna del MPN. «Los quiero a todos unidos porque estoy firme en mis convicciones, pero estoy más seguro de mi triunfo», se jactó. Y explicó que su «Neuquén quiere más» no significa volver para atrás, «dado que hay un hastío de haber sido gobernados siempre por los mismos». De paso, les contestó a los kirchneristas 'puros' que le reprochan haberse pegado a Sobisch.
El guante lo levantó Jorge Sapag. Le hizo ver a Quiroga que está «demasiado preocupado por si el MPN está fracturado o unido» y salió en defensa de su partido al asegurar que es «una estructura válida y fuerte», que está lejos a la delantera en las preferencias de la gente. Aprovechó para recomendarle a Quiroga que no menosprecie a sus competidores.
A despecho de una encuesta que Salvatori hizo llegar a «Río Negro» que ¡sorpresa! lo coloca en el primer lugar en intención de voto en la interna, en una entrevista que publica hoy este diario Sapag dijo que el senador tiene vocación de «vidente» y aseguró en cambio que está 30 puntos por encima de sus dos adversarios internos. Inclusive, pronosticó que llegará al poder para concretar «el mejor gobierno de la historia de Neuquén».
El hijo de Elías Sapag reveló que una mujer lo acompañará en la fórmula como candidata a vicegobernadora y adelantó que en 30 días dará su nombre. No lo dijo, pero en medios partidarios se supo que será Ana Pechen, la ex rectora de la Universidad Nacional del Comahue.
Sapag no quiso hablar, en fin, de su hombre para la intendencia de Neuquén, pero admitió que tiene bajo análisis un lote de posibles candidatos entre los que también está Brillo.
Durante la semana pasada, Sobisch y Sapag estuvieron juntos por un rato. Si fue el azar el que los juntó dos veces el mismo día, primero en la avenida Argentina y luego a bordo de un avión, no fue la casualidad la que los impulsó a mantener una animada charla.
Tanto el gobernador como los tres aspirantes a sucederlo saben de sobra que, para ganar, el MPN debe ir unido y, más allá de que todos defienden su porción de poder, ninguno parece dispuesto a quebrar la unidad de esa mancomunidad de intereses que es el partido. No por nada el gobernador volvió a la carga esta semana con la lista de consenso y hasta el propio Sapag reconoció que existe una iniciativa en marcha del gobernador para reunir a los tres precandidatos.
Sobisch acaba de revalidar su unánime liderazgo partidario y sus ojos están puestos en su carrera nacional. Seguramente baraja la posibilidad de que no sea el 2007 su año, pero confía en que no será su única oportunidad. Mientras tanto, aspira a consolidarse como referente nacional de una porción de la centroderecha. Y en ese contexto, no quiere problemas en la retaguardia, sólo paz, paz, paz. Por eso, luego de haber hostilizado a la prensa independiente cuantas veces lo creyó oportuno, ahora se permite llamar al periodismo para hablar a «agenda abierta».
Mientras el MPN se cocina a fuego lento, el PJ se prepara para eludir la interna. «Somos pocos y no nos podemos andar peleando», razona un encumbrado dirigente y funcionario. E insinúa que los díscolos tendrán que hacer política sin la bendición del todopoderoso gobierno nacional.
Se habla de Luis Sagaseta, el gerente de empleo de Neuquén, como el hombre señalado para concretar la unidad y se asegura que habrá lugar para todos. Desde la Rosada quieren conjurar cualquier posibilidad de entrismo en el partido, tanto por el lado del MPN como de los propios radicales quiroguistas. Nunca se sabe.
HECTOR MAURIÑO
vasco@rionegro.com.ar