Alguien debe pagar este desastre

Por Carta de lector

Marina Baracat

CORRIENTES

Ante el drama que está viviendo la provincia de Corrientes y movilizados por esta tragedia de enormes dimensiones que ya ha arrasado con más del 10% del territorio total de la provincia, quemando a su paso bosques nativos, plantaciones, e incluso parte de los Esteros del Iberá, un humedal de más de 12000 km que es la mayor reserva acuífera del país y la segunda más importante del mundo, como correntinos, argentinos y ciudadanos del mundo estamos consternados, tristes, indignados.

Vemos cómo el fuego se lleva consigo la flora y fauna autóctonas, cientos de miles de animales salvajes así como también los frutos del trabajo de muchos años de cientos de productores agropecuarios locales que a su vez dan trabajo a miles de personas y aportan con sus impuestos al fisco.

Hay actualmente en la provincia decenas de pueblos arrasados donde el fuego no ha dejado nada en pie.

Bomberos y rescatistas que trabajan a sol y a sombra y que sin embargo no tienen ni equipamiento digno ni sueldos, ya que trabajan de manera voluntaria.

Pero a pesar de esta desgracia sin precedentes, por el otro lado vemos la desidia, el desinterés, la inoperancia e inmoralidad de los funcionarios públicos locales, provinciales y nacionales que nos representan. Porque el fuego no comenzó en el Iberá, ni comenzó cuando Santiago Maratea decidió recolectar dinero para tratar de ayudar a los pobres Bomberos. El fuego comenzó a principios de Diciembre y nadie quiso pararlo. Esto se pudo haber evitado, o al menos pudo haber sido de mucha menor escala.

Alguien debe hacerse responsable de que las futuras generaciones no tengan acceso al agua ni al aire puro. Alguien debe pagar por haber esfumado las pocas esperanzas que nos quedaban de bajar o al menos mantener la temperatura global.