Bandoleros
Aún recuerdo los relatos de mi abuelo, antiguo poblador de de la Patagonia. Allí se desempeñó en su profesión como obstetra y médico rural. Vivió en Trelew, Esquel y Alto Río Senguer. Me contaba que viajaba al sur “…cuando el empedrado terminaba en la General Paz”.
El largo recorrido no estaba exento de peligros, a lo largo de toda la ruta acechaban los bandoleros, por lo cual era necesario viajar armado. Lo habitual era que cortaran el camino utilizando ramas o troncos de árboles y cuando el desprevenido viajero descendía de su vehículo para retirarlos era atacado.
Mi abuela se negaba a empuñar un arma, quizás su infancia sufriendo la primera guerra mundial la habían condicionado. Es así que mi abuelo, empuñando su Colt 38 police special, hacía guardia mientras ella retiraba los obstáculos.
Obviamente en aquellos años era imposible que el Estado diera seguridad a lo largo de tan bastas extensiones, pero resulta increíble que casi un siglo después, los viajeros de la Patagonia sigan a merced de los bandoleros.
Cristian P. Müller
Bariloche
Aún recuerdo los relatos de mi abuelo, antiguo poblador de de la Patagonia. Allí se desempeñó en su profesión como obstetra y médico rural. Vivió en Trelew, Esquel y Alto Río Senguer. Me contaba que viajaba al sur “…cuando el empedrado terminaba en la General Paz”.
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