Las facturas, casi como el asado




Felisa Incés Vázquez
GENERAL ROCA
Es realmente increíble que el precio de una docena de factura esté ya cerca del de un kilo de asado en algunas localidades de la región.

Una de las muestras más elocuentes del impacto de la inflación y la falta de insumos en los precios se da precisamente en los productos de panificación.

Los molinos harineros que proveen a las panaderías están advirtiendo de una nueva suba del 8% en las bolsas de 25 kilos. Hay que tener en cuenta que ya se venía de un 4% de incremento.

Está claro que estos aumentos se trasladan automáticamente a los consumidores, considerando que hay que añadir los impuestos y el impacto de más salarios regidos o no por paritarias.

Esto hace que los volúmenes de venta decrezcan. Obviamente la factura se convierte en un producto suntuario.

El problema es el pan para buena parte de la población que lo consume, sin muchas otras alternativas accesibles por su precio.

Se nos señala también que los panaderos advierten una mayor cantidad de venta clandestina.

Un verdadero riesgo para la salubridad.

En esta intención de buscar parches a la crisis con los “precios justos”, creo que es hora de ver con atención qué puede hacerse con este insumo alimentario básico en la mesa argentina.


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Las facturas, casi como el asado