Mi niñez en los 60: con calles sin miedo y la radio presente

Por Carta de lector

Alejandro De Muro, DNI: 5.081.245

Múñiz, Buenos Aires

Uno de mis nietos, de 12 años, como muchos de su edad, dispone de medios tecnológicos y formas de esparcimiento que me asombran y no entiendo demasiado.

Para mí, en 1960, con igual cantidad de años, esos recursos eran impensados. Gran parte de los entretenimientos se circunscribía a juegos en la calle -sin miedo-, a la lectura de revistas mexicanas, con historias del Far West, y a programas de radio puntuales e indispensables. Sábados y domingos, al mediodía, humorísticos: Calle Corrientes y La revista dislocada respectivamente. De lunes a viernes, a las 18, por Splendid, Tarzán. Antes, a las 13, Juan Moreira por Radio Porteña.

En dicho período, acceder a un televisor era algo privativo de unos pocos. Un amigo vecino, que contaba con ese envidiable aparato, me permitía ver series inolvidables: Mike Hammer, Lassie y La patrulla del camino, entre otras.

La década del 60, que en materia política comenzaba a atraerme, fue pródiga en cuanto a planteos militares. El 28 de junio de 1966 alcanzó su punto máximo con el lamentable derrocamiento del presidente Illia. El clima sedicioso, imperante en aquellos años, obligaba a escuchar los informativos de Carve y El Espectador (Montevideo) y de Radio Colonia, en la voz de Ariel Delgado. Era lo más oportuno para mantenerse al tanto de los hechos y no caer en la manipulación de los servicios de prensa oficiales.

Sistemas de diversión, bastante acotados por entonces, no me impiden añorar aquellos tiempos y agradecerlos.


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