Ser intendente de San Martín de los Andes

Por Carta de lector

Rodolfo Schroeder, DNI 13.323.173
SAN MARTÍN DE LOS ANDES

Postularse para el cargo a intendente en una ciudad como San Martín de los Andes es una encrucijada difícil de cumplir cuando uno es electo.

Uno puede tener todas las ganas de hacer y cumplir lo que propuso en campaña… pero siempre hay imponderables.

A Carlos Salonitti no le fue fácil llegar, la viene peleando desde hace tiempo. Pero lo logró.

No le fue fácil arrancar en pandemia (logró sobrepasar ese trago amargo), donde prácticamente todo se paralizó.

Pasó la pandemia y la vida continuó.

Ser intendente de San Martín de los Andes significa administrar y gambetear los vicios de la administración pública y gremial, y saber que demográficamente este ejido municipal debe organizarse mucho en lo operativo.

¿Por qué escribo esta carta? Porque escucho críticas hacia la gestión de Salonitti quizás algunas con razones valederas, pero también invito a aquellas personas que lo acompañen durante un mes en su gestión para que se den cuenta de que no es fácil.

Estaría bueno que las criticas acompañen con ideas y soluciones. Yo mismo veo muchas falencias, y hasta el mismo Salonitti las debe ver.

Sabemos que las escuelas estructuralmente están mal, que la conectividad de rutas y accesos deben tener una pronta solución, que imperiosamente faltan viviendas y servicios, etc.

Siempre me pregunté el por qué no se usa el sistema de empedrado en vez del asfalto (Junín de los Andes, Puerto Madryn y muchas ciudades lo tienen). Chacra 30, 28, barrio Nahuilen y toda la Vega deberían tener ya un hermoso empedrado para darle dignidad a sus ciudadanos.

En fin, pido que acompañemos a Salonitti y su equipo para que finalice su período de forma exitosa.