Caso Zarza: el juez no detendrá a Nicolás Rinaldi

Por falta de pruebas, el juez rechazó el pedido del fiscal para que detengan a Nicolás Rinaldi. Es la segunda vez que lo hace en menos de 30 días. Tampoco hizo lugar, al menos por ahora, a la exhumación del cuerpo para otra autopsia.

Por Redacción

NEUQUEN (AN)- La investigación del asesinato de María Alejandra Zarza se quedó sin sospechosos. Ayer a la mañana, el juez Alfredo Velasco Copello rechazó el pedido de detención de Nicolás Rinaldi, el último que la vio con vida y presuntamente el padre del bebé que la joven de 25 años llevaba en el vientre.

Es la segunda vez que el juez rechaza un pedido de este tipo, pero en esta oportunidad tomó por sorpresa a los investigadores. El fiscal Mario Rodríguez Gómez había solicitado el viernes la detención de Rinaldi, también de 25 años, porque a su criterio hay elementos para imputarle el crimen ocurrido el 20 de febrero pasado.

Sin embargo el juez expresó su desacuerdo. En su opinión, las pruebas para encarcelar a Rinaldi son insuficientes. El escrito del magistrado sería breve, según fuentes consultadas, y no es apelable.

De acuerdo con algunas fuentes, al desconocerse la causa de la muerte de María Alejandra ni siquiera está probado formal, técnicamente y sin lugar a dudas que la joven haya sido víctima de un asesinato. El viernes, en su primera y única declaración oficial hasta ahora, Rodríguez Gómez había dicho que «fue una muerte violenta, fue un homicidio».

Velasco Copello tampoco hizo lugar al pedido del fiscal para exhumar el cadáver de María Alejandra con el objetivo de realizarle una segunda autopsia, que podría arrojar más datos sobre la violencia que sufrió la joven antes de morir.

También la familia de María Alejandra se sorprendió. Justo ayer se constituyó como querellante, con el patrocinio de los abogados Rodolfo Quezada y Ricardo Cancela. Los abogados presentaron un escrito en el juzgado, expresando su coincidencia con el pedido fiscal para que detengan a Rinaldi. Y se enteraron del rechazo del juez a la tarde, cuando «Río Negro» se comunicó con Quezada para pedirle una opinión. «No sabía nada, voy a interiorizarme y después haré una declaración», dijo el abogado. Luego expresó su «total desacuerdo» con la resolución, que «tiene un renglón y medio. Me parece que ameritaba algo más fundamentado».

Ema Riquelme, la madre de María Alejandra, se habría enterado de la decisión judicial por un programa de televisión y habría sufrido una descompensación.

La causa está hoy en su punto más delicado. «Se podrá avanzar en la investigación hasta determinar la causa de la muerte y la violencia ejercida sobre la víctima, pero respecto de la autoría es más difícil», dijo uno de los investigadores. «A nuestro criterio hay elementos para incriminar a Nicolás Rinaldi pero el juez no opina de la misma manera», agregó.

Sin sospechosos a la vista, el expediente corre serio riesgo de quedar empantanado. Aunque faltan los resultados de una serie de pericias, ninguna de ellas apuntará al autor del crimen.

Para los pesquisas, las sospechas sobre Rinaldi surgen de sus propias declaraciones, sus extraños cambios de ropa y un testigo que asegura que no se fue solo del Balcón del Valle, como él afirma, sino con la joven dentro de su vehículo marca Polo.

Alejandra salió de su casa el 19 de febrero antes de la medianoche, cuando Rinaldi la pasó a buscar. Ambos se reunieron para hablar sobre la paternidad del bebé; ella aseguraba que Nicolás era el padre, pero él quería un examen de ADN.

No hay testigos de esa charla en el Balcón del Valle. Según la versión del joven, Alejandra se enojó, se bajó del auto y él se fue solo. Entre dos y doce horas después, la embarazada murió. Su cadáver apareció una semana después en una laguna de Valentina Sur, y no había rastros del feto. De acuerdo con las pericias, la víctima sufrió un brutal castigo que le hizo perder varios dientes.

«Investigaron a las personas equivocadas», dijo el abogado del joven

NEUQUEN (AN).- El abogado de la familia Rinaldi afirmó ayer que el fiscal Mario Rodríguez Gómez «fracasó por una razón muy simple: investigó a las personas equivocadas y buscó en lugares erróneos. En tanto, los verdaderos asesinos están sueltos y se sienten tranquilos… Pero la muerte de María Alejandra seguirá demandando respuestas claras de magistrados honestos».

En un escrito entregado a este diario, el abogado Julio Maestre Olaciregui indicó que cuando la familia Riquelme denunció la desaparición de María Alejandra, «los Rinaldi soportaron a pie firme los embates investigativos», dijo. «Hasta ahora, pasados 34 días de la desaparición de María Alejandra Zarza, la fiscalía sólo puede mostrar «indicios y sospechas» que vincularían a Nicolás, no con la muerte de Alejandra, sino con su desaparición. Ningún investigador serio puede ya considerar la hipótesis de que Nicolás Rinaldi, la noche del 19 de febrero, en el corto lapso de noventa minutos, indujo el parto, dio muerte y trasladó hasta la laguna el cuerpo sin vida de la joven embarazada».

En su nota, el abogado también relató «un detalle íntimo: todas las veces que se ha corrido la versión de que la detención es inminente, Nicolás se dio una ducha, se afeitó y se cambió de ropa para esperar a la policía. Le gusta estar bien vestido. Por eso se cambió de ropa en el auto la noche de la desaparición de Alejandra».

Añadió que «tiene temores de ser detenido y de encontrarse preso, pero está totalmente sometido a la justicia. Desde hace 34 días no se mueve de su casa, esperando… Además, sabe algo importante: que el frágil castillo de naipes que levantó la fiscalía en su contra puede ser derribado con un soplo por un abogado avezado. Y saldría libre en poco tiempo. Después tiene toda una vida por delante».

Maestre Olaciregui afirmó que «el fiscal parece un desorientado capitán que conduce su barco en medio de la neblina. Después de 34 días ni siquiera ha informado de qué murió María Alejandra Zarza. Decenas de interrogatorios no le bastaron para formular una hipótesis medianamente sólida sobre los autores del crimen. Todavía no conoce el móvil. No encontró, ni vivo ni muerto, al bebé. No demostró interés en otras líneas investigativas. A eso se suman fallidos allanamientos de centros clandestinos de abortos que cerraron hace diez años, y testigos tan dispares como el hombre de «memoria fotográfica» que dice que esa noche no vio ningún auto en el lugar y el taxista fabulador que afirma «haberlo visto todo»».


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