Causa frenada por falta de defensor
Por amistad con la víctima se niegan a representar a la imputada por el ataque a Pelayes.
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ZAPALA (AZ).- La causa que investiga las graves lesiones que sufrió la oficial de justicia Verónica Pelayes a fines del año pasado, en el marco de un operativo de notificación a la comunidad mapuche Winkul Nehuén, está empantanada. La negativa de varios abogados a asumir la defensa de la imputada, Relmú Ñanco, hizo que el proceso judicial se frenara, generando malestar en la víctima y su entorno familiar. Días atrás se conoció que el fiscal de instrucción Marcelo Jofré evalúa enviar un escrito solicitando que el Colegio de Abogados designe un defensor y en caso contrario se lo busque en otra jurisdicción para continuar con la causa. “La realidad es que ya se excusaron cuatro abogados, quienes se niegan a defender a la acusada invocando una relación de amistad con la víctima. Vamos a agotar esta instancia y buscaremos un defensor en Cutral Co si es necesario, pero la investigación debe continuar”, confirmó un vocero judicial. La imputación, caratulada como “lesiones gravísimas”, prevé penas superiores a los tres años de prisión por lo cual deberá ser ventilada en el ámbito de la Cámara Criminal de esta localidad. El hecho se produjo sobre fines del año pasado cuando Pelayes se presentó en el paraje Portezuelo para notificar a Martín Maliqueo y Relmú Ñanco, también conocida como Carol Soane, de una decisión de la justicia zapalina que les ordenaba permitir el ingreso de maquinarias y operarios de la empresa Apache, concesionaria del sector. Lo cierto es que el trámite terminó en una brutal agresión cuando varios integrantes de la comunidad rodearon a la oficial y a los dos policías que la custodiaban. De acuerdo con el relato de la denunciante, luego de leer el mandamiento regresó a su camioneta y cuando se disponía a volver a Zapala recibió en el rostro un piedrazo que ingresó por la ventanilla. “Vi como se acercaba pero no atiné a poner la mano, después sentí una explosión y me di cuenta de que estaba bañada en sangre. Como pude manejé unos metros más y me bajé, estaba shockeada”, relató la mujer. “Fue Carol Soane o Relmú Ñanco, como se hace llamar. Me insultó todo el tiempo mientras leía el mandamiento y después me arrojó la piedra a pocos pasos de distancia”, contó Pelayes, quien sufrió fractura de tabique y cráneo, hematomas y cinco puntos de sutura, entre otras lesiones que la mantienen sin poder concurrir a su lugar de trabajo desde aquel momento.