Cerca de 200.000 álamos frente al lago de El Chocón

La enorme inversión de Mam SA recién rendirá sus frutos dentro de varios años.

Por Redacción

NEUQUEN (AN) – La imagen acompaña durante varios kilómetros a los automovilistas que recorren el desierto de la ruta 237: cerca de 200.000 álamos crecen sobre el talud arenoso del perilago de El Chocón, regados surco por surco desde canales nutridos del agua del embalse Ramos Mexía. La enorme inversión de esta forestación rendirá frutos dentro de tantos años que parece una obstinación haber emprendido el proyecto.

La empresa Mam SA, que ya tiene tierras forestadas en otros puntos de Neuquén y Río Negro, encaró hace tres años este proyecto. Aunque siempre hay imponderables, lograron domar, en muy poco tiempo, la fuerza de un desierto que así como descarga vientos imposibles, crea tempestades que arrasan con todo en sus aluviones.

Son cuatro kilómetros ininterrumpidos de una franja de mil metros de ancho. Cada álamo –una varilla de, a lo sumo, dos metros de alto– alineado con el siguiente conforman un paisaje consolador en medio de tanta tierra baldía.

Son 400 hectáreas que en poco tiempo serán 600. Mam plantó y logró hacer prosperar casi 200.000 árboles de la familia de las salicáceas. Son álamos, esencialmente, pero también hay una parcela, extendida en la zona más cercana al embalse, donde se colocaron sauces.

Mam es una empresa, de capitales españoles, que tiene su planta en el Parque Industrial de la ciudad de Neuquén. Se dedica a debobinado y terciado de madera para la confección de envases de frutas, jugos, hortalizas, especialmente para sus exportaciones.

También envía su propia producción al exterior.

Sus clientes son las empresas líderes del mercado argentino, no sólo las exportadoras o las grandes marcas de frutas, sino también firmas dedicadas a otros productos.

Cada uno de los álamos que ahora crecen, despacio pero sin pausa, alimentará la planta de Mam en el Parque Industrial. La empresa, que ya podría autoabastecerse, planea hacerlo en el futuro, según confió el vicepresidente a cargo de la gerencia general de la firma, Jorge Bonamino.

Las 600 hectáreas de forestación están en un punto equidistante entre la ciudad de Picú Leufú y la Villa El Chocón. El sitio se llama paraje Cabo Alarcón, pero la identificación está dada por el embalse, que por estos días está en cotas tan altas que buena parte de los sauces han quedado bajo el agua.

Se podría decir que la colonización de este pedazo de estepa patagónica ha sido y aún es a fuerza de pico y pala, a pesar de las intervención de grandes maquinarias.

El riego vital para darle vida y vigor a los álamos proviene de un sistema de bombeo de dos tomas que desde el lago abastecen canales de un caudal de 25 metros cúbicos por segundo.

Para tomar dimensión de la magnitud del emprendimiento basta recordar que el canal principal de riego del Alto Valle rionegrino –que abastece desde Contralmirante Cordero hasta Villa Regina– tiene un caudal medio de 70 metros cúbicos por segundo.

De manera paralela a la ruta 237 corre un canal que es abastecido por una de las bombas, que lleva el agua hasta lo más alto del talud. Otro sistema de impulsión hace lo propio en el extremo opuesto del terreno.

Con obras especialmente diseñadas para saltear los cañadones aluvionales, el diseño de los canales -los superiores mencionados y otros intermedios- permite regar por gravedad los surcos de los árboles construidos en forma de terraza.

Y en este punto la mano del hombre es indispensable porque cada surco se abre y se cierra a pala, formando barreras de tierra arenosa o derribándolas.

 

Dificultades

 

No fueron pocas las dificultades. El viento es un enemigo temible en esa zona de Neuquén; puede llegar no sólo a destruir la planta sino además a borrar los surcos por donde debe correr el agua.

Hubo cuadros enteros que casi se pierden por efecto de las ráfagas.

El agua que baja con furia por los cañadones cada vez que un chaparrón, de esos intensos que los meteorólogos llaman lluvias convectivas, pueden también llevarse porciones enteras de tierra.

A estos y muchos otros inconvenientes sobrevivieron los álamos, muy bien custodiados por los alrededor de 25 hombres que trabajan en las 400 hectáreas.

No hay momento del día o de la noche que no haya una persona abriendo o cerrando un surco porque los turnos rotativos incluyen las horas de oscuridad.

Una inversión a 15 años

NEUQUEN (AN) – El vicepresidente de Mam, Jorge Bonamino, estima que los primeros álamos estarán listos para la tala, en la plantación del perilago de El Chocón, hacia el 2018. Aunque nadie se animaría a predecir qué pasará en el mundo, el país y la provincia dentro de doce años, este empresario no lo duda: «es un excelente negocio».

De la provincia de Neuquén este emprendimiento obtuvo «todo el apoyo», desde el otorgamiento de las tierras fiscales hasta la asistencia crediticia del Instituto Autárquico del Desarrollo Productivo (Iadep).

Mam ya tiene desarrollos en forestación en la localidad rionegrina de Darwin y en las neuquinas Añelo y San Patricio del Chañar.

En su planta industrial de la ciudad de Neuquén, la empresa insume por año la producción de entre 120 y 130 hectáreas.

De esta manera, los álamos que crecen a la orilla del embalse Ramos Mexía podrían abastecer, hipotéticamente, la fábrica durante un lapso de hasta cinco años, sin contar las reforestaciones que continuarían el ciclo.

Por ahora lo único que hay que hacer es esperar -riego mediante- que los árboles crezcan.

Como en esta zona en materia forestal todo es experimental, Bonamino no se anima a hablar de un desarrollo como los de El Chañar, donde a los doce años los árboles están listos para la tala.

Por ahora el comportamiento de los álamos en la experiencia en esta zona del desierto neuquino es similar al que presentan en otras zonas del norte de la Patagonia, pero es prematuro vaticinar que en los años que restan las cosas sigan desarrollándose de la misma manera.

La espera y la apuesta es por un árbol con un tronco de diámetro promedio de 45 centímetros.

Lo del «excelente negocio» se demuestra con los precios internos en ascenso: en el 2003 la tonelada en pie de álamo se cotizaba en 9 dólares; en 2004, a 12; y el año pasado llegó a los 30 dólares.

Y se confirma con los valores internacionales. En Europa la tonelada en pie se cotiza entre los 85 y los 100 euros.

 

Fin

Las láminas para los futuros envases

NEUQUEN (AN) – Lo que se obtiene de las forestaciones encaradas por esta empresa son rollizos de 2,6 metros de largo y, como se dijo, un diámetro medio de 45 centímetros.

De cada álamo podría llegar a obtenerse unos diez rollizos, con casos de mejor o menor rendimiento.

¿Qué se hace en la planta del Parque Industrial neuquino con estos grandes troncos? Podría decirse que se los lamina como si se pelara longitudinalmente el rollizo, aunque en planchas no muy grandes.

De este debobinado del rollizo se obtiene una lámina de 1,20 metros.

La lámina, que es de tan sólo un milímetro, pasa inmediatamente a un secadero y luego se la prensa.

 

Un producto resistente

 

El terciado obtenido se encola más tarde para armar los denominados «contrachapados», conformados por varias láminas intercaladas de manera horizontal y vertical según la veta.

Lo que se obtiene es un producto de gran resistencia y versatilidad, para producir envases de todo tipo para satisfacer la demanda de la producción agrícola y la industria.

 


Exit mobile version