Cerveza de envase chico

Buonanotte metió un gol para recordar y su equipo le “robó” un punto a River en el Monumental.

Por Redacción

El final fue una postal: los jugadores de River cabizbajos y los de Quilmes abrazados, alegres, triunfales sin serlo. Es que el Cervecero se llevó un gran punto ayer del Monumental, después de un 2-2 que se produjo por un segundo tiempo electrizante, repleto de emociones. Los primeros 45’ fueron un bodrio porque River estuvo inconexo, carente de ideas y profundidad. Quilmes, bien parado en el fondo, sólido y con las líneas bien juntas, tuvo en sus experimentados a los mejores: Chapu Braña corrió hasta el desmayo, y el Diego Buonanotte impuso calidad. Lo lindo, lo atractivo del pleito llegó en el complemento, cuando el Millonario salió del vestuario dispuesto a meter a su rival en el área, y Quilmes comenzó a preocupar de contra. Surgieron los espacios. Y también el error de la terna arbitral, que sobre los 7’ no sancionó el off side de Camilo Mayada, que con categoría habilitó a Teo Gutiérrez para el 1-0. Fresco y confiado, el dueño de casa continuó yendo en busca de más. Se descuidó y lo pagó. El más pequeño de la cancha, ese que salió de su propia cantera, tomó la pelota sobre la derecha, dibujó una diagonal con la pelota pegada a la zurda, tiró una pared y clavó la redonda en el ángulo. Se dio vuelta, pidió disculpas y decidió no festejar un verdadera golazo este nuevo Buonanotte. Claro, iban 22’ y faltaba mucho. Y el festejo del Cervecero se apagó pronto porque en otra arremetida de River, Leo Ponzio tomó un rebote afuera del área y le dio de zurda, duro, inatajable. El Monumental volvía a entrar en éxtasis. El 2-1 parecía una tendencia definitiva pero la visita encontró nuevamente la igualdad por un descuido de la última línea millonaria, que dejó espacios en el adelantamiento frente a un ataque rival. Así, con una combinación de dos de sus ingresados, Emiliano Carrasco filtró una pelota para Chirola Romero, que disparó a la red. Hasta el final del partido, River atacó con desesperación. Quilmes se replegó y casi lo gana en el final con una corrida de Braña que abortó Barovero.


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