Cuáles son las seis plantas carnívoras que habitan en rincones de la Patagonia
Se trata de cinco especies nativas y una exótica. Investigadoras de la Administración Nacional de Parques Nacionales y la Universidad Nacional del Comahue han descripto sus características. Cómo ayudan al delicado equilibrio natural de la región
Las plantas carnívoras son especies que obtienen parte de sus nutrientes al atrapar y digerir insectos u otros pequeños animales. Usan trampas naturales como hojas pegajosas o en forma de embudo para atrapar a sus presas.
En la Patagonia, ya se han identificado 6 especies de plantas carnívoras. Cinco de ellas son especies nativas y la sexta es exótica, según informó a Diario RIO NEGRO Cecilia Nuñez, doctora en biología de la Dirección Regional Patagonia Norte de la Administración de Parques Nacionales (APN) y de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) en Bariloche.
Una de las cinco carnívoras y nativas es la campanita de la turbera, una planta que crece en zonas húmedas y turberas del sur de Argentina y Chile. Su nombre científico es Pinguicula antarctica y se la puede encontrar desde Neuquén y Río Negro hasta Tierra del Fuego. Sus flores son blancas y solitarias, y resulta sorprendente cómo logra adaptarse a los ambientes fríos y extremos.
Otra planta carnívora nativa es el rocío de sol. “En la Argentina se encuentra en las provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego. También se la encuentra en Chile. Crece en las praderas turbosas”, comentó Nuñez. Su nombre científico es Drosera uniflora.
Una planta que llama la atención es la violeta del pantano (Pinguicula chilensis), que vive en ambientes muy húmedos de montaña, como turberas y orillas de arroyos, en Neuquén y Río Negro y en Chile. Cuando insectos muy pequeños se posan sobre sus hojas, quedan atrapados y la planta los digiere con enzimas para obtener nutrientes que el suelo no le aporta.
Además, en Chile se han registrado otras dos especies carnívoras nativas y por ahora no se las ha descripto en territorio de la Argentina. Una de ellas se conoce como Pinguicula nahuelbutensis, con distribución restringida a la cordillera de Nahuelbuta. Vive en suelos húmedos, ácidos y pobres en nutrientes, como turberas y mallines. Es una planta pequeña que forma una roseta de hojas redondeadas y pegajosas.
La otra es Pinguicula australandina, que forma una roseta de hojas redondeadas, de color amarillo verdoso, cubiertas por glándulas que producen una sustancia pegajosa. Allí quedan atrapados pequeños insectos, que la planta digiere para complementar su alimentación.
La sexta planta carnívora es una especie exótica, conocida como rocío de sol de hojas redondeadas. “Su nombre científico es Drosera rotundifolia, y fue encontrada en Puerto Blest, Bariloche, como especie exótica en el área. La especie está ampliamente distribuida en Europa, Siberia y gran parte de América del Norte”, aclaró Nuñez.
“El monitoreo de Drosera rotundifolia en la turbera de Puerto Blest, dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, sigue su curso. Aún no ha sido erradicada, pero se mantiene el control”, afirmó la experta.
Secretos verdes
Las plantas carnívoras de la Patagonia no solo llaman la atención por su forma de alimentarse. Cumplen un papel clave en los ambientes más difíciles de la región, como las turberas y suelos muy pobres en nutrientes.
Al atrapar insectos, ayudan a regular las poblaciones de pequeños animales y mantienen el equilibrio natural. Son expertas en sobrevivir donde otras plantas no pueden, al usar trucos únicos para obtener lo que la tierra no les da.
Esas especies también aportan belleza y diversidad a los paisajes patagónicos. Sus colores y formas diferentes atraen a quienes exploran la naturaleza y despiertan curiosidad sobre cómo la vida se adapta a todo tipo de condiciones.
Sin embargo, las plantas carnívoras nativas enfrentan amenazas. “La llegada de especies exóticas, los cambios en el clima y la acción del ser humano pueden poner en riesgo estos ecosistemas frágiles”, señaló Nuñez.
Cuidar las turberas y proteger a las especies nativas es fundamental para que los secretos verdes de la Patagonia puedan seguir sorprendiendo a nuevas generaciones. Cada planta cuenta una historia de adaptación y resistencia en uno de los rincones más extremos del planeta.
Trampas verdes en casa y en la naturaleza
Las plantas carnívoras suelen crecer en humedales y suelos donde los nutrientes, como el nitrógeno, escasean. Muchas de estas especies son originarias de regiones tropicales.
“Al adaptarse a tierras pobres en minerales, desarrollaron formas sorprendentes de obtener nutrientes, como atrapar pequeños animales. Por eso, muestran una gran variedad de formas y estrategias únicas”, explicó la bióloga Cecilia Nuñez.
Existen plantas carnívoras que se pueden cultivar en los hogares. “Lo fundamental es no extraerlas de la naturaleza, sino comprarlas en viveros especializados y legales”, aconsejó.
Aunque sus cuidados son distintos a los de otras plantas, algunas especies resultan sencillas de mantener. Antes de adquirir una, conviene informarse bien sobre los requerimientos de cada especie para ofrecerle el ambiente adecuado.
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