Civiles huyen de intensos bombardeos en Yemen
La coalición liderada por los sauditas continuó con sus ataques a los rebeldes chiitas que controlan gran parte del país y han hecho huir al presidente. Egipto pide enviar fuerzas terrestres.
AP
SANÁ, Yemen (DPA).- Arabia Saudita y sus aliados volvieron a bombardear ayer posiciones de los rebeldes chiitas en Yemen por segundo día consecutivo, informaron fuentes en la capital yemení, Saná, uno de los objetivos de los ataques, donde la población civil comenzó a huir en masa.
Muchos residentes huyeron de la ciudad presa del pánico, contaron testigos. Medios locales hablaron de los ataques aéreos más violentos hasta el momento.
“Los aviones de combate de la coalición tienen el control total del espacio aéreo yemení”, dijo un portavoz de la coalición árabe en Riad. Explicó que los ataques se dirigieron contra instituciones militares y rutas de suministro de los hutíes entre el norte y el sur del país.
La coalición de países árabes liderada por Arabia Saudita inició el miércoles una serie de ataques aéreos –operación bautizada como “Tormenta Decisiva”– para impedir el avance de los insurgentes chiitas, que en los últimos meses han tomado amplias partes del país, así como la capital. Esta semana llegaron a las puertas de Adén, en el sur del país.
Con su intervención, la coalición saudí respalda al presidente de Yemen, Abed Rabbo Mansur Hadi, quien en febrero consiguió huir del arresto domiciliario al que lo habían sometido los hutíes en Saná. Actualmente Hadi se encuentra en Arabia Saudita y hoy viajará a Sharm el Sheij, en Egipto, para acudir a una cumbre de la Liga Árabe.
En la cumbre de la Liga Árabe este fin de semana, se espera que Egipto proponga la creación de una tropa de intervención panárabe. El jueves, varios ministros del Exterior de la Liga se mostraron de acuerdo con la propuesta, especialmente con el conflicto de Yemen candente. Con esta fuerza se espera poder responder de forma rápida a la crisis en la región.
Los hutíes por su parte cuentan con el apoyo de Irán, cuyo aumento de influencia en Yemen pretende también frenar Riad. Estados Unidos, por su parte, apoya activamente a la coalición saudí, tras la aprobación del presidente Barack Obama. Washington confirmó el jueves ayuda logística y el envío de información de sus servicios secretos.
Ante el temor a nuevos ataques, cientos de habitantes comenzaron a huir de las zonas bombardeadas.
“Me voy con mi familia, Saná ya no es segura”, cuenta Mohamed, que, como muchos otros, decidió huir de la capital de Yemen después de una noche de intensos bombardeos aéreos sauditas. Mohamed carga enseres personales en un minibús en Bani Huwat, un barrio del norte de la capital. Se refugiará en su ciudad natal de Ib, en el centro del país.
“Mis hijos estaban aterrorizados”, afirma este hombre, que no pudo dormir en toda la noche debido a las explosiones y a la actuación de la defensa antiaérea de la milicia chiita de los hutíes.
Al alba, los habitantes vieron los destrozos: casas parcialmente destruidas, vehículos reventados… Un hombre llamado Hebete observa los daños sentado en los escombros de su casa.
Catorce personas, entre ellas mujeres y niños, murieron en el derrumbe de siete casas del barrio bombardeado, según un balance de la defensa civil. Una muchedumbre se congregó alrededor de coches destruidos. Los milicianos hutíes dejan trabajar libremente a los periodistas para que vean “las atrocidades”. “¿Por qué Arabia Saudita y los otros países eligieron intervenir (…) cuando los hutíes ya conquistaron la mayoría de las regiones?”, se pregunta Safwan Haidar, un residente.
AP
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