Colombia: Estados Unidos, ¿cada vez más cerca del conflicto?

Por Héctor Yovan Velasco

Estados Unidos podría pasar de ser el agente financiador de la lucha antidrogas en Colombia a convertirse, con el aval de Bogotá, en el principal guardián de la estabilidad política y económica del país, un factor que sin duda incidiría en el conflicto armado y en el diálogo con las guerrillas izquierdistas.

La espiral de violencia que viene envolviendo a Colombia y sus respectivas consecuencias sobre los intereses de las compañías norteamericanas, ha llevado a Washington a replantear su papel en la nación andina.

El propio presidente George W. Bush ha enviado las primeras señales en ese sentido, al solicitar en pasados días al Congreso estadounidense una partida de 98 millones de dólares para equipar y entrenar a una brigada del Ejército colombiano, cuya misión será la de proteger el principal oleoducto del país de los ataques dinamiteros.

La petición del mandatario parece ser el primer mensaje de adhesión a la propuesta del gobierno colombiano, de utilizar los recursos asignados a la lucha antidrogas en el combate a los grupos alzados en armas, en especial a las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, marxistas), la principal guerrilla del país.

Aunque la voz de respaldo más clara a esa iniciativa se escuchó en Bogotá, cuando el subsecretario norteamericano de Estado para Asuntos Políticos, Marc Grossman, insistió el martes en que las FARC son un "grupo terrorista" que se financia del narcotráfico y que ello lo convierte en objetivo de la lucha antidrogas.

"Mientras que sigan en esa política, es justo decir que esto entra en la definición de (lucha) contranarcóticos y contra las drogas", dijo el funcionario, quien encabeza una delegación de alto nivel que analizó en los tres últimos días con el gobierno de Bogotá los avances del Plan Colombia y otros asuntos de interés bilateral.

Pese a las críticas que empiezan a llover sobre el gobierno de Washington por su supuesta intervención en el conflicto colombiano, el presidente Bush ha dejado entrever que el tema ha pasado a ser de vital importancia para su administración.

Incluso, el secretario de Estado norteamericano, Collin Powell, defendió ante el Comité de Presupuesto del Senado la nueva ayuda a Colombia, al señalar que la "combinación de narcoterrorismo y guerrillas amenaza con descarrilar el progreso que los colombianos han logrado en pro de su democracia".

Por el momento, los analistas desconocen el alcance que tendrá el nuevo papel de Estados Unidos en el conflicto del país sudamericano, pero desde ya advierten que ello cambiará la correlación de fuerzas al interior del mismo y afectará la política de paz del presidente de Colombia, Andrés Pastrana.

Las FARC, comprometidas desde enero de 1999 en un proceso de paz con el gobierno, han rechazado con vehemencia el Plan Colombia, con el argumento de que el mismo supone la intervención de Washington en los asuntos internos del país.

Estados Unidos aporta a esa estrategia 1.300 millones de dólares en entrenamiento y equipos militares, aunque no ha descartado que pueda incrementar esa ayuda.

(DPA)


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