Trump profundiza la división racial en EE.UU.

14 ago 2018 - 00:00

No se ha producido un reinicio, ni se ha dedicado un momento a sanar las heridas.

Un año después de culpar a “ambos bandos” por los choques violentos entre supremacistas blancos y contramanifestantes, el presidente Donald Trump sigue coqueteando con la retórica de matices raciales, y recibe escasas críticas de los dirigentes republicanos o de su base cuando lo hace.

Dirigentes negros y demócratas sostienen que el tono y las medidas de Trump en materia racial han empeorado en los meses transcurridos desde la violencia en la ciudad de Charlottesville, Virginia.

El resultado de ello es un escenario político profundamente dividido en el que la retórica racista recibe escaso castigo y, en ocasiones, una clara recompensa política.

Los demócratas apuestan a la movilización de izquierdistas y minorías, negros en particular, para recuperar la mayoría en el Congreso.

A su vez, los republicanos esperan contener la oleada demócrata mediante una fuerte participación de los votantes blancos de derecha que ayudaron a elegir a Trump y lo alientan en su disposición a sumergirse en asuntos candentes con matices de tipo raciales.

Trump ha expresado a sus próximos la convicción de que al menos uno de esos asuntos _la crítica a los jugadores negros del fútbol americano que se arrodillan durante el himno nacional_ es un punto a su favor porque infunde ánimos a la base blanca. Volvió sobre el tema el viernes al tuitear que los jugadores expresan indignación por “algo que la mayoría de ellos son incapaces de definir”.

Los jugadores dicen que es una actitud de protesta contra la muerte de negros a manos de la policía, la injusticia social y el racismo.

Hitos racistas

El ascenso al poder de Trump tiene varios hitos que invocan estereotipos raciales.

En 1989, pidió la pena de muerte para cinco adolescentes negros e hispanos acusados de violar y asesinar a una mujer blanca; aunque la prueba de ADN los exoneró, Trump ha insinuado que aún los cree culpables.

Durante años, promovió la mentira de que el presidente Barack Obama había nacido en Kenia.

Este año, desde su puesto en la Casa Blanca, ha puesto en duda reiteradamente la inteligencia de conocidas personalidades negras como la legisladora demócrata Maxine Waters, el basquetbolista estelar LeBron James y el periodista de CNN Don Lemon, a quien el presidente llamó “el hombre más tonto de la televisión”.

(AP)

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