40 años de prisión para los acusados de asesinar a las turistas mendocinas

Aurelio Rodríguez y Alberto Mina Ponce fueron condenados a la máxima pena contemplada por el Código Penal de Ecuador.

Por Redacción

Dos hombres fueron condenados hoy a 40 años de prisión por el doble crimen de María José Coni y Marina Menegazzo, las turistas mendocinas asesinadas cuando estaban de vacaciones en la localidad ecuatoriana de Montañita.

Las jóvenes mendocinas se encontraban en la localidad costera de Montañita cuando avisaron a sus familias que estaban a punto de partir rumbo a Lima, Perú, a tomar un avión de regreso a Argentina, pero nunca más tuvieron contacto con ellas.

La fiscal María Coloma Pazmiño había requerido la máxima pena contemplada por el Código Penal de Ecuador para Aurelio Eduardo “El Rojo” Rodríguez y Alberto Segundo Mina Ponce, a los que consideró coautor y autor, respectivamente, de los “homicidios agravados por alevosía, por despoblado y por aumentar el dolor de las víctimas”.

La representante del Ministerio Público dio por acreditado que los imputados cometieron el doble homicidio de las turistas, a quienes drogaron para hacerles perder su voluntad.

La fiscal Coloma Pazmiño destacó que en la escena del crimen se halló ADN de Mina Ponce, quien tuvo varias contradicciones durante la reconstrucción del hecho. Respecto de “El Rojo”, aseguró que participó como “coautor” porque mantuvo a las chicas “secuestradas” y señaló que “nunca” salió de la casa de su cómplice como había dicho en su testimonio.


EN ECUADOR

El hallazgo de los cuerpos asesinados de Marina Menegazzo y María José Coni, de 22 y 21 años, mendocinas que habían ido de vacaciones a Montañita, Ecuador, hizo que vuelva a posarse la mirada sobre el famoso balneario ecuatoriano que es la meca de la juventud latinoamericana.

Entre noviembre y abril, este pueblo ubicado sobre las costas del Pacífico y a 200 kilómetros de Guayaquil, centro económico del país, se transforma en una fiesta constante, donde playa y fiesta se conjungan con alcohol, sexo y drogas, admiten agentes turísticos de la región.

En este lugar prácticamente no se ven familias y las que llegan pueden llegar a permanecer entre algunas horas y un día, porque en este lugar prácticamente no se puede dormir.

Montañita es un punto de encuentro joven desde los años 60. Sus playas atrajeron primero a los fanáticos de los deportes como el surf, para luego ser un pueblo de referencia para quienes desean pasar el verano en el mar, con amigos y mucha fiesta, conocer gente y compartir actividades nocturnas. Así Montañita se instaló como una playa con onda hippie a la que visitar en un intento de alejarse por los moldes de playas paradisíacas instalados por lugares como Punta Cana y Cancún.

En la última década, argentinos y chilenos -particularmente- coparon el pueblo balneario no sólo como turistas sino también como emprendedores de comercios vinculados a la presencia de viajeros. Se come y duerme barato; se bebe mucho y, también, es bastante fácil conseguir algunos tipos de drogas.

En este paraíso encontraron la muerte Marina Menegazzo y María José Coni, de 21 y 22 años. El crimen de las mendocinas conmocionó a Montañita, un lugar bastante alejado de puntos conflictivos como las grandes ciudades o la frontera con Colombia a través de la orilla del Pacíìfico.

Montañita toma su nombre por estar ubicada en una ensenada rodeada por cerros, y vegetación al pie del mar. A pesar de lo paradisíaco del paisaje, los que estuvieron hablan que en el lugar las construcciones son precarias, y no todas las zonas aptas para el turismo.

Es una comuna de la Parroquia Manglaralto, en las costas ecuatorianas y en el cantón Santa Elena de la provincia del mismo nombre y por donde pasa la carretera de la Ruta del Sol o “Ruta del Spondylus”.

Las construcciones en Montañita siguen manteniendo un estilo rústico de la costa, a base de madera, caña y paja.

El panorama de esta playa ha cambiado mucho por la llegada de alumbrado y alcantarillado públicos, a pesar de que se puede encontrar aún unos cuantos visitantes con formas de vida alternativas.

En Montañita hay una única calle principal repleta de artesanías, a la que dan todos los restaurantes y los pequeños hoteles. También los bares, que ofrecen bebidas alcohólicas a precios más que accesibles para jóvenes.

“La vida nocturna no tiene secretos. La playa es casi siempre una pista de baile improvisada y también hay varios boliches que pasan la música que más se escucha y que venden tragos con las frutas de estación. Son tantos los jóvenes argentinos que eligen esta opción como destino vacacional, por su precio económico y por sus playas también, que en las redes sociales hay grupos específicos de argentinos en Montañita año tras año, en donde se recomiendan lugares para visitar y opciones para divertirse”,informó La Nación.

Texto y fotos: agencias


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